Alberto Franceschi: Dios ciega a quien quiere perder

“Dios ciega a quien quiere perder”, ha rezado por siglos el refrán  que sabiamente presagia sobre conductas suicidas  que terminan por zanjar la suerte  de quienes entran en la sinrazón.

Toca ahora a los herederos del despotismo de Chávez,  en particular a Nicolás Maduro y  Diosdado Cabello, rendir  su tributo de inmolación política,  por querer andar inventando vainas como si pudieran ejercer de sucesores reales  del que otrora tuvo en sus manos los destinos del país, dada la gran adhesión popular a su persona y solo a su liderazgo por cuestionable que sea,  y que por supuesto en ningún modo es transferible a sus lugartenientes.

Déjenme hacerle una breve lista de lo acaecido  con regímenes políticos, en el último  tramo histórico, por “circunstancias sobrevenidas”  tras la muerte de sus hacedores.

Nada quedó del  soberbio poderío nazi a la muerte de Hitler, ni del fascismo Italiano tras el trágico final del fanfarrón Mussolini. El franquismo por su parte es una sombra de la herencia española  de aquella mortífera guerra civil y su dictadura subsecuente por 27 años. Igual suerte corrió el Pinochetismo, el somocismo nica, el trujillismo dominicano.

El maoísmo chino por su parte, si bien  quedo la imagen en los billetes del aventurero déspota del gigante amarillo, no es menos cierto que su culto apenas quedo en esos símbolos del estado totalitario que YA NO ES nada de lo que el dejo como herencia, salvo los privilegios insolentes de sus burócratas y la tiranía del partido comunista sobre  la población.

El Stalinismo que fue una poderosa corriente ideológica de  estupidizados cultores totalitaristas, si bien  duro varios años más como culto político, empezó sus  episodios de extinción en una sesión del buró político del Soviet Supremo, apenas muerto José Stalin, “el padre de los Pueblos”, donde el presunto heredero de este Lavrenti Beria, su  esbirro  más cercano, fue ahorcado en plena sesión  por sus congéneres del politburó,  entre los cuales, además de Malenkov, Molotov, Kaganovich y  Bulganin, estaba por supuesto el bocón Nikita Kruschev, que les contó esta “anécdota”,  10 años después,  a varios dirigentes del Partido Socialista Francés .

En nuestra Venezuela  quedan todavía  las mañas, el estilo y  aspiración de todo déspota grande o chiquitico, desde el Presidente hasta el vigilante de tránsito o policía “de rolito”,  de lo que era  ese sello conductual dictatorial del gomecismo,  tras la partida  en 1936 del jefe andino, que por lo menos en su haber puede decirse que actuó como ordenador de este país de “bochinches y más bochinches” como lamentó el generalísimo Miranda  desde 1812.

¿Y Que quedó del perezjimenismo?  Rómulo  Betancourt se dio el gusto de  tener preso aquí al ex dictador, mandado de regalo por la misma diplomacia de USA que antes lo tenía como eximio aliado,  y  que al ser liberado,  luego del escarmiento que dicta como el golpismo debe pagarse, años más tarde se fue a morir de  arrepentimientos a su Madrid franquista.  De ñapa  los borbotones de votos  obtenidos, en democracia por su Cruzada Cívica Nacionalista y su FEI, que fueron debidamente “matados en  muchas actas” se marchitaron además en manos de improvisados de toda suerte y pelaje, que no hallaron nunca la fórmula para interpretar el mensaje de renuncias del exilado.

¿Queda algo del Torrijismo panameño, del  Velazquismo peruano?   !!  NADA !!

Ya sé que me hablarán del peronismo argentino, pero  a pocos  conviene que cuente, menos que menos a los chavistas de esa herencia, que primero encarnó su viuda Isabelita, rodeada de brujos y genocidas que terminaron “luciéndose” con 33.000 desparecidos y luego derivando, hasta hoy, en una pléyade de fracciones,  que van desde  fascistas confesos hasta castro- guevaristas.

