Pedro Elías Hernández: El cuarto viernes negro de la era roja

Nuestro país perdió su estabilidad monetaria a raíz de la estatización de la industria petrolera en 1976. Eliminado el patrón oro de la moneda como consecuencia del final de los acuerdo de Bretton Woods de 1944, y a partir del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el Estado venezolano se apoderó de casi la totalidad de los ingresos en divisas por exportación de crudos y del manejo de la industria. De esta manera el sector estatal concentró en sus manos dos cosas. Los dólares y la atribución, a través del Banco central de Venezuela, de decidir cuánto valen esos dólares en bolívares.

LA ECUACIÓN LETAL

Contando ahora con ingresos en dólares y manteniendo sus gastos en bolívares, el incentivo para devaluar ha sido demasiado poderoso para nuestros gobernantes. Todo esquema fiscal tiene un componente de ingresos y otro componente de gastos. En la práctica, el Estado en Venezuela funciona internamente haciendo uso de dos tipos de moneda, el dólar y el bolívar, sólo que el dólar lo utiliza para los efectos de su ingreso y el bolívar para los efectos de su gasto. Como lo que importa son los ingresos ya que de ellos depende la capacidad de gasto, a los gobiernos sólo les importa el bolívar en lo que respecta a la variable de su gasto. ¿Qué mejor cosa que tener compromisos a los cuales hay que honrar con una moneda débil y que se devalúa mientras que mis ingresos los tengo en una moneda fuerte que preserva su valor? Una ecuación monetaria perfecta para quien la disfruta, pero letal para quien la padece. De esta forma el bolívar carece como moneda de dos funciones fundamentales, pierde atractivo como instrumento de ahorro y como herramienta de inversión, lo cual es básico para que toda economía crezca.

La consecuencia directa de todo esto es que el bolívar sólo sirve para consumir, sin que antes haya producción alguna. Esta ecuación monetaria opera en sentido inverso para los ciudadanos comunes y corrientes. Los venezolanos tenemos, en una enorme mayoría, ingresos en bolívares pero nuestros gastos son en dólares ya que los precios de los bienes y servicios que consumimos y usamos están dolarizados desde hace tiempo. Aproximadamente un 30% de los bienes finales que se demandan en el país son importados y un alto porcentaje del 70% restante requiere la incorporación de insumos importados para su elaboración por parte de la industria nacional En definitiva: Los gobiernos tienen ingresos en dólares y gastos en bolívares, lo que se traduce en devaluación, pero los ciudadanos tienen ingresos en bolívares y gastos en dólares, lo que produce pobreza.

En la practica la estatización de la industria petrolera permitió que los gobiernos de turno gastaran por encima de su capacidad de pago y al ser los dueños directos de la mayoría de los dólares que ingresan a la nación a través de PDVSA, devalúan sucesivamente nuestro signo monetario (más bolívares devaluados por la misma cantidad de dólares) para cubrir el déficit fiscal que provocaron por su derroche.

LA CAÍDA DEL BOLÍVAR FUERTE

Este gobierno ha devaluado en el pasado varias veces. Encontró la divisa norteamericana en bs 570, o bs 0,57 bolívares de los nuevos en 1999 y la llevó a 2.150 bolívares de los viejos o a bolívares 2,15 de los nuevos en el año 2005. Recordemos que el enero de 2008 el BCV hizo efectiva una reconversión monetaria que le eliminaba tres ceros a la moneda para llamarla desde entonces “bolívar fuerte”. De esta forma se intentó dar la sensación de una revaluación de nuestro signo monetario.

Desde el 2005 hasta enero de 2010 se mantuvo este tipo de cambio de bs 2,15 por dólar y no devaluó oficialmente. Pudo evitar esa decisión realizando una devaluación encubierta mediante diferentes mecanismos como la reducción de los cupos de CADIVI, la venta de dólares en el mercado paralelo y mediante la emisión de bonos de deuda pública denominados en dólares y pagaderos en bolívares con una prima para su adquisición. De esta forma conseguía más bolívares por las divisas de PDVSA. En definitiva la llamada “ecuación de la pobreza” de tener ingresos en dólares y gastos en bolívares, seguía operando igual pero haciendo usos de otros medios. Esto le dio durante un tiempo un margen de maniobra al Ejecutivo que se agotó el viernes 8 de enero de 2010 cuando devalúo a 4,30 bolívares por dólar, colocando durante un año un dólar provisional a bs 2,60 para las importaciones más básicas, pero sólo hasta el 31 de diciembre de ese mismo 2010, cuando quedó un solo tipo de cambio oficial. En otras palabras, en aquella oportunidad la devaluación fue de 100% y aquel bolívar fuerte creado en 2008 tuvo una estrepitosa caída sólo dos años después.

