Estudio muestra perfil genético común en los reyes Enrique IV y Luis XVI

Los reyes franceses Enrique IV y Luis XVI, el primero muerto en un atentado en 1610 y el segundo guillotinado en 1793 durante la Revolución, compartían el mismo perfil genético, según un estudio de investigadores franceses y españoles publicado hoy.

Los resultados de este trabajo ofrecen una respuesta negativa a los historiadores que especulaban con que Luis XIV -el “rey Sol”- pudo no haber sido hijo de Luis XIII, sino del influyente cardenal Mazarin, según las conclusiones del equipo dirigido por el forense Philippe Charlier, del hospital Raymond Poincaré de Garches, en las afueras de París.

Las pruebas realizadas a la cabeza momificada de Enrique IV, localizada en 2008 y autentificada ahora, muestran que él y Luis XVI “tienen el mismo patrimonio genético que pasa por los padres”, señaló Charlier en una entrevista a la emisora de radio “France Info”.

“hay ciertas secuencias del cromosoma Y” (los transmitidos por los padres) que comparten los restos analizados de estos dos personajes históricos a los que separan siete generaciones, precisó el forense.

Destacó que la cabeza de Enrique IV gracias a su momificación se encuentra en “muy buen estado de conservación”, con los huesos del cráneo, pero también restos de piel, músculos y pelo, y eso pese a que había tenido una historia rocambolesca desde el asesinato a cuchilladas del monarca por Ravaillac el 14 de mayo de 1610 en un complot.

Enterrado en la cripta de la basílica de Saint Denis, junto a París -tradicional punto de entierro de los reyes de Francia-, durante la revolución el cadáver se profanó, al separarse el cuerpo de la cabeza.

Se le perdió la pista a esta última hasta finales del siglo XIX, cuando apareció en la colección de un conde alemán, a la que fue adquirida por un especialista francés de antigüedades en 1919.

Más tarde fue revendida a una pareja de jubilados, que la entregaron a Luis de Borbón, el actual jefe de los borbones franceses, y desde entonces se encuentra en una caja fuerte de banco, pero estaba pendiente de confirmar si era como se pensaba del rey de Francia.

Para ello se comparó con la sangre seca de Luis XVI recuperada en un pañuelo cuando se le cortó la cabeza el 21 de enero de 1793 en la actual plaza de la Concordia de París.

Del examen de esa sangre se ocupó un equipo hispano-italiano dirigido por Carles Laluela-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.

A partir de ese elemento se espera ahora poder descifrar el genoma completo del que fue el último monarca absoluto de la historia de Francia y obtener algunos elementos de la supuesta consanguineidad de la familia. EFE