Mario Iván Carratú Molina:El turbón del 27 de febrero de 1989

Humberto Cuenca eminente procesalista y fundador de la escuela de comunicación social de la UCV, recomendaba a sus alumnos acudir a las hemerotecas y no a las bibliotecas para entender y reconstruir los hechos del ayer, pues las notas de prensa carecían, publicadas en caliente, de improntas que desfiguran o tergiversan los sucesos acaecidos.

Para quienes solo conocen los relatos de oídas, cuesta mucho saber que fue realmente lo que paso el 27 de Febrero de 1989, por que se desato el mismo y por que las fuerzas armadas en cumplimiento de su deber constitucional debieron actuar con firmeza  pues sobre estos tópicos siempre recibimos una información amañada, ideologizada y enmarcada dentro de un maniqueísmo donde en mayor proporción y, gracias a la propaganda marxista los malos fueron los miembros de las Fuerzas Armadas y los buenos los saqueadores.

Es necesario dejar claro que el plan Ávila, ordenado por el Presidente para su aplicación, a través de su órgano constitucional es un instrumento para el uso organizado del poder militar en situaciones agravadas de conmoción nacional del orden público en la capital de la República y áreas aledañas. Constituye una previsión para la distribución adecuada de recursos humanos, materiales y organizacionales, diseñado en forma centralizada y de ejecución descentralizada. Dentro del mismo si bien es cierto  que el Ministro de la Defensa es a la vez el Comandante de la Guarnición, por tratarse del oficial mas antiguo con mando en la guarnición, su participación como órgano de ejecución se materializa en las instrucciones para la puesta en ejecución del mencionado plan por parte de los responsables designados por los comandantes de Fuerza, en cada una de las áreas de operaciones.

Las bases para la actuación en el restablecimiento del orden público alterado es el Reglamento de Servicio en Guarnición en cuyo texto se indican claramente las acciones progresivas que han de realizarse en cada circunstancia y siempre en base a la proporcionalidad.

No existiendo una orden escrita del ministro de la defensa para que las tropas hagan uso de las armas y siendo reconocida la necesidad de la utilización de las Fuerzas Armadas  para controlar los desordenes y restaurar la paz social alterada y habiéndose procedido en consecuencia a poner en funcionamiento el instrumento idóneo para esa participación militar; debió la Fiscalía cumplir exhaustivamente su obligación de investigar las muertes en forma individual, identificando a los fallecidos, las circunstancias particulares de cada caso y quienes fueron los presuntos responsables y no limitarse a hacer conjeturas sin ningún basamento ni probanzas, atribuyendo dicha responsabilidad al alto mando (Ministro de la Defensa y comandantes de zona).

Decir que el Caracazo se centró en actos de saqueos y pillaje no es desacertado ni descabellado y mucho menos ofensivo para nadie dado que los hechos lo confirman. Así tenemos:

 

  • ¿Cómo se puede olvidar la desaparición total del Centro Comercial Anauco en San Bernardino como consecuencia de los saqueos? ¿Puede catalogarse este acto vandálico y de pillaje como manifestación pacífica?
  • Lo sucedido en el Centro Comercial el Márquez como consecuencia también de  los saqueos. El Ministerio Público debería haber conducido una averiguación de cuál fue el comportamiento de las tropas, preguntándole a los habitantes de los edificios colindantes a dicho centro cuáles eran sus temores y si aplaudieron y atendieron a los soldados que fue la única manera de calmar su miedo por el temor de que fuesen asaltados también sus hogares.
  • ¿Qué sucedió en Terrazas del Ávila? Sus habitantes, como las tropas no habían hecho acto de presencia por no estar el Plan Ávila implementado, constituyeron comités de defensa de su urbanización y aquellos que tenían armas de fuego las usaron intercambiando disparos con los asediantes. ¿Cuántas vidas se perdieron? ¿Es este un acto de manifestación pacífica o vandalismo?
  • Recuerda el Honorable Ministerio Público cómo quedó la céntrica avenida Lecuna, como consecuencias de los saqueos. ¿Es este un acto de manifestación pacífica o vandalismo?
  • Recuerda el Ministerio Público las célebres organizaciones actuantes de motorizados portando chalecos de color amarillo que tenían como misión con herramientas apropiadas romper las diferentes santa maría de los locales comerciales y detrás de ellos llagaban los saqueadores. ¿Es este un acto espontáneo y pacífico o vandálico y organizado?
  • Lo sucedido en la avenida Andrés Bello con los almacenes de los empleados públicos que fue totalmente saqueado y entre las perdidas emblemáticas está la desaparición de diez mil (10.000) cajas de whisky. Cabe la misma pregunta ¿Es este un acto espontáneo y pacífico o vandálico y organizado?
  • La destrucción del Centro Comercial la Florida en Chapellín donde se produjeron los mismos efectos. Y así tantos otros de los cuales el Ministerio Público debe tener conocimiento.

Por lo tanto si los hechos del 27 de febrero y días sucesivos hubieran revertido carácter político o de acoso al gobierno de la época habrían sido atacadas instalaciones públicas y privadas, sede de partidos políticos, organizaciones económicas e industriales etc, etc.; pero ninguna de ellas resultaron afectadas por los manifestantes si se hubiese tratado de unos disturbios con en menor medida ocurrían en aquella época en la ciudad de Caracas, hubiera bastado la acción de las llamadas Fuerzas de Seguridad del Estado para subsanar el problema. Por ello resulta inconcebible que hoy en día se tergiversen los hechos y que la acción de Las Fuerzas Armadas que salvo a la ciudad de caracas de una barbarie incontrolada sea motivo de acusación para los mandos que cumplieron entonces a plena cabalidad con su deber.

Es necesario plantearse: ¿Qué hubiera sucedido de dejar que los acontecimientos se acrecentaran ante la inacción de los Organismos de Seguridad del Estado? ¿El ministerio público se lo han planteado alguna vez de acuerdo a lo que prescribe una lógica elemental de los hechos y su análisis? De estos hechos que sumergieron a la ciudad de Caracas en el estado de caos mas absoluto durante aquellos infaustos días que ya la historia registra como el Caracazo.

Para concluir quiero hacer referencia a un hecho histórico: En el 412, cuando Alarico saqueó con sus tropas la ciudad de Roma, San Agustín pronunció uno de los discursos mas famosos de la historia y que tituló SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE LA CIUDAD. De urbis excidio sonaba en latín. Hubo pues un Alarico que pasó a la historia encabezando una de las acciones más bárbaras de que se tiene noticia para destruir a una ciudad. En el Caracazo no hubo un Alarico visible que encabezara la acción destructiva hubo cientos de Alarico que con su acción no sabemos de no haber sido detenidos a tiempo cuál hubiese sido el destino de los pobladores de Caracas.

 

MARIO IVAN CARRATU MOLINA

 

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