¡Escalofriante! Los secretos de la película El Exorcista

El Exorcista, una de las películas de terror más famosas de la historia del cine, basada en un caso real de posesión que tuvo lugar en los suburbios de Washington, está rodeada por una serie de leyendas y mitos.

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A continuación compartimos 10 “secretos malditos” de esta espeluznante cinta que, a pesar de haber sido grabada en 1973, sigue causando gran impacto emocional a aquellos que tienen la osadía de verla.

1. La actriz Ellen Burstyn sufrió una lesión espinal permanente durante la película. Fue en la escena donde su hija poseída la lanza contra el suelo. El arnés que la tenía sujeta, tras varios intentos, le dio un tirón más fuerte de lo previsto, y cayó con violencia sobre sus coxis. Lanzó un fuerte grito de dolor que fue filmado y empleado luego en la película. Linda Blair también se dañó la espalda cuando fue lanzada contra la cama.

2. La habitación donde se filmó fue refrigerada con cuatro acondicionadores de aire que permitían reducir la temperatura hasta cerca de 40 grados bajo cero. Era tan extremo el frío que la respiración del equipo técnico se llegaba solidificar. Cada cierto tiempo, el equipo debía limpiar el set pues la humedad formaba hielo en el techo. Este sistema se construyó para captar el vaho auténtico de la respiración. Linda Blair, que llevaba puesto sólo un camisón, no podía pararse si no quería quedarse congelada.

3. La famosa escena de la llegada del Padre Merrin a la casa y parado bajo la luz de una farola (empleada en el póster promocional), fue filmada el primer día de rodaje y, además, está inspirada en el cuadro Empire of Light “L’Empire des lumières” de René Magritte pintado en 1954.

4. Para la escena en donde Regan (Linda Blair) gira su cabeza, se hizo una muñeca de látex a tamaño natural que era controlada por control remoto.

5. Se llegó pensar que el filme tenía una “maldición”, pues antes de su estreno y pocos años después, hasta nueve personas fallecieron relacionadas directa o indirectamente con la producción. Dos casos llamativos antes del estreno fueron: el actor Jack McGowan, que a las dos semanas de rodar todas sus escenas como Burke Dennings, falleció el 30 de enero de 1973 en Nueva York a los 54 años por culpa de una neumonía. Y Vasiliki Maliaros, que hace de la madre del Padre Karras, falleció el 9 de febrero de 1973 en Nueva York a los 89 años por causas naturales. Además, un fuego misterioso destruyó gran parte del set durante un fin de semana, lo que provocó que el rodaje se retrasara 6 semanas.

6. En la escena conocida como la “araña”, realmente se filmaron tres versiones distintas del final. 1) La emitida, que es la que termina con Regan (Blair) vertiendo sangre por la boca. 2) Más fiel a la novela, Regan mueve la lengua como una serpiente y persigue a Chris y a Sharon. 3) Acaba mordiendo a Sharon en la pierna.

7. Según cuenta la actriz Pilar Bardem, quien rechazó doblar la voz de la niña poseída, a los dobladores españoles se les cayó el techo del estudio, incluso a pesar de haber rezado el rosario.

8. Se comenta que el director William Friedkin, durante el rodaje, realizó disparos desde detrás de los decorados con un arma de fogueo para conseguir que los actores se sobresaltaran; abofeteó a un actor en la cara antes de rodar una toma; puso arneses a las actrices Linda Blair y Ellen Burstyn para poder darlas fuertes tirones cuando fuera necesario en alguna escena.

9. En algunas escenas se puede ver a una cara demoniaca en blanco y negro, que aparece y desaparece en muy poco tiempo; pues dicho rostro pertenece a la actriz Eileen Dietz (también hizo de doble de Linda Blair), quien necesitaba 4 horas de maquillaje para la caracterización. Para dicho rostro William Friedkin se inspiró en la máscara de demonio que se utilizó en el filme “Onibaba” de Kaneto Shindô.

10. El hombre que hizo el papel del padre Dyer no era actor, era sacerdote de verdad. En la escena en que Dyer le da la extremaunción a Karras, al cura le tiembla la mano de una forma muy fuerte. No fue un truco, ese temblor fue real. La escena se rodó muchas veces porque a William Friedkin no le convencía la emotividad de Dyer. Friedkin se dirigió al sacerdote y le preguntó que si confiaba en él. El cura contestó que sí y le dio una bofetada tan fuerte que le empezó a temblar todo el cuerpo. Esto, unido al cansancio, hizo que ese temblor en la mano fuera tan real como su llanto.