Más de 20 extranjeros secuestrados en un golpe terrorista en Argelia

 

Un grupo de hombres “fuertemente armados”, presumiblemente perteneciente a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), secuestró hoy en Argelia a más de 20 ciudadanos occidentales (41 según AQMI), tras irrumpir en unas instalaciones gasísticas, principal fuente de riqueza del país.

Fuentes oficiales citadas por la agencia estatal de noticias reconocieron que el número de occidentales secuestrados en la planta de transformación de gas, situada en una zona desértica de la provincia suroriental de Ilizi es “un poco mayor de una veintena”, entre noruegos, británicos, estadounidenses, japoneses y franceses.

Nacionalidades a las que habría que sumar la de un irlandés, según informó el Gobierno de Irlanda.

El ministro de Interior, Dahu Uld Kablia, declaró que un ciudadano británico y un argelino murieron y que otras seis personas resultaron heridas, cuatro argelinas y dos de otra nacionalidad que no especificó, durante el ataque, primero contra un autobús en el que viajaban trabajadores de la planta gasística hacia un aeropuerto cercano y, después, contra la planta de tratamiento de gas.

El ministro también dijo que los terroristas permanecen en las instalaciones rodeados por un “importante número” de soldados y miembros de las Fuerzas de Seguridad.

En unas declaraciones a la televisión estatal, Uld Kablia señaló que los terroristas no procedían ni de Libia ni de Mali y agregó que no han abandonado el país.

Una versión que contrasta con las ofrecida por un responsable de las fuerzas fronterizas libias, que aseguró a Efe que anoche dos vehículos con rehenes atravesaron la frontera argelina hacia Túnez tras un enfrentamiento con guardias libios.

El complejo industrial, operado por la compañía estatal Sonatrach, por British Petroleum y por Statoil, se encuentra 1.600 kilómetros al sureste de Argel, en Ain Amenas, en la región Tingaturín, cercana a la frontera libia.

El controvertido y veterano yihadista de AQMI en el Sáhara Mojtar Belmojtar, autoprocalmado emir de la “Brigada de los enmascarados”, asumió hoy la autoría del ataque a través de la agencia privada de noticias mauritana ANI y afirmó tener en su poder a 41 rehenes occidentales, 7 de ellos estadounidenses.

Según Belmojtar, el ataque fue llevado a cabo por el batallón de los “Firmantes con sangre”, un grupo que el dirigente salafí creó para responder a una eventual intervención internacional contra los grupos islámicos radicales que controlan el norte de Mali desde junio.

De hecho, según el dirigente islamista, la operación es una respuesta a la injerencia de Argelia y a la apertura de su espacio aéreo a la aviación francesa, que el pasado viernes se unió al Ejército de Mali para contener un ataque de los rebeldes salafíes establecidos en las provincias septentrionales del país.

Fuentes oficiales han indicado que los secuestradores han ido liberando en pequeños grupos a los trabajadores argelinos.

El ministro interior argelino insistió en que no se negociará con los terroristas, que al parecer han pedido abandonar el país con un grupo de rehenes.

“Hay dos vías, una solución pacífica y otra solución violenta”, dijo Uld Kablia, que explicó que se ha ofrecido a los asaltantes que se entreguen de forma pacífica a las autoridades.

Esta es la primera vez que un grupo terrorista lanza un ataque de esta magnitud contra instalaciones de hidrocarburos en Argelia, país donde AQMI mantiene su cuartel general.

Belmojtar ya participó en el secuestro de 32 turistas extranjeros en el desierto argelino entre febrero y marzo de 2003, en el mayor golpe terrorista perpetrado hasta ahora contra extranjeros en suelo argelino.

Hasta el momento, no se conocen sus reivindicaciones, más allá de su intención de abandonar el país, y las autoridades han asegurado haber creado una célula de crisis para solucionar la situación lo antes posible.

Asimismo, Sonatrach ha suspendido el bombeo de gas en la zona por temor a un posible sabotaje de los terroristas y los equipos de protección civil se encuentran en Estado de Alerta. EFE