Parejas felices envejecen más saludablemente

Las parejas casadas, o que viven en pareja, parecen tener una salud mental y física mejor que los que no lo están y menos probabilidades de padecer una enfermedad crónica que las personas viudas o divorciadas.

Un estudio de la Universidad de Missouri (EE.UU.) asegura que las parejas felices son más proclives a calificar su estado de salud como bueno, y sugiere que aquellas personas que estén envejeciendo, y en los que la salud esté también en declive, podrían obtener un beneficio en mejorar su relación de pareja, reseñó el diario ABC de España en su portal web.

No es la primera vez que se analiza el impacto de la felicidad o la pareja sobre la salud. El equipo de Christine Proulx examinó la relación a largo plazo entre la autopercepción de la salud y la calidad marital. Los datos, que se publlican en Journal of Family Psychology, mostraron que, en todas las etapas del matrimonio, las relaciones positivas o negativas afectaban de alguna manera a la salud de los individuos.

Según la investigadora, cada miembro de una pareja debe ser consciente de que la forma en que tratan a los demás y lo felices que son en su relación de pareja afecta a la salud de los dos y, destaca, deberían pensar más en sus relaciones personales cuando pensar holísticamente acerca de su salud.

«Solemos pensar en el proceso de envejecimiento como algo que se puede tratar médicamente con una pastilla o con ejercicio, pero trabajar la relación de pareja también puede beneficiar a la salud a medida que envejecemos. Y aunque el compromiso con su pareja no va a curar, por ejemplo, un cáncer, la construcción de relaciones más fuertes pueden mejorar su bienestar y reducir su estrés», señala.

El equipo de Proulx analizó los datos de 707 adultos casados que participaron en el estudio Instability Over the Life Course, un proyecto de investigación iniciado en 1980. La mayoría de los participantes en el estudio eran de raza blanca y había superado los estudios de secundaria.

Debido a estas características, Proulx cree que los participantes probablemente tenían algún tipo de protección frente a los problemas maritales y de salud más comunes que aquellas con menor nivel de educación o ingresos.

AVN