Miguel Cabrera lideró temporada histórica de los criollos en Grandes Ligas

El maracayero Miguel Cabrera (Tigres de Detroit) encabezó al contingente venezolano que logró en 2012 la mejor temporada en las Grandes Ligas desde que el lanzador caraqueño Alejandro “Patón” Carrasquel debutara en esa pelota estadounidense, con los Senadores de Washington, en 1939.

Así, Cabrera fue designado como el pelotero Más Valioso de la Liga Americana en 2012 por la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés) y se convirtió en el primer criollo en ganar la distinción que se entrega desde 1931.

Ganó el premio en su décima nominación (su primera fue en 2003 con Florida), con la hazaña de haber conseguido, luego de 45 años, la triple corona del bateo, .330 de promedio de bateo, 44 vuelacercas (empatado con Richard Hidalgo, segunda mejor cifra para un venezolano) y 139 carreras impulsadas, la mejor cosecha en sus diez años en Estados Unidos.

Con este nuevo galardón, el beisbolista de 29 años sumó dos coronas de bateo consecutivas (2011 y 2012). Adicionalmente, es el jugador número 10 que alcanza la hazaña en la historia y el primer latinoamericano en lograr tal proeza, una de las más difíciles en el competitivo béisbol norteamericano. Desde 1920 -cuando se incluye la carrera empujada como estadística- sólo 12 veces ha ocurrido esta gesta ofensiva.

En 2012, el “Tigre” también superó por primera vez en su carrera los doscientos imparables (205) y sus marcas de cuadrangulares y remolcadas son las mejores en su trayectoria. Es el tercer criollo en disparar más de dos centenas de imparables luego de César Tovar (1971) y Magglio Ordóñez (2007).

En la Americana sumó 109 anotadas, 40 dobles y lideró los rubros de porcentaje de slugging .606 (total de bases alcanzadas entre turnos al bate) y OPS (porcentaje de embasado más slugging), con .999.

El último en ganar esa galardón en la Liga Americana fue el neoyorquino Carl Yastrzemski, de los Medias Rojas, quien se llevó los honores en 1967.

La Serie del Panda

Pablo Sandoval se convirtió en el primer criollo en convertirse en el Jugador Más Valioso en una Serie Mundial, tras llevarse la distinción en la barrida de los Gigantes de San Francisco 4-0 sobre los Tigres de Detroit, que significó el séptimo título de los Gigantes en su historia.

Además, el carabobeño se convirtió en el octavo pelotero latinoamericano en recibir el galardón después del colombiano Edgar Rentería, quien lo hizo con los mismos Gigantes hace dos años, cuando superaron en 5 juegos (4-1) a los Rangers de Texas.

Sandoval, además, se erigió como el primer criollo en conquistar el galardón desde 1955, cuando se entregó por primera vez este premio en la final de pelota norteamericana.

Además, el nativo de Puerto Cabello dejó su huella en esta Serie Mundial, el miércoles, cuando se convirtió en el primer venezolano en conectar tres jonrones en un partido de la final del béisbol de las Grandes Ligas.

La hazaña fue lograda por el venezolano durante el primer encuentro de la Serie Mundial entre Gigantes de San Francisco y Tigres de Detroit, que terminó 8 carreras por 3. Dos de esos batazos de circuito completo los recibió Justin Verlander, el Más Valioso de 2011. En esa jornada, el carabobeño se fue de 4-4 con 4 rayitas remolcadas.

Con los tres batazos de vuelta entera, Sandoval, apodado como ‘Kung Fu Panda’, igualó a los legendarios Babe Ruth (1926 y 1928), Reggie Jackson (1977), ambos figuras estelares de los Yankees de Nueva York, y a Albert Pujols de los Cardenales de San Luis (2011), como los únicos peloteros en conectar tres cuadrangulares en un juego de la Serie Mundial.

El criollo culminó la postemporada con promedio de .377 en 16 partidos y 61 turnos, cinco dobles, seis jonrones y 13 empujadas y en la batalla final dejó guarismos de .500 de average (8 hits en 16 turnos), 3 vuelacercas, un doble y 4 remolcadas.

El primer latino en llevarse el galardón fue el puertorriqueño Roberto Clemente, quien fue decisivo en el campeonato ganado por los Piratas de Pittsburgh en 1971 sobre los Orioles de Baltimore.

Scutaro se lució

Otro jugador que ratificó la calidad del béisbol venezolano fue el segunda base de los Gigantes de San Francisco, Marco Scutaro.

