Henrique Capriles Radonski: Miranda es el ejemplo

(Foto AFP)

Los mirandinos no nos dejamos expropiar el futuro. La victoria del buen gobierno en Miranda, por encima de las decisiones a dedo de Miraflores, tiene una lectura clara: en Miranda sabemos que el camino para hacer de nuestro estado el lugar que merecemos es el de las soluciones y la transparencia, algo que durante años el gobierno central no ha podido darnos.

Éste triunfo del 16 de diciembre es el triunfo de todos los mirandinos, que creen y confían en una gestión y un proyecto que ppone el acento en las soluciones. El 16-D ganó el respeto por los venezolanos, ganó un gobierno de soluciones, ganó la nueva manera de hacer política… Pero no toda Venezuela ha ganado. Existen regiones del país donde la extorsión, el odio y el chantaje se siguen imponiendo como parte de ese monstruo autocrático llamado Estado.

Sin embargo, en Miranda pudimos dar una lección a los insaciables, a los adictos al poder. No existe una maquinaria capaz de superar el deseo de los mirandinos por ver sus metas cumplidas, por estar tranquilos con su conciencia y creer que un futuro mejor es posible si lo construimos juntos.

Si hay un ejemplo que los mirandinos dimos el 16-D, fue ése: estamos tranquilos de conciencia, creyendo en el futuro y convocando a todos a construir el estado y el país que merecemos tener.

Convirtieron Miranda en una meta para su ambición. El tema de su campaña nunca fue los mirandinos, mientras que nosotros nos centramos en la gran confianza que tenemos en nuestra manera de hacer las cosas, que no es otra que solucionar los problemas y estar cerca de nuestro pueblo, dedicando todo nuestro tiempo a servirle a los mirandinos, porque para eso estamos aquí.

Los tiempos que vienen no serán sencillos, porque ya ha quedado en evidencia toda una estructura de poder que va a seguir apostando por el fracaso de Miranda y saboteando nuestra gestión. Pero no nos asustan sus amenazas, porque estamos claros en nuestras metas y hemos demostrado que sabemos sortear todos los obstáculos que nos queren poner, porque como decimos en Miranda: cuando se hacen las cosas bien pasan cosas buenas.

Nosotros no somos un gobierno de improvisación, que opera según los caprichos de un solo hombre. En Miranda somos un equipo de trabajo que toma las mejores decisiones para que se traduzcan en una mejor vida para los ciudadanos. Tenemos planes claros de gobierno para Miranda que no se deciden en programas de televisión, sino que se planifican y se evalúan con los mejores profesionales del país y con nuestro pueblo mirandino.

Y esta victoria también sirve como una prueba más de en qué lado está la nueva política, que apuesta por coincidir con los deseos y las metas de las personas; y de qué lado está la política del chantaje político y emocional, que todo intenta resolverlo con dinero y mentiras. Inauguraron obras que al día siguiente estaban cerradas y hoy siguen abiertas a media máquina. Utilizaron dinero y recursos del Estado Nacional de manera flagrante. Fueron promocionados de manera campante por altos funcionarios en ruedas de prensa que violaban las leyes electorales.

Aun así, Miranda sigue entera y convertida en una esperanza. Y aquí quiero detenerme en algo que creo que es importante, porque cada una de las personas y familias del resto del país que no pudieron conquistar la meta que nosotros sí alcanzamos deben tener en Miranda una esperanza. Somos un estado que debe mantener viva la verdad que nos da fuerza: existe una manera diferente de hacer las cosas, sin discriminación y sin que nadie se quede atrás, sin que el lugar donde se nace determine el futuro de nadie y sin que la militancia política determine quiénes tienen acceso o no a los programas de gobierno.

Seguiremos demostrándole al poder central que la descentralización es el verdadero camino hacia la evolución y el progreso de cada venezolano. Seguiremos demostrando que este nuevo liderazgo no viene a repetir los errores del pasado ni del presente.  Seguiremos demostrándole a los adictos al poder que ser gobierno se trata de servir y no de exigir algo a cambio. Cada voto de cada mirandino, por la opción que fuera, es una invitación a gobernar junto a nosotros. Incluso el candidato que perdió, si decide mantenerse en Miranda como habitante de un estado que merece más y tendrá más.

En Miranda demostramos que los liderazgos no se construyen por decreto ni a la sombra de líderes ausentes, sino trabajando y asumiendo las responsabilidades de tener la confianza de los venezolanos. Yo me comprometo con ustedes a que Miranda será esa esperanza que necesitan nuestros hermanos y ese lugar para ser felices juntos.

¡Miranda escogió su camino! ¡Sigamos adelante!