Y si existen analogías con ese movimiento populista  con el que se ufanaba compararse  el comandante, preparémonos entonces para verles fracturándose y entre devorándose…y eso aquí, como allá, empezó  antes de terminar el velorio.

Por estas razones que van más allá en sus determinaciones  históricas de deseos y proclamas de lealtades eternas, desde Alejandro el Grande pasando por Bonaparte hasta dictadorzuelos africanos que  se hicieron estatuas en vida como Kwame  Nkrumah,  TODOS los que pretendieron  dejar unos herederos se  encontraron  con la inviabilidad de su régimen.  Y si bien hay excepciones  debe entenderse que se trata de casos muy atípicos  de apaíses donde se  edificaron dictaduras  terroríficas como Korea donde se da una siniestra monarquía totalitaria comunista. El pobre Haití de los Duvalier  donde Baby Doc, el hijo de Papá Doc y sus Tonton  Macoutes  prolongaron la desdicha de esa pobre nación  llevada por ellos al primitivismo es una muestra patética de esos legados testamentarios que Chávez quiso emular, con sus “hijos de Chávez”

Pero curiosamente  los chavistas, empezando por su mentor, han tenido como modelo el eterno régimen cubano de los Castro que pretende romper records históricos, con 54 años  a cuestas, y que fueron escogidos como los anfitriones más caros de la historia universal para  enfermo de poder alguno.

Maduro y Diosdado andan en competencia sobre  cómo interpretar  apretones de mano del moribundo o deseos expresos de proteger a sus conmilitones militares,  acusados de  infames delitos por el gobierno de USA que según ellos  les hostigan,  porque interpretan erróneamente la caritativa misión revolucionaria  de mandarle a su territorio algunas góndolas de cocaína que deben ser canceladas a los propietarios de las FARC  que apenas  ocupan los campos de nuestros estados de frontera para ayudarnos en la misión de patria de controlar el abigeato.

La alharaca  sobre las violaciones de la CONSTITUCION CHAVISTA  en momentos en que el régimen está por fenecer con su  creador, la verdad que es de inmerecido revuelo. Total así han manejado ellos 14 años las instituciones de este país y  no creo que añadan nada  especial  a sus tarascones  jurídicos, a sus impudicias judiciales y a sus falsificaciones de todo género para justificar sus tropelías.

No creo que terminen ahorcándose en una  reunión del cogollo chavista, eso no es de usanza nacional, pero que nadie tenga dudas  sobre  alguna virtual, solo virtual, puñalada  trapera,  que deje al contrincante fuera de juego. Pero eso no será todavía. Ambos deben echar juntos varias lloraditas  e insultar juntos, a los advenedizos  opositores que quisieran aprovecharse de  su desgraciada orfandad.

A Maduro y a Diosdado  les ha dado por perder las perspectivas sobre que el régimen venezolano, para poder seguir siendo un ACREEDOR CONFIABLE, debe  dar  muestras meticulosas de  legalidad de sus actos  de  sucesión constitucional y estos mostrencos  han resuelto,  con la inefable procuradora  Cilia,  que cualquier barrabasada  jurídica sirve de tapadera, para  enderezar los entuertos de su conveniencia por algunas semanas, mientras esperan el desenlace  en La Habana.

Eso de que “Dios ciega a quien quiere perder”  les viene como anillo al dedo, porque nunca  antes “sucesores” tan aleatorios  y  disparejos con su mentor  fueron  tan improvisados,  para inventar  investirse a la carrera y con recursos tan falsarios,  con la autoridad del que emprenderá el largo viaje sin retorno. Pobres sujetos,  están jugando a ser todopoderosos dioses en batalla, en ese olimpo de pacotilla que se inventaron,  cuando  en la vida real  son apenas el despojo de un régimen  que fue de  aquel que ahora se va y que NO TIENE más herencia posible que la anarquía  que se deriva del derrumbe de su estantería de imposturas, deudas, fraudes electorales,  jerarquías espurias y alianzas con chuleos por lealtades compradas en tiempos de  abundancias ya consumidas. Uno de los dos tendrá que “siquitrillar” al otro, pero no somos nosotros los que decidamos cual.