Métase para adentro por @maggidilena

“No sea loco, señor Gómez, que lo van a matar. Métase para adentro.” Francisco Herrera Luque, En la casa del pez que escupe el agua.  Esta frase de una de las excelentes obras de nuestro famoso escritor venezolano, cae perfecto en este momento. Sin duda, luego de vivir esta tercera contienda electoral que nos deja un país distinto, expresado en votos, nos obliga a eso. Ha quedado en evidencia que para adentro hay muchos que no se han metido, y cuando me refiero a esta frase pretendo hacer mención al sentimiento y necesidad de cualquier venezolano común que vive y trata de sonreír para no llorar. La realidad fuera de las fronteras de la ciudad, los deseos y anhelos de un pueblo conquistado por una propuesta eficaz de solucionar sus problemas más básicos parece que ha funcionado para sus defensores –en teoría. ¿Acaso es que la oposición política en la actual Venezuela no ha logrado interpretar esas necesidades y por lo tanto, al no pasar ese primer paso, es casi imposible que lo conquiste como cualquier enamorado logra que su pretendida llegue a cegar completamente sus sentidos y seguirle hasta por un despeñadero, todo en nombre del amor? Sin embargo, para ser justos, hay que decir que para un sector opositor en democracia es bastante desfavorable tener que medirse tantas veces seguidas en elecciones, con un ventajismo aplastante de parte del sector oficial eso es cierto. Pero no es menos cierto que el otro trabajo se ha descuidado. No es fortuito que la gente acuda masivamente a votar por una promesa, tal vez sabiendo que están de últimos en la cola, pero que si consecutivamente hacen lo que el resto, pues algún día les tocara también a ellos. Entonces, surge el encuentro. El mismo país para todos, ese núcleo de realidades no ajenas a ningún ciudadano sea cual fuese su posición política le afecta, y hay que saber indagar hasta lo más profundo sobre lo que realmente aquel enamorador de oficio solo tiene un don de palabra y convencimiento que deja a su encantada “victima” segura de que vamos bien, y que un día cumplirá con sus promesas. Esa filosofía autentica del  personaje “Eudomar Santos” se desnuda en las políticas implementadas por un gobierno ineficaz y compuesto de asombrosas dosis de divisionismo dentro de sus principales doctrinas, y queda al descubierto que aquí nada se ha solucionado. Ni siquiera con planes especiales, misiones, entregas directas, poder popular, nada de eso ha servido, y eso lo sabemos, no tiene sentido discutirlo más. Ahora, sentido si tiene investigar el ¿por qué hay personas que siguen creyendo como doncellas fáciles de conquistar que el encantador dice la verdad? Y allí, justamente detenerse y examinar las razones por las cuales gobernadores como Capriles y Falcón, si han dedicado gran parte de sus respectivas gestiones en meterse para adentro y les ha funcionado. Sobretodo el caso Capriles, por haber sido el abanderado de la oposición y actual líder electo en un proceso de primarias y haberle sacado más de 6 millones de votos de desconfianza al actual gobierno.  ¿Hay algo que falta? O ¿ hay algo o alguien que sobra?, esperamos que en los próximos días esos cuestionamientos sean resueltos y encaminados para abordarlos con la madurez y la urgencia que se requiere. En eso he venido pensando estos días últimos de este año 2012 que además de mucho aprendizaje nos pone el vaso, medio lleno o medio vacío –otra frase que usamos frecuentemente- al analizar el país que tenemos hoy.  Les deseo una Feliz Navidad a todos los que tienen la gentileza de leerme, nos unen muchas cosas, y estas fechas es una de ellas. Preservémoslas.

 

Maggi Di Lena