Reuters: Chavismo da muestra de unidad con reelección de Diosdado

REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

El Gobierno venezolano mandó el sábado un mensaje de unidad con la reelección del polémico militar Diosdado Cabello como jefe del Parlamento, un acto que convocó a la plana mayor de la “revolución socialista” medio de la creciente incertidumbre sobre la delicada salud del presidente Hugo Chávez. Deisy Buitrago/Reuters.

Con gritos, aplausos y vítores, la mayoría oficialista de la Asamblea Nacional reeligió por unanimidad al teniente Cabello, de 49 años, quien se mantiene en una posición estratégica para asumir el mando de la nación petrolera si el cáncer incapacita a Chávez y deben convocarse nuevas elecciones.

“Juro ser carta cabal, lealtad suprema en todo aquello que me toque, defender la patria y sus instituciones, esta revolución hermosa que lleva adelante nuestro comandante Hugo Chávez Frías. Lo juro”, dijo, solemne, el también primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La inusual asistencia al evento de los pesos pesados del proceso -encabezados por el vicepresidente y sucesor político designado por Chávez, Nicolás Maduro, el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, y el alto mando militar- quiso disipar los rumores de tensiones internas en las heterogéneas corrientes del chavismo.

El Parlamento tiene un papel clave en medio de la incierta condición de Chávez.

Aunque el mandatario fue reelegido en octubre con amplia mayoría, si no estuviera en condiciones de asumir la presidencia será el legislativo quien determine su eventual “ausencia definitiva” y Cabello asumiría temporalmente el poder para convocar nuevas elecciones.

La Constitución venezolana especifica que el mandatario electo debe asumir su cargo el 10 de enero, escenario que parece poco probable debido al complicado postoperatorio que enfrenta el carismático militar retirado de 58 años tras una hemorragia y una insuficiencia respiratoria que le exigen “reposo absoluto”.

Buscando ganar tiempo, Cabello reiteró que la fecha es un mero formalismo y que la juramentación puede ser demorada hasta ver cómo evoluciona el presidente, cuyo diagnóstico a 18 meses de la primera cirugía sigue siendo un secreto de Estado.

“El 10 de enero jamás se convertirá en una fecha para que la voluntad popular sea vulnerada”, dijo Cabello, cuya legitimación fortalece la influencia política y económica acumulada durante 20 años al lado de Chávez en los que se ha granjeado muchos enemigos, tanto en la oposición como en las filas oficialistas.

HIJOS DE CHÁVEZ

El acto de asunción de Cabello se convirtió en una muestra de fuerza política y unidad del chavismo, al que acudieron miles de seguidores, milicianos, trabajadores públicos y beneficiarios de los populares programas sociales a fin de manifestar su apoyo y deseos de recuperación para el “Comandante-Presidente”.

“Ven acá Nicolás, que tú eres mi hermano (…) Todos somos hijos de Chávez”, dijo Cabello tras la sesión de investidura en un mitin en la puerta del palacio legislativo, donde buscó una vez más mostrar la buena sintonía política y unidad de criterio bajo “el plan de Chávez”.

Pero las expresiones de unidad no disipan las dudas sobre la posible evolución de Chávez, quien no ha aparecido en público desde que viajó a La Habana hace casi un mes para someterse a una cuarta operación por la reincidencia de un tumor pélvico que ha desatado todo tipo de rumores, conjeturas y especulaciones.

“Son tratamientos (médicos) que ameritan tranquilidad”, dijo Maduro tras el evento en la Asamblea Nacional. “Le pedimos al pueblo que tenga confianza, serenidad, seguridad. (…) Le garantizamos al comandante Chávez que esta patria mantiene su rumbo”.

Para la oposición, que no logró ningún representante en la directiva de la Asamblea Nacional pese a que controla un tercio de los escaños y obtuvo la mayoría del voto popular en 2010, el chavismo busca ocultar una desgarradora crisis interna que se ha desatado ante la potencial desaparición de su líder.

“Los resultados (de la elección de la directiva parlamentaria) son un acomodo y un reparto de acuerdo a los conflictos que vive el oficialismo. Lamentablemente, los venezolanos somos espectadores frente a estos mordiscos de poder que se están dando ellos”, dijo el opositor Julio Borges.

PREPARADO AL BATE

Diosdado, como se le conoce popularmente, es uno de los funcionarios más poderosos y discutidos del Gobierno de Chávez. Visto como un político pragmático y camaleónico, sus adversarios lo acusan de amasar una gran fortuna pero ninguna denuncia de corrupción ha prosperado.

Tras participar en el fracasado golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, Cabello siguió la estela de su jefe en la arena política, donde ha demostrado astucia, tenacidad y un gran instinto de supervivencia tras pasar por la vicepresidencia, cinco ministerios, una gobernación y varios organismos clave.

En 2002, Cabello llegó a asumir por pocas horas la jefatura de la República mientras militares leales restituían a Chávez en el poder tras un fugaz golpe en su contra.

Como jefe del legislativo, el militar podría volver a encargarse temporalmente de la presidencia para conducir al país caribeño a las urnas si el mandatario no está capacitado para continuar en el poder, posibilidad negada categóricamente por el chavismo que dice confiar en el retorno triunfal del líder.

Pero la oposición rechaza cualquier interpretación que postergue la juramentación presidencial, argumentando que se crearía un limbo legal.

“Maduro quiere evitar que se postule a Diosdado Cabello como Presidente encargado (…) Es injusto que por un problema interno de ellos se viole lo que dice la Carta Magna”, dijo Borjes el sábado.

La última palabra la tiene el Tribunal Supremo, dominado por partidarios del Gobierno, pero Maduro adelantó el viernes que al presidente todavía le restan 60 días del permiso de viaje que solicitó al partir a Cuba para operarse, lo que les permitiría demorar la asunción.

(Escrito por Enrique Andrés Pretel y Marianna Párraga. Editado por Marion Giraldo)