El sanfelipeño brilló en la postemporada con su bate (14 hits) y guante que le hicieron acreedor del premio como Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato o final de la Liga Nacional, en la cual San Francisco superó en siete juegos a los Cardenales de San Luis.

Scutaro se unió a Jesús Marcano Trillo (Filis de Filadelfia, 1980) y a Eduardo Pérez (Bravos de Atlanta, 1999) como los venezolanos ganadores del premio Jugador Más Valioso de una Serie de Campeonato.

Como colofón a su estupenda postemporada, Scutaro conectó el hit de oro en el inning 10 del cuarto juego de la Serie Mundial para decretar el triunfo de su equipo y la coronación en el beisbol estadounidense.

La joya de Santana

El 1 de junio, en el Citi Field de la ciudad de Nueva York, el merideño Johan Santana hizo vibrar a Venezuela al lanzar un juego sin hits ni carreras ante los Cardenales de San Luis. Ese fue el primer no hitter en la historia de los Mets de Nueva York desde su fundación, en 1962.

El pitcher merideño logró lo que lanzadores como Warren Spahn, Tom Seaver, Nolan Ryan (los tres están el Salón de la Fama) no pudieron hacer con los metropolitanos.

Esta gesta se suma a los premios Cy Young obtenidos en 2004 y 2006 con los Mellizos de Minnesota.

El “Perfecto” Félix

En 2012 también llegó la perfección. El nativo de Valencia, Félix Hernández, mejor lanzador de los Marineros de Seattle consiguió una de las hazañas más difíciles de la pelota.

Hernández se convirtió en el primer venezolano en completar un juego perfecto en las Grandes Ligas (el número 23 en la historia) y el primero para la escuadra del oeste de Estados Unidos.

El “Rey” retiró a los 27 bateadores seguidos de los Rays de Tampa Bay que enfrentó, 12 de ellos por la vía del ponche. El choque finalizó 1-0 a favor de los Marineros.

El derecho, además, se convirtió en el quinto venezolano en lanzar un juego sin hits ni carreras, luego de que lo hiciera Santana (1 de junio), Wilson Álvarez (11 de agosto de 1991), Aníbal Sánchez (6 de septiembre de 2006) y Carlos Zambrano (14 de septiembre de 2008).

Vizquel colgó los guantes

Esta histórica temporada también tuvo el adiós de un grande de la pelota latinoamericana: el caraqueño Omar Vizquel.

Vizquel finalizó una carrera de 24 años jugando en la pelota norteamericana desde que debutó con los Marineros de Seattle, en 1989. También jugó con Cleveland, San Francisco, Texas y Chicago.

A los 45 años, Vizquel dejó los diamantes con la camiseta de los Azulejos de Toronto usando por última vez el dorsal 13 en su espalda y jugando el campocorto, con lo cual llegó a 2.709 partidos en esa posición, cifra de juegos en la que nadie le supera.

El venezolano, que bateó de 3-1 en su juego final, dejó números sólidos tanto con el madero como con el guante, pero destacan sus 11 guantes de oro por su excelsa defensa en las paradas cortas.

Esta campaña memorable evidencia el talento y desarrollo de los peloteros venezolanos que existen en la actualidad, pues décadas atrás, en los años 30, 40 y 50, eran pocos los jugadores nacidos en Venezuela que llegaban a Grandes Ligas.

Desde 1939, cuando “Patón” Carrasquel debutó, hasta 1970 se estrenaron en las Grandes Ligas sólo 19 criollos.

Caso contrario ocurrió en la década anterior, del 2001 al 2010, cuando se registró una explosión de nativos que debutaron en las mayores (132).

En décadas pasadas peloteros como Alfonso “Chico” Carrasquel (primer latino en Juego de las Estrellas), Luis Aparicio (novato del año y 9 guantes dorados), César Tovar (jugó las 9 posiciones y robó cinco bases en un juego), David Concepción (integró la Maquinaria Roja de Cincinnati y ganó cinco guantes dorados), Antonio Armas (dos veces líder en jonrones y una en remolcadas), Andrés Galarraga (campeonato de bateo, liderato de jonrones y carreras impulsadas), Omar Vizquel (11 guantes de oro en 24 años en Grandes Ligas) y Johan Santana (dos premios Cy Young) tuvieron temporadas sensacionales que merecen ser reconocidas.

AVN