Perspectivas 2013: Venezuela en medio de la incertidumbre política

El año 2012 está por terminar, y con él se estima un crecimiento en torno al 5,5% y una tasa de inflación que cerrará en torno al 18%; nada mal, pero no todo es color de rosa. Este año culmina con un gran déficit fiscal producto de un año electoral donde se planteaba ganar la presidencia sí o sí, y con una política cambiaria en terapia intensiva, que muestra evidentes señales de estancamiento en Cadivi y agotamiento para el Sitme.

(Ecoanalítica. Venezuela)

Con este escenario 2012 de precedente, recibiremos un 2013 plagado de incertidumbre. En lo económico tres elementos desempeñarán un papel crucial el año que viene: 1) Estabilidad en los precios del petróleo, 2) Un ajuste cambiario, 3) La enfermedad del presidente Chávez y el juego de poder en el equipo económico, donde será clave precisar si el ala radical o la pragmática tomarán el control de los asuntos económicos.

En el siguiente informe nos pasearemos por los distintos matices de nuestra economía para el cierre del año y expondremos qué esperar en el que viene.

PIB: La cosa se pondrá chiquita

Ya casi alcanzando el fin de año, nuestra previsión de crecimiento para 2012 continúa siendo una proyección de crecimiento en torno al 5,5%, inducido por la ampliación del gasto público para la campaña electoral combinado con los ajustes fiscales y cambiarios que repercutirán en la economía el próximo año. Viendo todo este panorama, ajustamos nuestros estimados de crecimiento para 2013 de 2,0% a -0,5%.

Para 2013 estimamos, además, una caída de 8,0% en la demanda agregada interna, lo que trae como consecuencia que los sectores más vinculados a ella se verán afectados por el recorte del gasto fiscal y el ajuste cambiario esperado; por consiguiente, esperamos que actividades como comercio y transporte registren contracciones de 2,3% y 3,6%, respectivamente.

2013 es un año de ajustes, en el que los venezolanos tendremos que pagar la cuenta de la fiesta fiscal de 2012; sin embargo, no todo se avista negro, puesto que en nuestro escenario base de devaluación, podrá aumentar la competitividad externa de los sectores productores de los bienes transables, que fueron los grandes rezagados en 2012.

En Ecoanalítica esperamos que en 2013, con un escenario de estabilidad de los precios petroleros, el estímulo fiscal, aunque no desaparecerá, se reducirá notablemente, lo que traerá consigo la ausencia de crecimientos estelares en cuanto al PIB.

A pesar de los repuntes inflacionarios de octubre y noviembre el indicador de inflación a nivel nacional exhibe un camino claro hacia el cumplimiento de la meta inflacionaria planteada por el Gobierno entre 20% y 22% para el cierre de 2012.

En contraste, para 2013, que es un año de ajustes fiscales y cambiarios y menos líquido que 2012, vemos poco probable que continúe el descenso inflacionario y se cumpla la meta planteada que va entre 14% y 16%. Esta meta es compatible con el ajuste fiscal y el recorte en gasto público que contribuiría a que el consumo se contrajera. Pese a que las presiones de la demanda serían menores, el ajuste cambiario que se espera a principios del próximo año será el determinante para el repunte inflacionario de 2013.

Inflación: con los bolsillos llenos de nada

Acompañando este ajuste cambiario con una alta proporción de consumo en bienes importados, y esto a su vez combinado con que una buena parte de los productos de origen nacional utilizan materias primas importadas, proyectamos una inflación de 26% para el cierre del venidero 2013, lo que significa un incremento de 8,2% con respecto a 2012 y una importante caída del poder adquisitivo.

Todo este panorama, aunado a la continuidad de los controles de precios, implica que la estructura de la inflación seguirá presente, dificultando vislumbrar la tan esperada inflación de un dígito.

Con un año como 2012, donde el incremento del gasto público fue clave para el crecimiento de la liquidez, nos tenemos que preparar para los ajustes que se avecinan en 2013: los muy posibles ajustes fiscales y cambiarios, y sus repercusiones sobre los agregados macroeconómicos, además de la “política de Estado” que promueve una recomposición de la deuda hacia fuentes internas, serán factores que tendrán fuertes repercusiones sobre el mercado monetario.

Además de esto, es importante señalar el incremento de la cantidad de bolívares que se espera utilizar para realizar importaciones, lo que creará una válvula de escape para la liquidez, que se espera para 2013 tenga una contracción de 1,4%, producto de la caída de 1,2% del gasto público y de la colocación bruta de deuda pública interna, que prevemos sea de aproximadamente 7% del PIB, lo cual restringirá aún más la liquidez.

