Tamara Suju Roa: ¡Que nadie se quede en el tintero!

Al momento de entregar estas líneas, todavía no había respuesta a la petición de la oposición democrática sobre los indultos y la posibilidad de una amnistía para los presos y perseguidos políticos venezolanos. Todo está en manos del ejecutivo, quien a su vez está conmocionado por la noticia que el presidente Chávez reveló sobre su recaída del cáncer que padece, la operación urgente recomendada por los médicos en Cuba  y su posible y consecuente separación del cargo.

Nos conmueve y deseamos su pronta recuperación. Todo el que haya tenido un familiar o amigo padeciendo de este terrible mal, sabe el sufrimiento que no sólo cubre al que lo padece, sino a todo su entorno. Y por esto, es bueno pedirles a quienes ostentan el poder, que imaginen el sufrimiento de quienes estando encarcelados, padecen de alguna enfermedad, mas si es grave como el cáncer,  y que al parecer a sus carceleros les importa un comino si les duele, si se les desarrolla, si necesitan medicina, etc. Peor aún, pónganse en el lugar de sus seres queridos e imaginen el sufrimiento y la angustia  que día a día deben sentir al saber que la enfermedad de su familiar preso progresa y  no está siendo oportunamente atendido.

Esto es lo que ha ocurrido con alguno de los presos políticos en nuestro país. Lázaro Forero y José Sánchez Montiel desarrollaron cáncer de próstata en la cárcel, y solo dos huelgas de hambre de jóvenes estudiantes, el escándalo de sus familiares y abogados y la denuncia nacional e internacional lograron que hoy estén en sus casas, bajo una medida humanitaria y en tratamiento.  Alejandro Peña Esclusa, quien en el momento de ser aprehendido tenia apenas unas semanas de haber sido operado de cáncer de próstata, volvió a recaer en las celdas del Sebin, ya que nunca pudo recibir el tratamiento y el reposo post operatorio necesario que exige tal operación. El comisario Henry Vivas desarrolló en la cárcel graves patologías que lo llevaron a un deterioro físico delicado. Ambos fueron objeto también de medidas especiales luego del escándalo sobre la crueldad de sus carceleros y de los operadores de la justicia.

William Saud, preso político de Guayana, se salvó en la raya de un posible infarto. En los 7 años que estuvo preso en los patrulleros del Caroní, desarrollo cáncer de piel y se enfermó del corazón. Un informe medico decía que debía ser operado de urgencia porque sino moriría de un paro cardiaco y fue la huelga de hambre de los jóvenes de Operación Libertad y la mediación de los asesores de los jóvenes con el ejecutivo, los que lograron que William Saud recibiera una medida humanitaria y fuera operado de corazón abierto.

El caso de la Juez María Lourdes Afiuni, al cual hice referencia en mi artículo anterior, estará en las páginas negras de la historia del sistema judicial venezolano por la crueldad y ensañamiento con la que ha sido tratada, al igual que el comisario Iván Simonovis. Y no he hecho mención de otros que estando injustamente encarcelados por motivos políticos, presentan diversas dolencias y enfermedades que no se les ha permitido tratar.

Escribo estas líneas para la reflexión de todos los venezolanos. Nuestra Constitución Nacional dice que todos los ciudadanos somos iguales ante la Ley y que no se debe permitir tratos discriminatorio por razones de religión, raza, sexo, condición social o ideología política. A los injustamente encarcelados por motivos políticos, los han tratado como el peor de los enemigos, negándoles hasta el derecho a la salud, negación que han usado como instrumento de tortura, tanto para el preso como para sus familiares.

Hoy, la expectativa de unos posibles indultos, medidas cautelares y Amnistía para los presos y perseguidos políticos es grande. Ruego a Dios por ellos y deseo que puedan estar pronto en casa. Se que durante los últimos años, ha sido igual en esta época, y debe ser muy duro y angustiosa la espera. Es muy lamentable que la libertad de los injustamente encarcelados en este país, sea una concesión del ejecutivo, cuando en principio ninguno debería estar preso.  Ojalá que nadie se quede en el tintero. El momento histórico que estamos viviendo exige el consenso y esfuerzo de todos para que el país pueda encarrilarse por los rieles del Estado de Derecho, único camino hacia el reencuentro y la conciliación de todos los venezolanos de bien.