Crónica: Caracas motorizada

AVN

“Moto, moto, moto taxi, moto”, el grito se solapa con el corneteo incesante de una Plaza Venezuela al final de la mañana, un 19 de diciembre. Sinfonía nada fuera de lo común para un caraqueño, y es que en la capital del país entre unos 18.000 y 20.000 motorizados circulan por las calles, de acuerdo a cifras ofrecidas por Alexis Tovar, coordinador nacional del Frente Motorizado Francisco Arquímedes.

Transitar Caracas sobre dos ruedas se significa entre lo eficiente y lo problemático, dependiendo del lugar de enunciación. María Cristina Rosales intenta cruzar la Avenida Las Acacias, en Plaza Venezuela, respondiendo a la luz roja del semáforo para autos. Imposible iniciar el camino de una acera a la otra sin ver hacia el lado derecho o izquierdo, según sea el caso; los carros detenidos no son garantía de que las motos harán lo propio, y no lo hacen.

Un improperio imposible de citar lanzado a un conductor que se come la luz y maneja por entre los carros se desvanece en el viento que ahora huele a humo expulsado por un tubo de escape. María Cristina Rosales da un pequeño brinco hacia atrás, producto de un susto breve que, no habiendo llegado a mayores, se convierte en insulto.

“Esto es realmente un problema, ahora ni teniendo la luz uno puede caminar tranquilo. Esta gente hace lo que le da la gana, no hay quien ponga orden, y si te pasa algo se dan a la fuga y listo, así que uno tiene es que resignarse y andar con cuidado”, dice.

En efecto, en esa calle, en esa esquina, ese 19 de diciembre los peatones estaban desamparados. Sólo unas cuantas cuadras más arriba los fiscales empezaron a aparecer en la escena. Sin embargo, muchas veces ni siquiera la presencia de un contralor de tránsito puede evitar las fatalidades. “Oficio peligroso”, así cataloga Joseph Matos, presidente de la línea de moto taxis La Previsora – ubicada a un costado de la torre homónima – el trabajo que ejerce de lunes a sábado, de 7 de la mañana a 5 de la tarde.

“Hay mucha gente que nos odia, sobre todo los que manejan los carros, los taxistas, que ahora agarran menos carreras porque la gente resuelve más rápido en una moto, imagínate tú ir a hacer diligencias en el centro y agarrar carro a esta hora (11:30 am), eso es imposible, y varias veces nos ha pasado que nos echan el carro encima, y están quienes piensan que uno es un malandro, cuando en verdad lo que está haciendo en un trabajo, y por eso, si te pasa algo, ni te ayudan”, cuenta.

El peligro, entonces, no discrimina el medio de traslado, bien sean ruedas o piernas, un sondeo hecho en los hospitales Pérez Carreño, Domingo Luciani, el hospital de Coche, el Vargas y el Pérez de León II revela que, entre lunes y jueves, el promedio de personas ingresadas por accidentes en moto oscila entre 20 y 10 diarias. Los viernes y sábados el número, en la mayoría de los casos, aumenta al doble.

De esa palabra / sensación, “peligro”, hay que deslastrarse en una ciudad convulsa como Caracas. Ni siquiera el letargo y la quietud intrínsecas a los largos trancones en las avenidas principales han logrado doblegar el carácter ferozmente veloz que tiene la cotidianidad en esta metrópoli latinoamericana.

Una diligencia en el extremo este de la ciudad conduce a la moto como única alternativa. Tarifa de 100 bolívares por una carrera que debe cumplirse, a más tardar, en 20 minutos, carrera que en un taxi tradicional, a la 1 de la tarde, tomaría al menos una hora.

Cuando se ocupa el puesto de parrillero se confía en el Reglamente parcial de Ley de Transporte Terrestre sobre el uso y circulación de motocicletas en la red vial nacional y el transporte público de personas en la modalidad individual Moto Taxis – aprobada por el Gobierno Nacional en octubre de 2011 – se invocan, silenciosamente, los artículos a manera de protección: fe de moto usuarios.

- Vamos despacito que quiero llegar completa.

- Claro, tranquila que va con un profesional, póngase el casco.

Buen inicio, se piensa, y las piernas se aprietan de manera cerrada con las piernas del conductor. Cota mil como camino, y, a la mitad, llega el peligro que se venía esperando en forma de una esquina de camión cava casi rozando la mejilla izquierda, y en los mensajes de texto que el conductor, apenas aparcado en el medio de la calle – no en el hombrillo, como estipula le Ley – envía con una mano, mientras la otra sigue en el volante.

No son pocos los artículos que este texto legal contempla para regular la forma de conducirse en dos ruedas: 60 en total. A través de ellos se prohíbe, por ejemplo, transitar entre canales en forma de zig zag, circular paralelamente a otro auto en el mismo canal y manejar mientras se usan reproductores portátiles de música o teléfonos celulares. También transportar niños, adultos mayores y mujeres embarazadas, no colocarle casco al parrillero, y la cuenta sigue.

“A veces los que no ponen de su parte son los clientes. Uno va a llevar a una chama que se acaba de secar el cabello y entonces tan pronto arrancamos, se quita el casco. Una vez me pasó y me paró un fiscal, entonces me multó, porque es mi responsabilidad y yo la acepté, pero eran 900 mil bolívares (de los viejos), y yo no produzco eso en un día como para andar pagando a cada rato multas. El problema es de todos, porque ni algunos motorizados, ni algunas clientes, ni algunos conductores de carros, y tampoco algunos fiscales ponen de su parte para que todo funcione y podamos convivir, porque así como usted trabaja, un carpintero trabaja, un banquero trabaja, yo también necesito trabajar, y este es mi trabajo: mi moto”, concluyó Joseph Matos, momentos antes de compaginar su faceta de presidente de la línea de moto taxis La Previsora con la de prestador del mismo servicio de transporte a una joven que partía retrasada a una cita de trabajo.

Así las cosas, el reglamento dictado en octubre del año pasado no ha estado exento de polémica. Polémica que ha conducido a que sea objeto de debate actual entre autoridades del Ministerio de Interior y Justicia y organizaciones de motorizados.

El director general del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT), Dante Rivas, informó que las mesas de discusión surgieron a partir de objeciones expuestas por el sector reglamentado y que el propósito de las negociaciones es que todos los sectores, incluso representantes del sector de transporte particular, de carga pesada y los mismo peatones se incorporen y conozcan la ley.

“Moto, moto, moto taxi, sí hay moto”, sigue sonando en las esquinas de Plaza Venezuela, mientras la implosión vehicular y poblacional parece no tener otra salida que una Caracas motorizada.