Merkel y Hollande celebran los 50 años de amistad franco-alemana

El presidente francés, François Hollande, y la jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, inaugurarán este lunes por la noche en Berlín las celebraciones de los 50 años de amistad franco-alemana reuniéndose con jóvenes de ambos países antes de asistir a una cena de trabajo en la que tratarán temas de la actualidad.

Para celebrar el aniversario del Tratado del Elíseo, que, en 1963, selló la amistad de dos “enemigos históricos”, los dos dirigentes debatirán a final de esta tarde con un grupo de jóvenes, antes de reunirse en la cancillería para tratar asuntos internacionales, entre ellos Malí.

Con el ejército francés luchando junto al de Malí contra los islamistas armados que ocupan gran parte del norte de este país africano, Alemania se limitó a proporcionar un apoyo discreto con el envío de dos aviones e instructores para formar a las tropas africanas y prometió ayuda humanitaria.

“Alemania no quiere ser una gran potencia en política exterior”, reconoció el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, en una entrevista publicada este lunes, evocando el doloroso recuerdo de la barbarie nazi.

“No estamos celosos de Francia y Gran Bretaña, que son potencias en política exterior. No se ve únicamente en Malí, sino también en Libia y un poco en Siria”, aseguró.

En marzo de 2011, Berlín provocó el enfado de sus aliados occidentales al abstenerse, junto a China y Rusia, durante una votación en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre el uso de la fuerza contra el ejército del exdictador libio Muamar Gadafi.

Alemania, primera potencia económica europea y primera contribuyente a los fondos de rescate de los países en dificultades de la zona euro, lleva la voz cantante en materia financiera en el viejo continente y suele oponerse a Francia, número dos europeo, en las medidas a tomar para solucionar la crisis.

Sin embargo, parece que París y Berlín consiguieron entenderse sobre la sucesión del luxemburgués Jean-Claude Juncker al frente del Eurogrupo: el lunes debía aceptarse por consenso la candidatura del holandés Jeroen Dijsselbloem (apoyado por Schäuble), indicó el domingo el ministro de Economía francés, Pierre Moscovici, quien no ocultó sus reservas respecto a este casi desconocido.

Por otro lado, Schäuble afirmó tener una “gran confianza” en Francia, en un momento en que numerosas voces se inquietaron en Alemania ante una caída económica de su vecino.

“Francia es un país poderoso que resolverá sus problemas”, estimó en una entrevista publicada este lunes en los diarios alemán Süddeutsche Zeitung y francés Le Monde.

El sábado, en su mensaje de vídeo semanal difundido a través de internet, Merkel subrayó la “gran cercanía” entre Alemania y Francia, incluso si “sobre ciertas cuestiones divergimos mucho”. La canciller conservadora, que apoyó al entonces presidente Nicolas Sarkozy durante la campaña francesa, se opuso a menudo a su homólogo socialista.

El martes, los dos países celebrarán su amistad con la reunión de los dos gobiernos en un consejo de ministros en la cancillería y, a continuación, con una reunión de los diputados del Bundestag y de la Asamblea Nacional en el Reichstag.

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