Oliver Blanco: La Derrota Anticipada

Habiendo pasado el 16D podríamos llegar a la conclusión de que parte de la dirigencia de la oposición, en aprietos, conociendo muy bien las consecuencias del manejo irresponsable del proceso electoral anterior y del discurso que terminó de hundir a lo que creíamos, podía convertirse en el liderazgo opositor, estaba en conocimiento de que los niveles de abstención serían importantes, no obstante para quienes ajudican este factor a la derrota de 1989 al 2008 el promedio de abstencion en comicios regionales es de 48.5% y el 16D fue de 46.06%. Sin embargo, plantearon ésta, como una campaña donde el dilema era votar o no, como si el voto fuera el único derecho y cualquier otro suceso en el país sería secundario puesto que debíamos defender la descentralización, como si este, fuera un estado centralista y no comunista, que venía  solo por las gobernaciones y alcaldías para instaurar el estado comunal y no por lograr reducir al mínimo posible nuestras libertades. Nuevamente caímos en lo mismo, una campaña cuyo denominador común fue llamar a votar sin condiciones limpias, por el eficiente programa de políticas públicas que ofrecían nuestros candidatos o por la sobrestimación de ciertos liderazgos sobre si mismos, mientras el PSUV utilizó nuevamente la enfermedad de Chávez, sus recursos, un CNE cómplice pero legitimado y en adición un proyecto con una carga ideológica, cosa que los posiciona en un terreno en el cual nosotros hoy seguimos indefensos gracias a los complejos que hemos asumido por pensar en lo que “da votos”, por el grave error de clasificar la política entre vieja y nueva y la ausencia de un planteamiento que pueda lograr que generemos una identidad en nuestros propios electores ya atormentados por una dirigencia que solo llama a votar cada cierto tiempo, vendiendo derrotas monumentales como victorias políticas como consuelo de tontos cuando nuestra prioridad debería ser pensar el pais como un todo y no como el conjunto de parcelas que alimentan  las franquicias políticas o feudos hoy muy devenidos. En pocas palabras, la oposición dejó de pelear por ídeas para reducirse a pelear por espacios. Para los que les gusta ejemplificar esta tragedia con juegos, hemos estado jugando ludo, con fichas de todos colores con la posibilidad de que el que perdiera pueda comenzar desde 0, con un plan B, cuando el tablero que juega el régimen es el de ajedrez.

Ni si quiera Miranda fue una victoria, aún menos cuando se toma en cuenta resultados anteriores, esta vez sólo ganamos 6 municipios en su mayoría conformados por el grueso de clase media, mientras las zonas populares que son 17 municipios, los ganó Jaua. La abstención fue 4% más que en las regionales de 2008. De modo que el liderazgo de Capriles que anticipaban sería nacional, derrotó a cuestas al chavismo.

La verdad es que no hemos entendido la naturaleza del régimen ni su aparato de propaganda que no enfrentamos, subestimamos y solo valoramos el apoyo que tiene como si fuera producto únicamente de las dádivas que ofrece. Si fuera así, no habría más nada que hacer porque el poder económico estará siempre de ese lado y sería imposible derrotarlo.

La MUD para disfrazar su nuevo fracaso en el que nos hunde aun mas a todos pretende decir que perdimos gracias a la “abstención de los radicales” tal como publicó el Sr. Ramón José Medina en su twitter en pleno desconocimiento de que por ejemplo en Nueva Esparta la abstención fue de 36% y en Zulia 37,8% y que en el resto del país no solo fue de la oposición sino del chavismo.

La MUD tuvo la oportunidad de crear una gran alianza en la cual, hubiera sido otro el concepto que defender, algo más grande que un espacio electoral. La libertad, mas allá que la manutención de los espacios conquistados y muchos oxidados por efectos del nuevo feudalismo.

La enfermedad de Chávez nuevamente influyó en el proceso y lo hizo salir airoso, con gobiernos regionales de la oposición que llamaron a sus ciudadanos a rezar por el Presidente, en un acto no sólo de hipocresía sino de tomar parte en un show donde no estaban convocados,  y en el que el mismo hace a costa de su enfermedad.

Hoy el país sigue de luto, nada que celebrar, pero sí que reflexionar y muchos personajes deben ser inmediatamente desplazados de la conducción política de una oposición cada vez mas desorientada.