Monetario y financiero: cerrando el chorro de la liquidez

No obstante, un entorno menos líquido, fondos más caros, el peso de las carteras obligatorias, un límite teórico de 20,4% a la tasa máxima ponderada a cobrar por parte de los bancos y una mayor morosidad de la cartera de créditos se conjugarán para causar un revés de 0,5% para 2013 en un sector que venía creciendo 18,5% durante los últimos 8 trimestres.

Para el próximo año es importante tomar en cuenta los siguientes puntos: endeudamiento, servicio de la deuda y gasto público. En materia de endeudamiento, en 2013 esperamos que la deuda interna pase de US$56.847 millones a US$47.996 millones, reducción de 15,6% en base interanual, impactada principalmente por la devaluación. Respecto al servicio de la deuda pública para el próximo año, en el caso del Gobierno Central, el peso lo seguirá teniendo la deuda interna. En Ecoanalítica esperamos que el gasto total del sector público disminuya en 2013, pasando de 42,5 puntos del PIB en 2012 a 40,0 puntos del PIB en 2013, reducción típica luego de un año electoral.

La situación que se observó en 2012 solo fue posible gracias a la existencia del control cambiario, que al represar los bolívares, le permite al Ejecutivo contar con fondos casi infinitos para financiarse. Sin embargo, en 2013 la situación luce más compleja, pues el precio petrolero se perfila estable y la capacidad de endeudamiento del sector público luce insuficiente para el tamaño de la brecha fiscal.

No podíamos culminar sin hacer referencia al tema que está caliente en estos momentos: la enfermedad del presidente Chávez. El pasado sábado 08 de diciembre, el presidente Chávez sorprendió al país anunciando que se sometería a una nueva operación y, por primera vez, asomó la posibilidad de tener que abandonar la presidencia, nombrando a su sucesor: Nicolás Maduro. Todavía no está claro lo que pueda venir. Hay diversos escenarios: Chávez volviendo, nuevas elecciones, referéndum. Esta variable introduce cambios significativos en la conducción de la política económica en el corto y mediano plazos.

Cuando nos referimos a política cambiaria, estamos tomando en cuenta a Cadivi, al Sitme y al tipo de cambio no oficial o paralelo. En 2012 el acceso a las divisas por parte del sector privado ha encontrado mayores trabas. Cadivi hasta septiembre apenas ha incrementado las liquidaciones de las divisas en 1,0% en base interanual. A esto le agregamos la caída que ha tenido el Sitme, que arrancó el año con un promedio de liquidación de US$41,9 millones diarios y se redujo a US$21,6 millones en noviembre. Además, como si esto no fuera suficiente, el tipo de cambio no oficial se ha depreciado 83,9% en lo que va de año.

El anuncio del presidente Chávez el pasado 08 de diciembre cambia de forma importante el panorama cambiario: estamos convencidos de que el Ejecutivo Nacional postergará la decisión de ajuste del tipo de cambio oficial. Estimamos que se mantendrá Cadivi en VEB 4,30 por dólar e igualmente el Sitme. No descartamos en esta nueva coyuntura una emisión de deuda privada entre Pdvsa y el BCV para darle soporte al Sitme.

Una incógnita en medio de esto lo constituye el mercado no oficial de divisas. No descartamos que, al postergar el anuncio de devaluación del tipo de cambio oficial, se restablezca la oferta desde el Ejecutivo Nacional, especialmente de entes como la Tesorería Nacional, Pdvsa, banca pública y empresas contratistas o relacionadas con el Gobierno. Adicionalmente, al venir Maduro como sucesor del presidente Chávez, se puede dar un reacomodo entre los diferentes actores clave de la política económica.

Para Ecoanalitica, es claro que mientras el panorama político no se aclare, el Ejecutivo postergará decisiones económicas que puedan ser interpretadas como de “ajuste” o “paquete”. De forma tal que el primer trimestre de 2013 puede manejarse bajo un ambiente de “status quo”.

Acabó el paseo, preparémonos para 2013

Habiéndonos paseado ya por los puntos más importantes que influirán en la economía del próximo año, concluimos que con los precios petroleros que tenemos y los que se esperan, el estímulo fiscal no será el mismo el año que viene. El sector público consolidado estará arrojando un déficit al cierre del año cercano a 16 puntos del PIB y el stock de deuda pública consolidada de la República, que ha crecido vertiginosamente, cerrará el año por encima de los US$150.000 millones, cerca de 50% del PIB. Teniendo en cuenta estos escenarios político, petrolero, fiscal y cambiario para el futuro, queda claro que se tendrán que dar los ajustes para poder seguir sustentando el modelo socialista del siglo XXI, el cierre de un ciclo ha llegado.

2012 está por terminar, y con él se estima un crecimiento en torno al 5,5% y una tasa de inflación que cerrará en torno al 18%; nada mal, pero no todo es color de rosa. Este año culmina con un gran déficit fiscal producto de un año electoral donde se planteaba ganar la presidencia sí o sí, y con una política cambiaria en terapia intensiva, que muestra evidentes señales de estancamiento en Cadivi y agotamiento para el Sitme.

