Runrunes del jueves 20 de diciembre de 2012: La salud del paciente

ALTO EL PACIENTE: Hasta ahora cinco presidentes latinoamericanos y Fidel Castro han sido los voceros más crudos -¿o realistas?- en torno a la enfermedad cancerígena del presidente Hugo Chávez y las secuelas en su humanidad. Rafael Correa cuando alertó de la delicada operación; Fidel anunciando que habrá que seguir luchando aunque no esté; Evo reconociendo que no lo visita por lo delicado que está; Ortega que conmovido abogó por su difícil recuperación; Santos que espera mantener buenas relaciones con su supuesto sucesor y Dilma que llamó más bien para informar a Maduro que para saber del paciente. Me dijeron que la brasilera -que tiene diario contacto con los médicos del hospital Sirio Libanes de Sao Paulo que han visto a Chávez en anteriores operaciones- llamó para indagar hasta donde el vicepresidente sabía la realidad de las dolencias del caudillo pues al tenor de lo que leía en la prensa a través de los comunicados oficiales llegó a pensar que era por desconocimiento-y por secretismo cubano- que no decían nada más. Ella sabe, día tras día, la evolución del enfermo. Ayer, desde la noche del lunes, el presidente pasó por momentos de un estado estable a uno crítico. Le volvió la fiebre. Fue llevado al pabellón para practicarle una traqueotomía de emergencia debido a las complicaciones respiratorias. El esfuerzo médico es para evitar a toda costa una descompensación de sus signos vitales. Es lo más importante así como evitar que cualquier infección se propague. Por ello lo tienen aislado…

ESCARAMUZAS: Ante las enormes interrogantes que se le abren al partido de gobierno y a sus militares, más que a sus militantes, comenzaron a surgir reuniones de todo tipo. Desde puentes de tres sectores del chavismo con igual número de dirigentes políticos demócratas hasta conspiraciones internas para asegurarse cuotas de poder en la eventualidad, cada vez mas cierta, que el caudillo de la revolución no asuma su mandato en enero. Desde planteamientos de llamar a una constituyente hasta demorar las elecciones requeridas. Hasta ahora se impone el criterio de llamar a elecciones muy rápido para aprovechar el huracán electoral. Los temores internos pasan tanto por los civiles como por los uniformados. Y en éste último sector no confían en los llamados “institucionales”. Podríamos estar en el filo de la espada…y no de Bolívar precisamente. Ojalá que la sindéresis triunfe.

Nelson Bocaranda Sardi/ @nelsonbocaranda

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