Sexo en los baños del rascacielos más alto de Londres

Baños en el piso 69 del Shard, fotografiados el pasado 8 de enero (Reuters)

Al menos una pareja ha decidido dar al nuevo rascacielos más alto de Europa la fiesta inaugural que se merece, corriendo a un cuarto de baño del piso 68 del edificio de Renzo Piano conocido como The Shard para aliviar la emoción sexual del momento. Así lo creen los responsables de seguridad del edificio, según «The Sun», tras encontrar un tanga negro abandonado en un baño después de una de las múltiples fiesta privadas que se suceden en las semanas anteriores a la apertura al público del edificio, el próximo 1 de febrero, publica abc.es.


«Había una pareja que se devoraban el uno al otro, se les vio escaparse al baño, y ella debió olvidarse del tanga», asegura una fuente citada por el tabloide. Ahora, los encargados temen que el sexo en las alturas se convierta en el deporte de moda en la capital británica.

«Hasta ahora solo han subido invitados a eventos y fiestas, pero ya hay chistes sobre unirse al club de las alturas y, claramente, el sexo en la cima del Shard es lo último para quienes buscan emociones» aseguran al rotativo londinense. «El temor es que más y más parejas querrán hacerlo, así que estamos debatiendo si incrementar la seguridad», afirma la fuente.

El piso 68 forma parte del área del edificio que estará abierta al público a partir del 1 de febrero, pagando una entrada de 25 libras (30 euros). Los miradores incluirán los pisos 72 y 69, que quizás adquiera un especial poder de convocatoria. Ya se han vendido todas las entradas para los días 1 y 2 de febrero. El edificio consta de 87 pisos, y con sus 310 metros es el rascacielos más alto de Europa. Se calcula que las «inauguraciones» en pareja en el piso 68 implican emoción sexual a casi 250 metros de altura.

Primer mirador público de 360º en Londres

Cuando ABC visitó en primicia el edificio en agosto pasado, los pisos 68 y 69 no estaban acabados, y los baños no formaron parte del «tour». Al tratarse, además, de la primera vez que Londres se dota de un mirador de 360º abierto al público, la emoción era todavía exterior y panorámica.

El Shard, una pirámide transparente con una altura equivalente a 87 pisos recubierta por 11.000 paneles de cristal, se levanta sobre uno de estos centros de crecimiento: el London Bridge Quarter, justo pasado el puente de Londres, rodeado del popular Borough Market y la emergente calle Bermondsey, y muy cerca de la Tate Modern. Un proyecto de unos 2.500 millones de euros que dará empleo a 12.500 personas, según sus responsables, y que incluye The Shard, su vecino y «hermano» pequeño, The Place –diseñado también por Renzo Piano–, y la renovación de la estación de London Bridge, la más antigua de Londres (creada en 1836).

Entre el Shard y The Place sumarán 93.000 nuevos metros cuadrados de espacio de oficinas (plantas 4 a 28 en el Shard), el primer hotel Shangri-la de Londres (plantas 34 a 52 del Shard), además de tres plantas de restaurantes (plantas 31-33), diez de residencias privadas –que no han sido comercializadas aún– (plantas 53-65) y las tres que conformarán los miradores abiertos al público (plantas 68, 69 y 72).