Thaelman Urgelles: Bajo esta calma chicha se incuba un torbellino

Pasado el paréntesis de la Nochebuena, y con una mitad de la población desplazada a otras regiones o al exterior, la atención nacional no logra sin embargo despegarse de las expectativas políticas. La lucha sucesoral adquiere sus máximos vigores, en escenarios muy propicios para la parábola y el mampuesto. Cabello y Maduro han escogido las juramentaciones de los 20 gobenadores de su partido como barajitas para contar sus cañones. No sabemos si ello es textualmete así, pero cada quien supone que gobernador en cuya juramentación esté Maduro es porque apoya a este aspirante; y lo mismo ocurre con la presencia de Cabello. Quizás la excepción sea la de hoy en Nueva Esparta, un gobernador al que cabría especular en el bando Diosdeico pero que fue acompañado por Nicolás, al propósito de un mesaje escrito enviado por Chávez a sus fuerzas militares.

Lo cierto es que los movimientos de uno y otro y el propicio escenario de las juramentaciones regionales le están dando al PSUV una considerable ventaja de iniciativa en estas fechas usualmente neutras, políticamente hablando. Y esta vez no se puede culpar a la MUD y a los dirigentes opositores de su bajo perfil, pues sencillamente el espacio y los temas le pertenecen al adversario. Como dijo Chávez en diciembre de 2002, cuando una multitudinaria sociedad civil ocupaba diariamente las calles de Caracas: “ellos están bateando, después nos tocará a nosotros”. No sé si a la oposición le tocará batear en el futuro próximo, pero la realidad es que en estos días es poco lo que ella puede brillar, a no ser por la defensa pública de la Constitución y por los preparativos para defenderla en la fecha clave del 10 de enero.

Es de esperar que, por lo menos, los dirigentes opositores estén inviertiendo estos días en cerrar lo mejor posible sus inevitables fisuras internas, unificando una posición para los eventos del 5 de enero (elección de la directiva del Parlamento) y 10 de enero (juramentación del presidente reelecto) y resolviendo con el menor trauma el tema del candidato que habrá de enfrentar al heredero del presidente en las inminentes elecciones del próximo año. Si al menos esto estuviese ocurriendo en el campo de la MUD, pienso que la ciudadanía democrática se daría por satisfecha.

@Turgelles