Nitu Pérez Osuna: El dilema

Publicado en: Opinión

Según el diccionario de la Real Academia Española usurpación es: “apropiación  de una cosa que pertenece o corresponde a otra persona, especialmente de su cargo, su función o su identidad”. Y es precisamente eso lo que la dictadura cubana regida por Fidel y Raúl Castro, ha logrado hacer con Venezuela en complicidad con quienes en los últimos 14 años han detentado el gobierno venezolano: Hugo Chávez a la cabeza primero y,  recientemente la dupla Maduro-Cabello.  ¡Qué vergüenza para una nación que siempre se vanaglorió de tener como Padre de la Patria a un hombre que libertó a cinco naciones del imperio español! 200 años después, entregan nuestra soberanía, recursos e identidad a la dictadura responsable del capítulo más sangriento de la historia republicana de América Latina que dura ya, un poco más de cinco décadas.

Como lo señala el reciente manifiesto a la Sociedad Democrática Venezolana y a su Fuerza Armada Nacional “la invasión cubana ha sido lenta y progresiva, ha tomado control de nuestras notarías, los registros, el sistema de identificación y extranjería, la política exterior, y sectores importantes de la economía nacional. El control de los cubanos ha llegado incluso a los cuerpos policiales y a las Fuerzas Armadas, en detrimento de la seguridad y defensa del Estado… Las consecuencias de la dominación castrocomunista se evidencian en todos los ámbitos del quehacer nacional… Los recursos del Estado venezolano ya no se invierten en resolver los múltiples problemas que afectan a nuestro pueblo, sino que se utilizan abiertamente para financiar la expansión del castrocomunismo en toda la región… Es público y notorio que el destino de los venezolanos ya no lo deciden nuestras propias autoridades, sino que se define descaradamente en La Habana, con la participación abierta de los hermanos Castro” y del alto chavismo, por ahora, en el poder.
Quizás  por eso, porque comienza el venezolano de a pie a sentir que la voz de mando no le suena propia sino forastera, porque ahora vive algo que no existía como lo es no encontrar en los abastos, bodegas y supermercados los alimentos típicos de nuestra mesa: la arepa hecha con la fabulosa harina Pan, los pollos criados en nuestra tierra, la leche obtenida de nuestra ganadería, el café sabrosito “hecho en Venezuela” el azúcar cosechado en nuestros predios, entre otros productos…en estos últimos días, la identidad nacional que nos iguala a todos como de aquí, comienza hacer más sonora su protesta y se enfrenta a los usurpadores del poder.

Los Pemones, representados por una mujer, desafían el armamento de soldados y “las estrellas” de un general rechazando la entrega de sus tierras a chinos y rusos. Los estudiantes se encadenaron ante la embajada de Cuba y llevaron a cabo la “Operación Soberanía” exigiendo: “la vuelta de la legitimidad a la presidencia de la República: o el Presidente electo manda desde Venezuela o se declara la falta constitucional… El cese de la implementación de medidas que atenten en contra del pueblo venezolano: la persecución política y la implementación de medidas económicas”.

A los Pemones, les han dejado en paz y el señor Chávez –según algunos funcionarios- volvió.  Por lo demás… habrá que esperar.

Ahora vendrán nuevos partes oficialistas, más concentraciones, más rezos por la salud presidencial hasta que las condiciones para las nuevas elecciones estén todas aceitadas y muy bien aceitadas para elegir al sucesor de quien, desde hace 73 días,  nadie ha podido ver o escuchar.

La tarea que los demócratas del país tendremos que adelantar es la recuperación de la institucionalidad. El rescate de la imparcialidad de la Fiscalía, Contraloría, Defensoría y del Poder Electoral.  Un Ejecutivo de venezolanos, que gobierne para los venezolanos de todas las tendencias políticas, credos religiosos, y clases sociales. Que nos garantice la salud, educación y la vida. Un Legislativo que haga leyes que nos arrope a todos quienes hacemos vida en Venezuela.

Seguir como hemos estado en estos últimos 14 años, es cuidarle los intereses económicos a cubanos, rusos, bielorrusos, chinos, iraníes, nicaragüenses, ecuatorianos, bolivianos, argentinos y a los millonarios hechos en revolución a costillas de quienes pusieron sus esperanzas y fe en alguien que prometió dar… pero que se desvió.

Ese es el dilema: o se es venezolano… o no se es.

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