Alberto Franceschi: Hora de Lavar Nuestros Trapos Sucios

El único camino pacífico y electoral, para  salir de este régimen, si es que  hay uno,  solo puede “sobrevenir  “ de una reestructuración  del  sistema electoral, sobre la base de una negociación que nos equipare en representación institucional  al gobierno chavista,  que ha venido, en estos 14 años últimos, atropellando y burlando, por todos los medios,  la obligante ponderación que amerita  la convivencia democrática.

Si  los herederos del déspota  no  se disponen a cambiar drásticamente  su  trato político a la oposición, basado en abusos  y ventajismos de todo género, aquí  no habrá otra cosa que conflictos cada vez más agudos,  y ello a pesar de la infinita cobardía de nuestros “lideres”.

Como yo no creo  en maldades intrínsecas o de naturaleza  genética en  política,  debo aclarar que lo demostrado es que  son intereses,  y solo intereses,   los que han motivado  a nuestra oposición de “cuentadantes” de este régimen.

“Nuestra” oposición, por 14 años,  se ha encargado de cuidar los chequecitos  para unos 300.000 o más “clientes” del estado  rentista repartidor,  que ellos racionan  dejándose abusar por el  PSUV  y  su cuantiosa burocracia que reparte a otros  cinco millones de  la clientela roja y  de sobrevivientes del desastre estatista

No haré  juicios de valor sobre cuánto le queda a “nuestros” lideres por haber garantizado ese reparto… solo puedo estar seguro que no lo hicieron de gratis, cuando vemos  centenares de adláteres pagados por dineros públicos y malbaratando,  como el gobierno,  cuantiosas  cifras para  batallas de marketing  publicitario.

Yo se que Chávez y  sus conmilitones deben haber despilfarrado 20- 30.000 o 50.000 millones de dólares en propaganda electoral  y  eso es precisamente lo que les quita cualquier derecho moral a hablar en nombre del  pueblo  oprimido y estafado.

Pero la llamada oposición  y sus principales figuritas deberán explicar alguna vez de donde salieron los centenares de millones de dólares que despilfarraron en sus piruetas  publicitarias y en el  mantenimiento artificioso de “maquinarias”,  por la sencilla razón que si aspiran a cambiar el país que heredamos,   el derecho moral no puede  estar asociado a corruptelas de todo género que también practicaron y practican  los “cuentadantes” opositores  al régimen chavista.

Son esos intereses  ante los cuales desviamos la mirada cuando se trata de los “nuestros”  que nos llevaron a esta indefensión.

No tenemos líderes  que  quieran erradicar este  perverso sistema de repartos clientelares, tenemos solo a negociantes  que trafican con nuestra representación supuesta  o  real, para ellos mantener  también este régimen de conveniencias.

Por eso no pelean, por eso siempre transan, por eso  casi que les da igual  ser solo parte del decorado de este régimen de oprobio,  porque en  el  fondo también son  su pata derecha.

Se acerca  el  fin de este régimen  con la salida del escenario del presidente.  Con él se va  el principal pilar de sostén  de esta nomenclatura de  depredadores de bienes públicos y de repartos indiscriminados,  delincuenciales o no, con  los recursos que  harán  demasiada falta a la nueva  generación que ya arrancó su camino  de privaciones y de decadencia de su país.

La otra evidencia sobre que el régimen está  por colapsar,  lo  constituye el  hecho mayor  que después de la declaración de Capriles  el  7 de octubre en la noche, donde sencillamente desnudó la naturaleza cobarde de este liderazgo,  cayó la última esperanza  sobre que este régimen tendría una superación electoral democrática.

El 16 de diciembre los electores de oposición  cobraron  su indignación a sus “lideres”,  al grueso de los “cuentadantes” opositores,  y  resolvieron quitarle al régimen ese soporte de mediación que le daba  la  supuesta  fortaleza institucional de la descentralización compartida. Ese día el chavismo “mató la gallina de los huevos de oro”, al dejar  fuera del poder a las políticamente eficientes  clientelas apaciguadoras  en  varios estados claves.

Siempre me quedará  la duda sobre como intervino el gobierno, con su CNE, para manipularnos desde las elecciones primarias de la oposición,  y generar ventajas a  quien el  gobierno tiene  como su “pera de  boxeo”  favorita por “confiable”

Les doy la noticia desde fuente muy confiable,  desde las entrañas del monstruo,  que han medido electoralmente a Maduro y a Diosdado y resultaron UN DESASTRE anunciado. Pero ellos confían en su CNE, en sus maquinitas  y sobre todo confían en un “candidato potable de la oposición” que  les ayude  a  esta transición de comiquita  y mantenga todo,  mediando  por lo menos algunas dádivas.

Ya empezó la pedidera a cuenta  y  ahora los cuentadantes quieren manejar ciudades,  para donde se lleven sus repartos de chequecitos  y donde pueda quedarle la tajada del  león, para seguir roncando como los reyes de la selva opositora y su obra magna: seguir con  Maduro hasta el 2019 y  la agradecida complacencia continental, desde Obama hasta los Castro, por esta revolución  que preserva el status quo, al que fue fiel  la chequera de Chávez, que era nuestra pero se la cogieron estos irresponsables, y  en cuyas manos el país  se está  yendo al demonio.

Que tiempos raros son estos:  Raúl Castro preside desde ayer  la comunidad de países de América Latina y el Caribe  y  Capriles sigue  aspirando a presentarse la noche  en la que con fraude  gane Maduro,   para  volver con su carita bien lavada y llorosa a admitir  por segunda ocasión como sigue siendo  nuestro mejor sepulturero.