La oposición egipcia abre la puerta a un diálogo con el gobierno islamista

(foto AFP)

Los dirigentes de la principal coalición de la oposición en Egipto pidieron este miércoles una reunión de emergencia con el gobierno islamista dejando entrever un posible diálogo en momentos en que el país está sumergido en una nueva crisis marcada por una mortífera ola de violencia.

Este miércoles se informó sobre dos nuevas víctimas mortales en enfrentamientos entre manifestantes y policías cerca de la plaza Tahrir de El Cairo, lo que deja un balance de 54 muertos en todo el país desde que estalló esta ola de violencia el jueves.

El presidente islamista Mohamed Mursi, objeto de la ira de numerosos manifestantes, decretó el estado de emergencia y un toque de queda entre las 21H00 y las 06H00 en las tres provincias que bordean el canal de Suez, en donde se registraron la mayoría de las víctimas.

El toque de queda fue sistemáticamente transgredido desde que fue decretado en Port Said, Suez e Ismailiya.

El domingo por la noche, Mursi había llamado a un diálogo nacional, que fue entonces rechazado por la principal coalición de la oposición, el Frente de Salvación Nacional (FSN), que lo calificó como “sin sentido” y llamó a manifestar el viernes.

Pero el coordinador del FSN, Mohamed ElBaradei, flexibilizó su posición este miércoles y llamó a una reunión de emergencia con Mursi, su Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ, islamista), los ministros de Interior y de Defensa, así como los movimientos salafistas, del que un representante se improvisó como mediador.

“El cese de la violencia es la prioridad”, agregó ElBaradei en un mensaje en Twitter, y condicionó la participación a un “diálogo serio” con ciertas garantías, en primer lugar “la formación de un gobierno de salvación nacional y una comisión para enmendar la Constitución”.

El ex secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, otra figura del FSN, también estimó en un comunicado que “la grave situación actual” necesita aceptar un diálogo para “frenar la confrontación y la violencia”.

Representantes del FSN se reunieron por la tarde con el presidente del principal partido salafista Al Nur, Yunes Majyun, que los había invitado a hablar sobre el “deterioro de la situación”.

Las discusiones continuarán sobre las demandas del FSN, dijo a la prensa. “Una sola facción no puede asumir la responsabilidad de la gestión de los asuntos del país”, dijo.

El FSN estima que la Constitución, redactada por una comisión controlada por islamistas y aprobada por referéndum, “no es válida” ya que no es representativa de la población y afecta a algunos derechos fundamentales.

La nueva crisis es la peor que atraviesa el país desde la elección de Mursi en junio, el primer presidente islamista y civil de Egipto.

El país conoce desde el jueves pasado una ola de violencia que dejó 54 muertos, en su gran mayoría en Port Said (noreste), en donde los enfrentamientos comenzaron el sábado tras la condena a muerte de 21 hinchas de un club de fútbol local.

Desde el martes por la noche se registran enfrentamientos en El Cairo, en Kafr al Sheij (delta del Nilo) y en otras gobernaciones, que dejaron unos 52 heridos, según el ministerio de Salud.

El miércoles, presuntos miembros de un grupo militante anti islamista que apareció en las últimas manifestaciones, el “Black Bloc”, fueron detenidos en El Cairo delante de las oficinas del fiscal general, que había ordenado su detención.

Mientras, el presidente Mursi viajó a Berlín para una visita de pocas horas en donde se entrevistó con la canciller alemana Angela Merkel. Mursi debía viajar a París para reuniones previstas el viernes, pero esta parte de la mini gira europea fue pospuesta.

AFP