Crece el consumo de yogurt en Venezuela

Recientes estudios revelan que Venezuela ha ido incorporándose a la tendencia mundial que refleja un aumento en el consumo de yogurt, y que en el país alcanza un estimado de 1,54 Kg/año per cápita. Aún muy lejos, sin embargo, de otros mercados más desarrollados como el de Argentina, Brasil o Chile, donde el yogurt, por sus excelentes propiedades nutritivas, forma parte de su alimentación diaria desde hace décadas.

Para los analistas del mercado mundial de alimentos, la practicidad en los empaques del yogurt, el desarrollo de variadas propuestas de sabores y la posibilidad de llevarlo a todas partes -como es el caso de los yogures de larga duración- y consumirlo a toda hora, han convertido al yogurt en un producto indispensable en la alimentación diaria.

De hecho, la incorporación de fórmulas especiales orientadas al público infantil y juvenil han incrementando su producción para incluir diferentes sabores y frutas añadidas. Esta tendencia mundial ha sido reforzada con cambios de empaque para hacerlos más atractivos y prácticos, con campañas divertidas de publicidad y mercadeo con el fin de  incentivar la compra resaltando sus múltiples beneficios.

De acuerdo a Zenith International, consultora internacional especializada en alimentos y bebidas, el yogurt deberá presentar un aumento del 38% en el consumo en más de 70 países pasando de 11 millones de toneladas en 2003, a 16 millones de toneladas en 2012. En promedio, el consumo está aumentando aproximadamente en un 2.5% por año.¹

En Venezuela, el reciente ingreso del yogurt de larga duración puede cambiar esta realidad, haciendo del mercado venezolano, un oasis para su desarrollo y extensión. De acuerdo a un reporte realizado por la Global Industry Analysts, empresa dedicada a la investigación de mercado, se estima que el crecimiento del consumo de yogurt en el mundo sobrepase los 67 billones de dólares para el año 2015.

Dicho estudio refleja que la tendencia observada también se sustenta en el cambio en la mentalidad del consumidor hacia productos más saludables, especialmente aquellos bajos en grasa, bajos en azúcar, que ayudan a reducir el colesterol y mejoran el tránsito intestinal. Estos últimos son denominados  ‘funcionales’, es decir, que además de los beneficios básicos de nutrición, aportan un beneficio adicional a la salud, como lo puede ser ayudar a mejorar el tránsito intestinal, disminuir el índice de colesterol, a cuidar el corazón, o ayudar al sistema inmunológico, entre otros.

Es por ello que en Venezuela, el yogurt comienza a ser valorado no sólo por aquellos interesados en mantener una vida sana y activa, sino por quienes lo aprecian por su valor alimenticio. En efecto, el yogurt, por ser un derivado lácteo, aporta muchísimo a la dieta venezolana, especialmente en lo nutricional.

En este sentido, los desarrollos tecnológicos en la industria venezolana de productos lácteos han hecho posible que los consumidores se beneficien con propuestas alimenticias prácticas y de calidad. Recientemente se consigue en el mercado venezolano yogures que conservan perfectamente sus propiedades hasta por 6 meses, conocidos como pasteurizados de larga duración, conservando 100% su calidad y sabor, sin usar ningún tipo de conservante, igual que la leche y los jugos de larga duración.

El yogurt es en definitiva, un alimento para cualquier momento del día, práctico para loncheras, y su consumo desde temprana edad puede ayudar a orientar a los niños a crearse el hábito de consumir comidas saludables en el futuro.

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