El futuro rascacielos más alto de China compite ya en altura con sus vecinos

Las obras de la Torre de Shanghái, el futuro rascacielos más alto de China (con 632 metros cuando sea completado en 2014), compite ya en altura, con 425 metros construidos, con los otros dos gigantescos edificios junto a los que está situado, las torres SWFC (492 metros) y Jin Mao (421 metros).

(foto EFE)

El edificio será también el segundo más alto del mundo, y ahora, a un ritmo de un nuevo piso construido por semana, acaba de completarse la creación de la planta número 90 de la estructura principal, que contará con 121 pisos en 2014, recoge hoy el diario local “Shanghai Daily”.

La previsión en mayo pasado era que las obras, iniciadas en 2008, llegasen al final de 2012 con unos 86 pisos construidos y unos 403 metros de altura, según dijo entonces un portavoz del Grupo de Construcción de Shanghái que lleva a cabo el proyecto.

De esta manera, la torre, ubicada a decenas de metros de los otros dos grandes rascacielos de la ciudad (con 101 pisos la SWFC y 88 la Jin Mao), es ya de facto una de las señas de identidad de la metrópoli oriental, cuyo distrito financiero de Lujiazui, donde se levanta, es ya todo un símbolo de la pujante China del siglo XXI.

La Torre de Shanghái, que hace semanas que ha comenzado ya a cubrirse con una fachada de cristal en varios de los pisos inferiores, contará en total con 210.000 metros cuadrados de espacios de oficinas y con otros 50.000 para zonas comerciales, que no serán vendidos, sino alquilados para su utilización.

Sólo la torre Burj Khalifa, en Dubai (Emiratos Árabes Unidos), de 824 metros y 124 pisos, apenas tres plantas más que el futuro rascacielos chino, superará en altura como edificio a la Torre de Shanghái, aunque también lo hará otra estructura humana, la torre Tokyo Skytree, inaugurada en mayo pasado en Japón, con 634 metros.

La Torre de Shanghái contará con un observatorio turístico en el piso 100 (como ya lo tienen la SWFC en el 101 y la Jin Mao en el 88), y aunque aún tendrá otros 20 pisos por encima, será el más alto del mundo abierto al público, a 474 metros de altura.

Con su construcción se completará el ambicioso plan del gobierno de Shanghái, anunciado en 1993, de levantar tres grandes rascacielos emblemáticos en un terreno de 20.300 metros cuadrados que antes se utilizaba como campo de golf. EFE