Con este escenario 2012 de precedente, recibiremos un 2013 plagado de incertidumbre. En lo económico tres elementos desempeñarán un papel crucial el año que viene: 1) Estabilidad en los precios del petróleo, 2) Un ajuste cambiario, 3) La enfermedad del presidente Chávez y el juego de poder en el equipo económico, donde será clave precisar si el ala radical o la pragmática tomarán el control de los asuntos económicos.

En el siguiente informe nos pasearemos por los distintos matices de nuestra economía para el cierre del año y expondremos qué esperar en el que viene.

Ya casi alcanzando el fin de año, nuestra previsión de crecimiento para 2012 continúa siendo una proyección de crecimiento en torno al 5,5%, inducido por la ampliación del gasto público para la campaña electoral combinado con los ajustes fiscales y cambiarios que repercutirán en la economía el próximo año. Viendo todo este panorama, ajustamos nuestros estimados de crecimiento para 2013 de 2,0% a -0,5%.

Para 2013 estimamos, además, una caída de 8,0% en la demanda agregada interna, lo que trae como consecuencia que los sectores más vinculados a ella se verán afectados por el recorte del gasto fiscal y el ajuste cambiario esperado; por consiguiente, esperamos que actividades como comercio y transporte registren contracciones de 2,3% y 3,6%, respectivamente.

2013 es un año de ajustes, en el que los venezolanos tendremos que pagar la cuenta de la fiesta fiscal de 2012; sin embargo, no todo se avista negro, puesto que en nuestro escenario base de devaluación, podrá aumentar la competitividad externa de los sectores productores de los bienes transables, que fueron los grandes rezagados en 2012.

En Ecoanalítica esperamos que en 2013, con un escenario de estabilidad de los precios petroleros, el estímulo fiscal, aunque no desaparecerá, se reducirá notablemente, lo que traerá consigo la ausencia de crecimientos estelares en cuanto al PIB.

A pesar de los repuntes inflacionarios de octubre y noviembre el indicador de inflación a nivel nacional exhibe un camino claro hacia el cumplimiento de la meta inflacionaria planteada por el Gobierno entre 20% y 22% para el cierre de 2012.

En contraste, para 2013, que es un año de ajustes fiscales y cambiarios y menos líquido que 2012, vemos poco probable que continúe el descenso inflacionario y se cumpla la meta planteada que va entre 14% y 16%. Esta meta es compatible con el ajuste fiscal y el recorte en gasto público que contribuiría a que el consumo se contrajera. Pese a que las presiones de la demanda serían menores, el ajuste cambiario que se espera a principios del próximo año será el determinante para el repunte inflacionario de 2013.

Acompañando este ajuste cambiario con una alta proporción de consumo en bienes importados, y esto a su vez combinado con que una buena parte de los productos de origen nacional utilizan materias primas importadas, proyectamos una inflación de 26% para el cierre del venidero 2013, lo que significa un incremento de 8,2% con respecto a 2012 y una importante caída del poder adquisitivo.

Todo este panorama, aunado a la continuidad de los controles de precios, implica que la estructura de la inflación seguirá presente, dificultando vislumbrar la tan esperada inflación de un dígito.

Monetario y financiero: cerrando el chorro de la liquidez

Con un año como 2012, donde el incremento del gasto público fue clave para el crecimiento de la liquidez, nos tenemos que preparar para los ajustes que se avecinan en 2013: los muy posibles ajustes fiscales y cambiarios, y sus repercusiones sobre los agregados macroeconómicos, además de la “política de Estado” que promueve una recomposición de la deuda hacia fuentes internas, serán factores que tendrán fuertes repercusiones sobre el mercado monetario.

Además de esto, es importante señalar el incremento de la cantidad de bolívares que se espera utilizar para realizar importaciones, lo que creará una válvula de escape para la liquidez, que se espera para 2013 tenga una contracción de 1,4%, producto de la caída de 1,2% del gasto público y de la colocación bruta de deuda pública interna, que prevemos sea de aproximadamente 7% del PIB, lo cual restringirá aún más la liquidez.

Por otro lado, el ajuste de tipo de cambio significará una caída de la rentabilidad en dólares de los negocios nacionales, por lo que la banca buscará un mayor rendimiento en bolívares impulsando las tasas activas a valores cercanos a 18,5%, unos 2,3 puntos porcentuales por encima del promedio de 2012.

A pesar de todo esto, para 2013 endeudarse seguirá siendo buen negocio, ya que las tasas de interés nominales se mantendrán por debajo de la inflación prevista. Como hemos afirmado en Ecoanalítica, las tasas de interés reales continuarán siendo negativas mientras perdure el control cambiario y persista la escalada inflacionaria.

