Asegura que estuvo 7 minutos muerto y lo salvaron los ángeles

Ricardo Ziermann estuvo siete minutos muerto, pero ahora está a mi lado. Vamos en el colectivo de Capilla del Monte rumbo al cerro Uritorco. Sale 4 pesos el boleto al fin del mundo. Pero el relato de Ricardo –agrimensor, maratonista, investigador amateur del fenómeno OVNI-, es impagable: “Me salvaron los ángeles, si te interesa te cuento…”. El camino de tierra hacia la base del cerro se vuelve intrigante, polvoriento, divertido. De repente, se ve un cartel de un restaurante llamado “Seguime Chango”, homenaje al camarógrafo que acompañó a José de Zer, aquel periodista de canal 9 capaz de presentir campos magnéticos en una maceta.

El Clarín

El mochilero veterano empieza a viajar por los calendarios: “Tuve un infarto en 2007, pero salí a flote. Volví a entrenar y en 2009 me anoté para una media maratón. Como estaba un poco asustado, le pregunté a los ángeles ‘¿me van a ayudar?’ y ellos me respondieron ‘más que eso, te vamos a proteger’. Pero sucedió lo inesperado: cuando me faltaban 2 kilómetros, tuve muerte súbita. Durante 7 minutos, fui una línea recta en el monitor”.

Otros pasajeros del micro también lo escuchaban, pero ninguno daba señales de asombro. En estas horas cruciales de las profecías mayas, todo es posible en esta postal del valle de Punilla, como el reparto de folletos con la leyenda “hoy es el comienzo de una nueva era”. En una calle que está techada, se ofrecen “sanaciones crísticas gratuitas, conciertos de sonidos celestiales con cuencos de cristal y meditaciones para seres libres”. El relato de Ricardo es entonces un buen aperitivo para llegar al camping. Y ahí estamos, el resucitado y el periodista, envueltos por la primera brisa del verano. Los dos miramos al cielo, donde asoma una luna finita, hacia arriba, como una sonrisa.