Tradiciones de fin de año se mantienen

(foto abc.es)

Comer 12 uvas al compás de las campanadas mientras se pide el mismo número de deseos, correr con maletas y bolsos para garantizar viajes durante el año, usar ropa interior de color amarillo para conseguir pareja y comer lentejas para tener prosperidad, son algunas de las tradiciones que aún mantienen los neoespartanos para dar la bienvenida al año nuevo. elsoldemargarita.com.ve

Quienes realizan estos ritos para el fin de año lo hacen con fe y devoción para que se cumplan sus deseos en el año que se avecina.

Ana Trujillo, habitante de Porlamar, señaló que la tradición que jamás se ha perdido en su hogar es la de las 12 uvas. “Antes, para buscar esposo, me ponía ropa interior de color amarillo; pero desde que me casé dejé de hacerlo. Es bonito mantener esas tradiciones”.

Arraigada a las costumbres de su país Yolanda Brito, quien reside actualmente en Nueva York, cuenta que les enseñó a sus hijos que al sonar de las 12 campanadas coman la misma cantidad de “uvitas”.

“Mis hijos aprendieron eso de mi y lo hacen todos los años. De hecho, mis nietos son gringos, no hablan ni papa de español y también tienen la tradición de las uvas”.

Sonia Ceballos, de Guatire, explicó que “todos los años come las doce uvas y pide sus deseos, los cuales casi siempre se cumplen”.

Mabel Marcano, residente en Puerto La Cruz, dijo que desde los 20 años utiliza ropa interior color amarillo para el fin de año. “Esa tradición me la enseñó una tía, en ese tiempo no tenía novio; ese mismo año conseguí y desde entonces las uso, por si se va, no me quedo sola mucho tiempo”.

No solamente se come uvas en la última noche del año, también las lentejas son una tradición en muchos hogares neoespartanos y venezolanos en general.

Gisela Reyes, habitante en Puerto Ordaz, aseguró que lo primero que se sirve en la cena son las lentejas. “Las lentejas se preparan de manera especial: se les tiene que echar un poquito de todo lo que se tenga en la cocina para que nada de comer te falte el año próximo. Siempre quedan buenísimas y en casa nadie deja de comerlas”.

Otra de las tradiciones es salir con maletas o bolsos a la calle al sonar del cañonazo, para que el siguiente año esté lleno de viajes y salidas en familia.

Carmen Mavares, de Pampatar, señaló que ella saca sus maletas todos los años y siempre sale de viaje. “Yo me abrazo con la familia, agarro mi maleta y la paseo por toda la cuadra. Es efectivo, todos los años viajo; así sea para Puerto La Cruz voy”.

Wendy González, de San Antonio, manifestó que ella ha mantenido la tradición de la docena de uvas, a pesar de lo cara que están.

“Este año, las uvas están carísimas, solamente he conseguido de las importadas. Si no puedo comprar todas para mí y mis familiares, me como seis. Las parto en dos para que rindan”.