Devaluación perjudica a comerciantes en Barquisimeto

Un recorrido por los centenares de tarantines al aire libre que operan los domingos en los alrededores del edificio del mercado San Juan en el centro de Barquisimeto, delató un deteriorio en las condiciones de trabajo de los vendedores itinerantes. Algunos se han dedicado al comercio hasta por cuatro décadas, y cada vez se ven más agobiados por la inseguridad, las medidas económicas y la falta de inversión en mejores infraestructuras. Con información de El Impulso.

Escrito por EJV Fotos: Jairo Nieto

Erikson Mosquera lleva 25 años en el oficio de comerciante informal en diferentes mercados del estado Lara, entre ellos los de Carora y Cabudare, y suele armar su tarantín en la calle 36, en los predios del emblemático edificio del popular mercado, donde afirma que la situación ya no es la de antaño.

“Hay demasiada inseguridad, antes madrugábamos para venir al San Juan, a eso de las dos o tres de la mañana, pero ahora nos instalamos como a las seis de la manaña. Lo mismo pasa cuando tenemos que recoger la mercancía para irnos, anteriormente podíamos quedarnos hasta las 5:00 de la tarde, y actualmente entre 12:30 y 1:00 de la tarde, muchos vendedores empiezan a irse”, declaró.

Expresó que ante las recientes medidas económicas del gobierno nacional, en especial la devaluación, la gente que viene a comprar, se queja mucho de los precios, porque notan que todo ha aumentado.

“Además, nuestros proveedores, quienes en su mayoría son comerciantes árabes, no nos quieren seguir abasteciendo, porque la divisa extranjera ya está a 26 bolívares en el mercado paralelo”, aseguró.

Expli?o que anteriormente se podían hacer ventas por el orden de los 14 ó 16 mil bolívares semanales, mientras que en la actualidad, debido a la fuerte situación económica, sólo logra vender entre 4 y 5 mil bolívares en el mismo periodo. “El gran problema es la devaluación, porque todo es importado”, destacó Mosquera.

Durante el recorrido por la calle 36, se pudo percibir un fuerte olor a cloaca y varios comerciantes se tapaban la nariz al no poder soportar el hedor, el cual obligaba a los pocos potenciales compradores a circular mucho más rápido. Se pudo conocer que el problema se origina en una falla del sistema de aguas negras del Liceo Rafael Monasterio, ubicado en la calle 37, entre carreras 14 y 15.

Igualmente, no se notó a nadie concretando una compra, pues además de una afluencia mucho menor de gente, la mayoría de los transeúntes, según afirmaron los vendedores, sólo buscan remates, y esta tendencia se replica ahora en otros mercados del territorio nacional.