Alberto Franceschi: Verdades amargas sobre los pichones de déspotas

Si el presidente está vivo entonces no es verdad que dirige el país. Nos están mintiendo descaradamente y los supuestos herederos son de un cinismo fuera de toda proporción y estarían al servicio de intereses aventureros.

En realidad toda la cúpula chavista va a “buscar línea” donde Fidel y Raúl. Son los propios burócratas segundones del PSUV, los herederos bastardos de Chávez, quienes se han empeñado en demostrarnos que su guía está en La Habana: ¿De qué se quejan entonces cuándo les llamemos lacayos de los Castro si viven viajando casi diario para allá?

¿Hasta cuándo pueden mantener la coba que ellos dirigen el país sin las directrices castristas, hasta cuándo pueden mantener que no hay falta absoluta y total del reelecto presidente?

Es la Constitución de ellos mismos la que plantea que Chávez ya no puede ejercer la Presidencia y que debe operar el mecanismo de sustitución, pero no se animan a implementar esto porque ello implica desatar los demonios de la guerra de fracciones. Es solo una cuestión entonces de semanas o de muy pocos meses, los que nos toca esperar casi sentados para que empiece a encandilarnos el relumbrón de las puñaladas que se tirarán entre ellos.

Están padeciendo desde ya la maldición postrera de todo régimen que pierde su eje y que no tiene sucesor posible sin un reacomodo profundo.

Es bueno constatar las lecciones históricas según las cuales seguirán probablemente en el poder solo una parte de quienes estaban en los entornos del feneciente déspota y que solo quienes se muestren dispuestos a promover los cambios de gran calado, se convierten hasta en parte del régimen sustituto.

¿Quieren unas muestras? Cuando se fue Cipriano Castro en 1908 a curarse a Europa, Juan Vicente Gómez se alzó con el coroto. Al morir Gómez, en diciembre 1935, la familia que quiso heredarlo no pudo, y toco al jefe del naciente ejército profesional tomar el control porque ademas era ministro de Guerra y Marina: el General Eleazar López Contreras.

López Contreras quiso continuar luego de 1941, pero le olió a tigre si debiera antes desatar y tener que ganar una guerra interna para lograr el continuismo. Resolvio entonces dejar en la silla de Miraflores al jefe militar Isaías Medina Angarita.

Se necesitó una asonada con cambio de régimen como ocurrió el 18 de Octubre del 1945 para intentar interrumpir ese proceso del gendarme sustituto.

Se instaura la democracia política plena pero sin embargo debió darse paso a los insurgentes del ejército Marcos Pérez Jiménez, y Delgado Chalbaud que dieron ese golpe revolucionario de Octubre de 1945, con Rómulo Betancourt como líder civil. Pero ya en 1948 los mismos líderes castrenses tumban a Rómulo Gallegos, que debió conservarlos en las jefaturas militares desde el inicio de un gobierno de gran legitimidad constitucional y abrumador apoyo popular.

Sin embargo estos jefes militares tenían otros planes y se quedaron desde el golpe de Noviembre de 1948, usurpando el poder hasta 1958.

¿Saben quién era el militar de mayor graduación y del riñón del régimen perezjimenista? Nadie menos que el Contralmirante W. Larrazábal, convertido el 23 de enero de 1958 en símbolo de libertades a partir del cambio del régimen. Pero hubo que echar a dos generales, connotados visibles de la odiada dictadura, que se habían “coleado” en el nuevo régimen –el turco Casanova y a Romero Villate– para generar la sensación de que si se había dado un cambio real.

Se generó entonces otro tipo de régimen, para los siguientes 40 años, que tenía una naturaleza diferente, con alternabilidad, separación de poderes y libertades, que en su proceso degenerativo terminó abortando al régimen chavista, con las pestilentes manipulaciones que se acumularon en el actual sistema, que ha sido al mismo tiempo el opuesto de aquel del Pacto de Punto Fijo, representativo de lo mejor de nuestra historia republicana, y al propio tiempo su continuidad bastarda de los últimos 14 años.

