Corto y Picante: “El Cambio está a la vuelta de la esquina” por @fariasjoseluis

Dejémonos de pendejadas y de lloraderas. La sorpresa del 16D no fue que perdimos sino que ganamos tres gobernaciones y una más que nos quieren robar, la de Bolívar.

Todo el mundo decía que el 16D se sentiría el efecto del 7 de octubre. Pues ahí está, se sintió. Aunque afortunadamente no fue así en Amazonas ni Lara. Ni tampoco en Miranda, lo cual les aguó la fiesta de la llamada “victoria perfecta”, al dejar vivito y coleando el liderazgo de Henrique Capriles.

La abstención global fue pareja para el oficialismo y la oposición. No es que estemos ahora más jodidos que antes. El chavismo obtuvo el 55% el 7 de octubre y la oposición el 45%. Bueno, el 16D fue casi igual: el chavismo 56% y la oposición 44%. La variación que sorprende se produjo en la distribución de los votos en los estados que ganamos.

La cultura política en los regímenes presidencialistas como el nuestro acentúa el desinterés colectivo por las elecciones regionales y locales. Así ha sido siempre, aquí y en todos los países presidencialistas. La descentralización nació con esa pata coja.

Como veremos en los próximos meses, el mundo no se acabó el 16D. La victoria de los chavistas fue producto del abuso de poder para imponer la realización de las elecciones en las fechas más convenientes para ellos, del ventajismo obsceno, de la repartidera de dinero, electrodomésticos y cuanta vaina pudieron regalar. Ahora les tocará enfrentar tiempos duros, sin su líder y sin el dinero a borbotones para mantener su nefasto proyecto, con una procesión interna de lucha por el poder y con un paquete rojo en puertas.

En sus palabras al país la noche del 16D, Capriles dejó caer una frase que pasó poco o nada resaltada por los medios de comunicación, por una combinación de cierto culillo con negligencia, cuya carga esperanzadora y hasta premonitoria de seguro hará historia: “El cambio está a la vuelta de la esquina”. ¡Anótenla!