Médicos de hospital de San Félix temen por sus vidas

Los médicos que trabajan en el principal centro hospitalario de Ciudad Guayana atraviesan un sino: el hecho de salvar vidas en ese centro de salud puede convertirse en la posibilidad cierta de perder las suyas debido a la penetración de la delincuencia en el recinto. Para muestra, el homicidio perpetrado durante la noche del miércoles en el piso 2 de hospitalización, informa Correo del Caroní.

. Un cirujano que agradece a Dios por haber terminado su labor en el hospital de Guaiparo afirma que el centro, además de carecer de insumos y equipos médicos, es un sitio “completamente inhumano”.

. “A veces siento temor de venir a este hospital donde vemos de todo, es deprimente el estado en que sobreviven los enfermos, verlos de un lado a otro sin una camilla fija es penoso”, dijo una doctora del Pediátrico Menca de Leoni.

. El pediatra Hugo Lezama afirma que “nos queda mucho por hacer en el área de seguridad; hemos dejado que la delincuencia se adueñe de nuestras vidas y seguimos callados”.

Maisdulin Younis
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No es solo en el hospital de Guaiparo, sino también en el Uyapar, algunos módulos y Centros de Diagnóstico Integral (CDI), donde los médicos sienten temor de cumplir con sus labores.

La noche del miércoles asesinaron a un paciente en el área de cirugía del piso 2 del principal hospital de San Félix: el Dr. Raúl Leoni, de Guaiparo. La situación ha causado consternación en el gremio médico y los familiares de los pacientes que se encuentran internados allí. Más aún cuando no es la primera vez que se vive un crimen en ese espacio diseñado para salvar vidas.

“La inseguridad está en todas partes. En Guaiparo hay un choque con el paciente que llega baleado y sus familiares que exigen que se les salve la vida. Antes había quejas por la falta de vigilancia y ahora que la hay (los milicianos) también siguen las quejas. Yo aplaudo la decisión de la directiva con los trabajos que ha hecho en el hospital pero, como todo, necesitas mejoras, entre ellas la seguridad”, dijo el especialista en pediatría Hugo Lezama Rodríguez.

Señaló que en varias oportunidades ha habido ataques contra sus colegas, “pero por fortuna el gremio no se ha enlutado por esta situación. Quizás los milicianos del hospital de Guaiparo no están lo suficientemente entrenados para controlar la violencia. El miércoles, sin duda, falló la seguridad, no cumplieron con su compromiso de resguardo, por lo que las cosas comienzan y se deben perfeccionar”, señaló el doctor.

“Si se muere, te mato”
Lezama manifestó que no ha “vivido en carne propia” ataques de delincuentes dentro de los hospitales y demás centros de salud del municipio Caroní, pero conoce anécdotas de colegas que han pasado por la situación. Lezama recordó que en el Ambulatorio de Vista al Sol en una oportunidad llegó una persona tiroteada y quien lo llevó le puso una pistola en la cabeza al médico diciéndole: “si se muere, te mato”.

“En esa oportunidad el paciente ya estaba muerto, el doctor lo atendió y pidió una ambulancia para trasladarlo a Guaiparo diciendo que estaba grave cuando ya estaba sin vida, esa fue la manera que consiguió él de salvarse”, señaló el especialista.

Lezama apuntó que hace un tiempo atrás entre el Pediátrico y el hospital de Guaiparo hubo intento de violaciones contra sus colegas mujeres. “Nos queda mucho por hacer en el área de seguridad, no solo en los hospitales sino en toda la ciudad, hemos dejado que la delincuencia se adueñe de nuestras vidas y seguimos callados”, apuntó Lezama.

Quejas
Para el cirujano Raúl Viera, quien desde diciembre dejó de laborar en el hospital de Guaiparo, la situación es “denigrante, es el temor de salvar vidas a riesgo de que acaben con la nuestra. En Guaiparo, nada, absolutamente nada está funcionando y en relación a la seguridad, los milicianos están ahí puestos es para amedrentar a los médicos y a los familiares de todos los pacientes”.

Viera, en una entrevista telefónica para Correo del Caroní, señaló que ni él ni la mayoría de los demás médicos sienten protección en los centros públicos de salud del estado.

“Esos militares parecen enemigos de todo el que llega al hospital, no dejan pasar alimentos y que las personas vean a los pacientes. Hay un déficit de alrededor de 300 enfermeras y nosotros necesitamos de los familiares de los pacientes para que los cuiden”, señaló Viera.

El cirujano aseguró que “es un miedo permanente cada vez que nos toca las guardias, sobre todo las nocturnas, cuando llega un tiroteado estamos pendientes del herido y, a la vez, de la persona que lo lleva con temor de lo que nos puedan hacer si el paciente muere, es terrible”.

Resaltó que no solo es ataque de violencia, sino también los robos que se producen en el área, denunciando que los vehículos son hurtados y robados en el área de la morgue de la institución.

“En esos casos sí no aparece ni un solo miliciano a decir nada, nadie responde. Por eso, hoy le doy gracias a Dios por haber terminado mis funciones en ese hospital que, además de carecer de insumos y equipos médicos, es un sitio completamente inhumano”, aseveró Viera.