Parece, a la fecha de hoy, ante las violaciones groseras al marco constitucional con el que buscan una usurpación del poder, que quizá sea fatal que vuelva a ser necesario interrumpir la sucesión “normal”, para que ocurran los realineamientos institucionales profundos, como en 1945 y 1958, dada la inviabilidad del orden legal, vulnerado a partir de la desaparición del caudillo. Y puedo dar 100 ejemplos en la historia, de los últimos 112 años, para demostrar que NUNCA los regímenes construidos para el despotismo de una persona, le sobreviven más allá de un corto periodo de inercias.

Es lógico entonces pensar que parte de los personeros, sobre todo militares que estaban, seguirán si es que logran disimular… y mucho, su plan de usurpación. Sin embargo se plantearan en sana lógica “mover la mata” hasta ver prácticamente desplazados a quienes se consideren como corruptos de los altos mandos actuales. Esta ruptura se abrirá paso a partir del “vacío de poder” previsto.

Esto será así dada la inviabilidad del continuismo, una vez desaparecido el UNICO e irremplazable sustento de quien le daba legitimidad al gobierno, ahora postrado de hinojos a la tiranía castrista, pero sin la presencia de quien hacia tragar esos devaneos con chantajes.

Pero entre ellos se pasaran las facturas, por lo que puede pronosticarse que a muchos les ira muy mal, de aquí en adelante. Les costará admitir que el que se va, dejó un país en quiebra, convulsionado y entregado políticamente a los Castro.

Y ahora tenemos que los chambones pretendientes al trono queriendo ser los más perrunamente fieles al legado, resuelven ir a La Habana, en obligado y desvergonzado peregrinaje, para obtener, sin ninguna credibilidad, porque NO ES TRANSFERIBLE, las órdenes de una persona ya incapacitada y de la que nadie puede ejercer su representación, pero que les dio como única instrucción clave final, confiar todo a las manos de los Castro y en esas manos estamos, para escarnio de la nación que genera, de forma precipitada, una pérdida de la poca legitimidad que queden de las instituciones, y que ante la falta absoluta del reelecto, se hicieron plenamente espurias, al violentar sus propias normas de sucesión fijadas por su propia constitución.

La primera cosecha de este enredo de inexpertos e irresponsables, que dudan entre su papel de procónsules de los Castro y de pretendientes a ejercer un gobierno capaz de mantenerse sin ninguna legitimidad de origen, es que desataron las rivalidades políticas de factores militares entre por lo menos tres grandes tendencias.

El sector minoritario es el de los llamados “narco generales” quienes pactando su permanencia en altos mandos y gobernaciones con los jerarcas cubanos, aunque sean determinantes en las cúpulas, están suspendidos en el aire, más aun sin Chávez.

En segundo término, saturando la alta burocracia estatal, están los oficiales procubanos a secas, que quieren sencillamente que seamos colonia, pero sin el peso muerto de narcos y aunque aparezca bizarra esta tesis, ellos quieren contar con la neutralidad de USA, que “comprenden las necesidades de Raúl y su transición”, y que como Obama quieren que paguemos nosotros la cada vez más precaria agonía del comunismo cubano y le eviten a USA un nuevo Mariel masivo, de un millón de cubanos fugándose al sur de La Florida, tras el inicio de un nuevo “periodo especial” de hambruna en la isla, que sería el resultante de una suspensión abrupta de la transfusión financiera que nos chupa el régimen castrista a diario.

La tercera posición, ampliamente mayoritaria, hasta el 80% del total, es dominante en toda la estructura media y de comandos de tropa que se consideran la reserva moral de las FFAA. Este segmento constituido por oficiales de entre 15 y 25 años de servicio quieren que cepillen todas las cúpulas corruptas y buscan la restitución del carácter profesional de las FFAA, el cumplimiento estricto de la Constitución y argumentan que ya sienten nauseas sobre ser dirigidos por los “narco-soles”. Por supuesto además rechazan de manera vehemente e indignada la postración de las FFAA y del régimen político venezolano ante la tiranía castrista y desean sencillamente que cese de inmediato la penetración cubana.

Con la partida del caudillo, la troika Maduro, Cabello y Ramírez, en la quieren colearse o a la que quieren presionar otros 20 herederos y una legión de chulos, va a experimentar la irremediable sensación de caminar en alpargatas sobre un tusero, o si prefieren véanlos como gallos o gallinas caminando sobre un alambre. De 100 casos, en 100 casos se caen…