Antonio Ledezma: Tímpano

Raúl Castro se estrenó en Santiago de Chile como presidente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), violando los principios de este organismo, que propugna la no injerencia en asuntos internos de otros países. Al igual que el pedigüeño Daniel Ortega, Castro se dedicó a insultar y ofender a la oposición venezolana, calificándola como un sector violento y golpista oligárquico.

Es importante observar que entre los objetivos de la CELAC se encuentra la promoción de la libertad, la democracia, el respeto a los derechos humanos y una amplia justicia social, y su nuevo presidente, es el representante de una dictadura totalitaria que por más de 54 años mantiene sojuzgado al pueblo cubano, cercenadas sus libertades con una abierta violación a los derechos humanos, las cárceles repletas de presos políticos. Raúl Castro no fue electo en elecciones libres en su país. Por el contrario, heredó el poder de manos de su hermano Fidel quien se lo traspasó en una especie de monarquía tropical caribeña.

Aparte de que las decisiones de Venezuela se están tomando en La Habana actualmente, poniendo en grave peligro la soberanía de nuestro país, Raúl Castro se atribuye la potestad de intervenir groseramente en nuestros asuntos internos, y ofender a un importante segmento de la población venezolana, con la anuencia del gobierno chavista.

La Mesa de la Unidad Democrática, al igual que otros sectores del país, les salieron al paso a estos improperios del dictador. Cabe recordar que golpistas fueron aquellos que encabezados por Hugo Chávez, atentaron contra las instituciones democráticas del país en dos sangrientas intentonas en 1992. Es inaceptable e intolerable la injerencia del gobierno cubano en nuestros asuntos internos, y en tal sentido exigimos respeto a quienes dentro del marco democrático discrepamos del actual gobierno.

Raúl Castro carece de autoridad moral para referirse a la oposición venezolana. Representa a un país esclavizado por el comunismo, y la defensa del gobierno venezolano y ataques a la oposición por su parte, no son desinteresados. Hay numerosas denuncias de que el gobierno cubano tiene una alta intromisión en áreas estratégicas del país en perjuicio de nuestra soberanía, y las millonarias ayudas en petróleo y dólares que permiten apuntalar tanto a Cuba como a otros países del Continente, con la finalidad de implantar en la región el proyecto geopolítico de Chávez y convertirlo en un “líder continental”, con el dinero de los venezolanos, en perjuicio de nuestra economía, y por ende de todo el país. Ciertamente, no es la espada de Bolívar la que camina por América Latina, sino la chequera del gobierno.