Damián Prat C.: Maduro en campaña electoral

(El gobierno necesitado de provocar un conflicto)
(Parte I)

Nicolás Maduro habla mucho de “respeto a Chávez” y trata de inventar una acusación contra la oposición al respecto, pero él sin ninguna impudicia, anda en campaña electoral, vendiéndose como candidato. Sin el más mínimo respeto por Chávez y su salud. ¿Eso lo decidieron en alguno de los cónclaves en La Habana con quien parece estar influyendo decisivamente en las tácticas y estrategias, es decir, con Raúl Castro? ¿Por qué? ¿Decidieron eso por algo que no le han comunicado a Venezuela ni a la parte chavista del pueblo?

Si Maduro se vende electoralmente, si se pone todo el aparato del Estado para promocionarlo, es porque están trabajando para unas elecciones. Si VTV, que no es una televisora, sino un privatizado canal de propaganda de un grupo político, pagado con dineros públicos, repite y repite trocitos de sus no muy agraciados discursos, tomando lo mejorcito, es por algo. Pero, claro, siempre diciendo que “quien manda es Chávez” no porque sea cierto, sino para tratar de pegarse a la popularidad de Chávez como un chicle. La adulación y el culto a la personalidad como recurso para “heredar”. Sin pudor ni respeto “por Chávez y su familia”. Lo usan. Simplemente. Tristemente. La obsesión por el poder (y por los negocios) les importan más que nada.

El “secretismo” sigue. Los gobiernos de Cuba y Venezuela usan la desinformación -o la información incompleta y a medias- de la salud de Chávez para sus tácticas políticas. Se dice -versión puesta a correr por el propio gobierno que podría ser cierta- que podrían trasladar a Chávez al Hospital Militar de Caracas en los próximos días. Con alguna mejoría en su estado crítico. Nosotros -tal como lo ha reiterado una y otra vez la dirigencia de la MUD- desearíamos que realmente pudiera recuperar su salud. Lo humano separado de lo político. Sin embargo algunos -tanto chavistas como opositores- creen que: 1.- Regresa para juramentarse en acto privado con el TSJ, designar a Maduro como Vice y seguir en cama, alargando la provisionalidad. Gobernando sin gobernar. Como la presencia de Fidel limitando a Raúl. 2.- Regresa y de pronto, sorprende, anunciando su renuncia para que se convoque elecciones en 30 días. Por eso Maduro anda en campaña. Algunos creen que cuando sientan que se ha consolidado y si la oposición se debilita en radicalismos estériles, darían “luz verde” a esto.

La “estrategia”. Es obvio que en Cuba, con el “cogollo”, se decidió forzar una situación de conflicto. Inventar, como siempre, un “plan desestabilizador” del que sería culpable la oposición. Una campaña de histeria acerca del “irrespeto” a Chávez. Esto último casi no les funcionó porque en las declaraciones y todas las propuestas de la MUD y sus diputados, siempre se ha colocado en primer plano la recuperación y el reposo para Chávez. Sin embargo, repiten para manipular y mantener fanatizados en odio contra la otra mitad de Venezuela al chavismo de base. A eso responde la amenaza de violencia el próximo 23 de enero en la marcha originalmente anunciada por la oposición. Crear ataques con la “excusa” de que hacer ese acto político normal sería “un plan golpista”. Claro que “los golpes” los pueden dar los militares, no los civiles, de modo que es absurda esa versión. Como la MUD no cae en la trampa, ahora anuncian sanciones contra diputados. Y lo que sea para crear un conflicto serio. Quizás por eso, también, son tan escandalosas la sentencia del TSJ o lo que declara la Fiscal. Un absurdo descarado para provocar una reacción. Sabiendo que hay grupitos e individualidades en la oposición, fuera de la MUD, que siempre embisten esas provocaciones.

El propósito, una vez más, es manipular los sentimientos del “pueblo chavista”, sobre todo de aquel que está cada vez m más descontento con el mal gobierno, la falta del mismo y al que Maduro no lo motiva como lo hacía Chávez. Desatar el conflicto para crear histeria y polarizar. Sembrar odio como método de sacar provecho político. No creo que Maduro ya esté derrotado en una confrontación con, por ejemplo, Capriles. Puede perder, pero “el mandado no está hecho”. Aunque es cierto que está muy lejos de calzar los puntos de Chávez (en parte porque Chávez nunca permitió que nadie surgiera y de todos los suyos se burlaba) es obvio que tratan de endosarle los votos de Chávez. Podrían lograrlo en mayor o menor cantidad, depende de muchos factores. Por eso, la estrategia, de crispar los ánimos y desatar los demonios.

Esa indigna “estrategia”, tiene un componente colateral: darle alas a los grupitos del “radicalismo de teclado” en la oposición. Tal cual lo lograron para las elecciones de gobernadores. Para que su campaña pro abstencionista o -como la de ahora- contra Capriles y la MUD, tome más fuerza. Dividir para reinar. Una táctica muy vieja. Calculaban que aunque la Unidad actuaría con inteligencia y responsabilidad, sin embestir trapos rojos ni tragarse sus provocaciones. Pero que, la descarada violación de la Constitución, provocaría reacciones airadas (muy justificadas en los sentimientos) de muchos ciudadanos. Y eso crearía “ruido” y división.

Seguimos mañana. Se nos termina el espacio. ¿Hay una dicotomía entre actuar, protestar y hacerlo con inteligencia? ¿La oposición está preparándose para el escenario de una convocatoria a elecciones repentinas y de lapso muy corto? ¿La MUD -que es diversa y plural- está resolviendo lo de la candidatura? ¿El liderazgo opositor debe hacer política dirigida a los sectores más radicalizados de la ciudadanía no chavista o más bien hacia “el centro” para sumar y crecer? El escenario internacional, ¿por qué a Venezuela la dejan sola los gobiernos de centro, de derecha y de izquierda? Negocio es negocio. ¿Qué esperar y qué hacer? ¿La oposición debe desbaratar todo lo logrado y la fuerza acumulada con la Unidad o corregir y superar las carencias y debilidades pero manteniendo todo lo que permitió llegar a casi 7 millones de votos?

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