Damián Prat C.: La “revolución” al desnudo

1.- Paquetazo rojo-devaluación

2.- Rebelión indígena

3.- Entrega neocolonial a China

El chavismo se encuentra estremecido en sus convicciones más íntimas y en sus “certezas” revolucionarias. Como en la popular canción, andan “con el corazón partío”. Tres hechos muy recientes son desconcertantes para quienes han vivido estos años con creencias aparentemente sólidas como la roca. De pronto, la “revolución” no es tal. Ya no es solo el mal gobierno, la incapacidad de cumplir promesas de obras o la ineficiencia. Ni siquiera es solo la corrupción. Esos eran males “explicables” para ellos, “contradicciones del proceso”, “defectos heredados” que en apariencia no comprometían las certezas revolucionarias y socialistas. Al menos algunas excusas servían. De pronto su universo sufrió varias rupturas serias.

El “#PaquetazoRojo” ha sido un terremoto. Por un lado porque el engaño resultó demasiado grande. Durante meses, en el PSUV-VTV les dijeron que la devaluación era parte del “paquetazo neoliberal” que supuestamente tenía preparado Capriles. ¡Y eso es lo que acaban de hacer los “herederos”!, los del “chavismo-sin-Chávez”, aunque Giordani mostró la firma de Chávez y dijo que eran sus órdenes. Quien tenía oculto el “paquetazo” era la “revolución”. Y todo, como siempre ocurre con las devaluaciones, para que el gobierno obtenga más bolívares a costa del empobrecimiento del venezolano. La palabra devaluar tiene connotaciones muy negativas en el imaginario popular venezolano. En realidad, si un gobierno que tiene muchos años a cargo del Estado, tiene que devaluar, significa que sus políticas económicas han sido un fracaso. ¡Imaginen lo que significa devaluar con el barril de petróleo a 106 dólares!

Sin reponerse de ese terremoto, la noticia llega desde la Guayana profunda, donde las etnias originarias, las que la “revolución” ha ensalzado haciendo ver que el gobierno las ha reivindicado y con ellas se ha hecho justicia histórica. Esas comunidades indígenas se rebelan con tanta furia que desarman y retienen a 46 efectivos militares obligando al gobierno a un diálogo negado por largos meses para que cesen los atropellos y abusos. ¿Como?, se preguntan los que creen la propaganda chavista del canal 8, ¿Cómo es que las comunidades indígenas son impulsadas a un acto de rebelión tan intenso? ¿Entonces era falso todo el discurso indigenista de la revolución? Porque además, se descubre una vez más la farsa del decreto de “nacionalización” del oro. ¡Contra esa supuesta “nacionalización” se alza el pueblo indígena y minero! Las certezas se desploman.

Por estos días se conocen los detalles de un convenio firmado por el propio Chávez y por Rafael Ramírez en septiembre del año pasado. Es un contrato con una poderosa, muy rica y extendida transnacional de China, que tiene negocios de construcción de obras en medio mundo, pero que en Venezuela ya le había sido adjudicado un lote de la ¿nacionalizada? Faja del Orinoco; unos contratos en Guayana y otras regiones. El asunto es que el contrato de ahora es -nada más y nada menos- que entregarle a una potencia extranjera el control del mapa de nuestras riquezas mineras. ¡Fin de mundo! Eso es neocolonialismo. Algo tan antinacional no se veía en este país desde que Juan Vicente Gómez le entregó a las transnacionales petroleras de EE UU y Gran Bretaña el control de las prospecciones y concesiones de las zonas petroleras en suelo venezolano.

TIP 1: Leo “Cuba libre”, el libro de la bloguera cubana Yoani Sánchez. Una recopilación de sus mini crónicas de la vida diaria en su Cuba natal publicadas en su blog “Generación Y”. Aunque yo la había leído muchas veces, directamente en el blog, cada crónica -todas son corticas, a lo sumo cuartilla y media- es sorprendente.

TIP 2: Hay una, titulada “la e-lección en Venezuela”, en la que relata cómo se conoció (o se ocultó) en Cuba el resultado del referéndum del 2D de 2007, aquel en el que el pueblo venezolano dijo NO a la reforma constitucional propuesta por Chávez. Escribió ella esto al día siguiente, es decir, el 3D de 2007: “Cuando me acosté, pasada la medianoche, yo intuía que en Venezuela había ganado la opción del NO. ¿Cómo lo sabía? Porque estoy acostumbrada a leer -con más atención- las omisiones que las noticias. De manera que el poco entusiasmo de los medios informativos cubanos me habían adelantado los resultados…”.

TIP 3: Ella cuenta que la primera información del noticiario estelar a las 6:30 de la mañana siguiente fue un mensaje sobre el Día del Médico. Noticia secundaria, sin duda. “Luego nos anunciaron, obviando los paradigmas periodísticos de “el que, el como” y el cuando” que Chávez exhortaba a continuar profundizando el socialismo… Ufff! Tan sofisticado elipsis me llevó algunos segundos comprender que eso quería decir que había ganado el NO”. Así es la “información” en la Cuba controlada donde se considera que el pueblo no tiene derecho a recibir ni siquiera la información básica real. En otros capítulos relata otros hechos semejantes. Los informes de ministros sobre planes de correcciones a problemas del país que jamás habían sido informados. O de respuestas de su gobierno a mandatarios de otros países cuyas afirmaciones nunca fueron informadas. Parecido a lo que aquí hace el canal 8. Solo que hay medios que dicen todo. Allá lograron la “hegemonía comunicacional revolucionaria”, es decir, la censura total y el control total. Aquí resistimos.

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