MENOS RICO O MÁS POBRE

En definitiva hemos desembocado en lo mismo que ocurrió el viernes 18 de febrero de 1983, luego de la bonanza petrolera que antecedió aquella fecha. Ese día desapareció la estabilidad monetaria que el país había mantenido por décadas. Desde 1933 hasta 1983, es decir, durante medio siglo, nuestra moneda se devaluó sólo en un 30%. Fue el fin de la paridad de bolívares 4,30 por dólar Ese fue el primer viernes negro en la vida económica de los venezolanos .Durante la presente administración y después de haber recibido más de 400 mil millones de dólares sólo por concepto de ingreso fiscal provenientes del sector de los hidrocarburos y con un repunte del precio del petróleo a más de 108 dólares por barril, las autoridades monetarias y el Ejecutivo Nacional se ven obligados nuevamente a devaluar, esta vez en un 46,5%, al pasar el bolívar de 4,30 por dólar a 6,30. Esto quiere decir que de la noche a la mañana, si usted tiene ingresos u ahorros en bolívares, se hizo 46,5% menos rico de la que es o 46,5% más pobre de lo que ya era. Así de simple.

Esta administración de la era roja ha tenido en 14 años cuatro viernes negros. El del pasado viernes 8 de febrero es el cuarto ocurrido bajo el mismo gobierno. Es importante no olvidar su primer viernes negro, el que se produjo el viernes 14 de noviembre de 2003 cuando por primera vez en la historia monetaria de Venezuela, un bolívar compró menos de un peso colombiano (0,98 centavos de peso del vecino país) en la frontera. Hoy esa paridad peso bolívar es aun más desventajosa para nuestra maltratada moneda El segundo viernes negro de la era roja ocurrió el viernes 6 de febrero de 2004 cuando la paridad cambiaria pasó de 1.600 bolívares por dólar a bs1.920, o de bs1,60 a bs1,92 de los nuevos. El tercero aconteció el viernes 8 de enero de 2010 cuando se pasó de bs 2,15 a bs 4,30 por dólar y el más reciente el que se anunció el viernes previo al pasado asueto de carnaval.

¿CUANTO VALE UN DÓLAR?

La decisión de repatriar el oro venezolano a las bóvedas del BCV y de colocar el resto de ellas en bancos de China, Rusia y Brasil, se ha justificado en razón de la turbulencia económica y financiera que afecta a EE.UU y a la Unión Europea. Pero realmente de quien hay que proteger las reservas internacionales del país no es de la turbulencia financiara y económica que afecta a EE.UU y Europa, sino de la turbulencia que provoca el propio gobierno venezolano con su poco ortodoxo manejo monetario. Con la reforma a la Ley del BCV ocurrida en el año 2005 y con las otros cambios posteriores que se efectuaron en la legislación que regula en el ente emisor, se creo el concepto de reservas monetarias excedentarias, lo cual permitió y permite desde entonces, disponer de estos excedentes para alimentar al Fondo de Desarrollo Nacional, FONDEN. Desde el referido año, bajo el esquema de establecer un tope óptimo de reservas, el ejecutivo ha retirado 40 mil millones de dólares considerados excedentarios del BCV, restándole respaldo al bolívar. Si no se hubiese echado mano de las reservas, en este momento su monto sería, no de 28.800 millones de dólares, sino de cerca de 70 mil millones de dólares, lo cual hubiera permitido que hoy tuviéramos un tipo de cambio real mucho más cercano al tipo de cambio nominal y por lo tanto una mayor solidez de nuestro signo monetario.

Todo el mundo en Venezuela estaba pendiente de lo que iba a pasar con el dólar. La devaluación de nuestro signo monetario parecía irremediable. El viernes 8 de febrero de 2013 se materializó lo que se temía, ya que el precio de bs 4,30 en la convertibilidad dólar-bolívar, era absolutamente artificioso. En términos económicos y monetarios existe algo llamado el tipo de cambio implícito que consiste en dividir la cantidad a la que asciende la liquidez monetaria ampliada que tiene el país en este instante, es decir, 715 mil millones de bolívares fuertes, entre los 28.800 mil millones de dólares de las reservas monetarias internacionales que tenemos al día de hoy. Al hacer esta operación tenemos una paridad cambiaria equivalente a 25 bolívares por dólar. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que para que la totalidad de la liquidez monetaria venezolana estuviera respalda a un tipo de cambio de bs 430, tendrían que existir reservas monetarias internacionales en posesión del BCV equivalentes a más de 150 mil millones de dólares. Antes de la devaluación del viernes 8 de febrero, dada la relación existente entre la cantidad de liquidez y la cantidad de reservas, los bolívares que las personas tienen depositados en un banco, los que llevan en sus carteras, en sus bolsillos o que guardan debajo del colchón, sólo están respaldados en una sexta parte de su valor.

Teniendo en cuenta la referida realidad monetaria, el verdadero precio de un dólar en Venezuela no era de bs 4,30, sino uno más cercano a lo que indica el llamado tipo de cambio implícito. La devaluación a bs 6,30 por dólar, es sólo un pequeño ajuste que eventualmente pronostica que se haga otra devaluación durante el transcurso del presente año y a principios del 2014. En tal sentido a la hora que haya que devaluar se tendrá que hacer nuevamente en un alto porcentaje, ya que el topo de cambio de equilibrio, según los expertos monetaristas se ubica en unos 10 bolívares por dólar. Mientras tanto, desde 1983 al día de hoy, nuestra moneda se ha devaluado de manera nominal en casi 150.000 % y en aproximadamente 300.000% de manera real. Pareciera la historia de nunca acabar.