Hernán Castillo: La larga marcha hacia la democracia civil

En la violenta historia venezolana la vigencia del Pacto de Punto Fijo 1958-1998 fue un paréntesis de paz, progreso económico y supremacía democrática civil. Desde que Hugo Chávez está en el poder, tenemos una nueva versión de la clásica hegemonía militar por el dominio de la sociedad y el Estado.

No obstante, esa versión autocrática electoral petrolera del socialismo militar bolivariano comienza a lucir agotada e insostenible en el largo plazo.

Con un alto costo de más de mil millones de millones de dólares de ingresos petroleros, control absoluto de los poderes públicos y un uso abusivo de todos los recursos del Estado apenas han logrado hacer una clientela política de alrededor, o menos, de la mitad del electorado y comprometido la soberanía nacional con algunas compras de respaldos internacionales importantes; cuando otros proyectos como el PRI mexicano, el APRA peruano, AD y Copei venezolanos, la democracia cristiana y el socialismo chileno, entre otros, con muchos menos recursos de todo tipo, lograron significativas transformaciones sociopolíticas, económicas y culturales, en sus respectivas sociedades que el chavismo en Venezuela.

Son ya casi 14 años y pretenden quedarse eternamente en el poder, aún no han podido consolidarse definitivamente. La falta de orientación, profesionalismo, claridad conceptual y basamento ideológico; la ineficiencia, el estatismo y corrupción de sus dirigentes; el mesianismo voluntarista; el caudillismo y autoritarismo militar; la intolerancia del pensamiento crítico; la alianza con la criminalidad y el gangsterismo; los estrechos vínculos con el terrorismo internacional y el castro-comunismo; la constante violación a los derechos humanos; a lo cual se le agrega la enfermedad de su máximo dirigente; pero sobre todo el culto a la personalidad, hacen inviable el proyecto chavista para Venezuela.

Este conjunto de factores arroja como resultado un gobierno mediocre, irresponsable y autoritario sostenido por el uso populista de la renta petrolera y el clientelismo militar, en el que todos los problemas del país se han agravado.

El balance final de esta gran marcha hacia la realización de la democracia civil está en que, en estos últimos años, ha quedado demostrada la capacidad de resistencia de la sociedad civil venezolana que los militares felones no han podido doblegar. La nación conserva importantes reservas morales y una férrea voluntad de lucha democrática por la libertad.

El siglo XIX venezolano y parte del XX fueron de los militares, el siglo XXI será de la paz, el desarrollo económico y la institucionalidad civil.

@CastilloHernan

Prof. Hernán Castillo, Ph.D.
Universidad Simón Bolívar USB
Caracas-Venezuela