Comerciantes de San Félix achacan a los “chinos” los altos costos de los productos

El runrún de las cientos de personas que a diario transitan entre los buhoneros adyacentes al antiguo Mercado Municipal de San Félix repite a menudo la misma idea: los precios de los productos son exorbitantes. correodelcaroni.com

(foto Wilmer González)

El comentario recorre las calles abarrotadas de vendedores informales, mendigos en acción y ciudadanos rasguñando las ofertas para estirar el resto del salario, y aunque posiblemente llega a las autoridades locales, ubicadas a pocas cuadras en el Palacio Municipal, al final del día el malestar queda solo en eso: simples quejas y comentarios.

De estos, Pamela Sin escucha a menudo la mayoría. En los cinco años que lleva ejerciendo la economía informal ha tenido que lidiar con los lamentos y molestias de los usuarios que, ante los precios elevados, no solo se quejan, sino que en ocasiones recurren a insultos y descalificaciones para manifestar su desacuerdo.

“Pero no es culpa de nosotros. Uno no elije los precios. La gente cree que uno se va a volver millonario vendiendo aquí. No es así”, comenta sentada en su puesto de trabajo.

Su negocio está ubicado frente al antiguo Mercado Municipal de San Félix. En una de las aceras coloca todos los días, desde las 5:00 de la mañana, una mesa de tablas y un toldo que con dificultad logra cubrir la mitad de su cuerpo de sombra en los días de mayor sol.

“No le gano nada”
En su puesto vende toda clase de rubros. Todo lo que no se encuentre en los supermercados, de seguro lo tiene en exhibición Pamela. Sin embargo, los precios para adquirirlos no son los establecidos por el Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis).

Los comestibles regulados se venden al triple del precio regulado. Todas las calles del centro de San Félix exhiben en puestos itinerantes los artículos de mayor consumo en la ciudad que, por razones desconocidas, escasean en los comercios formales.

Aunque confiesa que la mayor parte de los clientes la ven como “la mala o la que especula”, asegura que el precio de los productos que oferta es tan solo el resultado del costo de adquirirlos.

Para comprar rubros como harina, azúcar y café, debe madrugar en el mercado para conseguirlo en “los chinos”. “Compro la paca de azúcar en 300, la paca de harina en 350, no le gano nada. 16 bolívares gano por paca”, asegura la mujer que está a diario desde las 5:00 de la mañana hasta la 1:00 de la tarde en el negocio para mantener a sus tres hijos.

Gana el mayorista
Entre las decenas de personas que compran en el puesto de Pamela, está Anaís Sifontes. Todas las semanas recorre las calles de San Félix buscando ofertas para su hogar. Aunque sabe que están más caros que lo establecido, igual los adquiere. “Es mejor tenerlos, que no comer o no tomar café”, razona Anaís.

Contrario a otros clientes, no cree que “los malos” sean los vendedores informales. “Los que venden caro son los revendedores al mayor y los chinos”, asegura Anaís mientras Ever Arango bandea una bolsa para espantar las moscas en su tarantín, ubicado dos metros después.

Él no es vendedor informal por oficio, tuvo la oportunidad de comprar una paca de harina en 350 bolívares y decidió vender en 15 cada paquete.

“Pero los que de verdad ganan dinero son los chinos. Ellos son los que tienen la harina, el café, la azúcar y venden caras las pacas. Cada harina en su negocio te sale en 18 bolívares y quién los regula”, indica el hombre que, como muchos a su alrededor, adquirió el producto que vendo con “los chinos, los únicos que no son regulados aquí”.