No obstante, un entorno menos líquido, fondos más caros, el peso de las carteras obligatorias, un límite teórico de 20,4% a la tasa máxima ponderada a cobrar por parte de los bancos y una mayor morosidad de la cartera de créditos se conjugarán para causar un revés de 0,5% para 2013 en un sector que venía creciendo 18,5% durante los últimos 8 trimestres.

Para el próximo año es importante tomar en cuenta los siguientes puntos: endeudamiento, servicio de la deuda y gasto público. En materia de endeudamiento, en 2013 esperamos que la deuda interna pase de US$56.847 millones a US$47.996 millones, reducción de 15,6% en base interanual, impactada principalmente por la devaluación. Respecto al servicio de la deuda pública para el próximo año, en el caso del Gobierno Central, el peso lo seguirá teniendo la deuda interna. En Ecoanalítica esperamos que el gasto total del sector público disminuya en 2013, pasando de 42,5 puntos del PIB en 2012 a 40,0 puntos del PIB en 2013, reducción típica luego de un año electoral.

La situación que se observó en 2012 solo fue posible gracias a la existencia del control cambiario, que al represar los bolívares, le permite al Ejecutivo contar con fondos casi infinitos para financiarse. Sin embargo, en 2013 la situación luce más compleja, pues el precio petrolero se perfila estable y la capacidad de endeudamiento del sector público luce insuficiente para el tamaño de la brecha fiscal.

La guinda: Chávez empeora

No podíamos culminar sin hacer referencia al tema que está caliente en estos momentos: la enfermedad del presidente Chávez. El pasado sábado 08 de diciembre, el presidente Chávez sorprendió al país anunciando que se sometería a una nueva operación y, por primera vez, asomó la posibilidad de tener que abandonar la presidencia, nombrando a su sucesor: Nicolás Maduro. Todavía no está claro lo que pueda venir. Hay diversos escenarios: Chávez volviendo, nuevas elecciones, referéndum. Esta variable introduce cambios significativos en la conducción de la política económica en el corto y mediano plazos.

Cuando nos referimos a política cambiaria, estamos tomando en cuenta a Cadivi, al Sitme y al tipo de cambio no oficial o paralelo. En 2012 el acceso a las divisas por parte del sector privado ha encontrado mayores trabas. Cadivi hasta septiembre apenas ha incrementado las liquidaciones de las divisas en 1,0% en base interanual. A esto le agregamos la caída que ha tenido el Sitme, que arrancó el año con un promedio de liquidación de US$41,9 millones diarios y se redujo a US$21,6 millones en noviembre. Además, como si esto no fuera suficiente, el tipo de cambio no oficial se ha depreciado 83,9% en lo que va de año.

El anuncio del presidente Chávez el pasado 08 de diciembre cambia de forma importante el panorama cambiario: estamos convencidos de que el Ejecutivo Nacional postergará la decisión de ajuste del tipo de cambio oficial. Estimamos que se mantendrá Cadivi en VEB 4,30 por dólar e igualmente el Sitme. No descartamos en esta nueva coyuntura una emisión de deuda privada entre Pdvsa y el BCV para darle soporte al Sitme.

Una incógnita en medio de esto lo constituye el mercado no oficial de divisas. No descartamos que, al postergar el anuncio de devaluación del tipo de cambio oficial, se restablezca la oferta desde el Ejecutivo Nacional, especialmente de entes como la Tesorería Nacional, Pdvsa, banca pública y empresas contratistas o relacionadas con el Gobierno. Adicionalmente, al venir Maduro como sucesor del presidente Chávez, se puede dar un reacomodo entre los diferentes actores clave de la política económica.

En el plano cambiario, todo se posterga…

Para Ecoanalitica, es claro que mientras el panorama político no se aclare, el Ejecutivo postergará decisiones económicas que puedan ser interpretadas como de “ajuste” o “paquete”. De forma tal que el primer trimestre de 2013 puede manejarse bajo un ambiente de “status quo”.

Habiéndonos paseado ya por los puntos más importantes que influirán en la economía del próximo año, concluimos que con los precios petroleros que tenemos y los que se esperan, el estímulo fiscal no será el mismo el año que viene. El sector público consolidado estará arrojando un déficit al cierre del año cercano a 16 puntos del PIB y el stock de deuda pública consolidada de la República, que ha crecido vertiginosamente, cerrará el año por encima de los US$150.000 millones, cerca de 50% del PIB. Teniendo en cuenta estos escenarios político, petrolero, fiscal y cambiario para el futuro, queda claro que se tendrán que dar los ajustes para poder seguir sustentando el modelo socialista del siglo XXI, el cierre de un ciclo ha llegado.

Vía Infolatam