Estudiantes seguirán encadenados hasta saber la verdad sobre Chávez

Un total de 38 estudiantes universitarios seguían este jueves encadenados en una calle cerca de una dependencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas “hasta saber la verdad” sobre la salud del presidente Hugo Chávez, enfermo de cáncer y sin aparecer en público desde el pasado 10 de diciembre.

AFP

“Vamos a seguir aquí hasta saber la verdad, hasta saber si el presidente puede gobernar o no puede gobernar”, explicó a la AFP, Villca Fernández, estudiante de la Universidad de Los Andes (ULA).

Los estudiantes intentaron encadenarse el martes ante una sede en el este de Caracas del TSJ, que autorizó en enero diferir la toma de posesión de Chávez -reelecto en octubre- hasta que el mandatario se recupere.

Tras ser repelidos por decenas de policías, instalaron su protesta en una calle aledaña, montaron tiendas de campaña y desde entonces permanecen ahí vigilados por las autoridades, sin que hasta el momento se hayan producido disturbios.

“En las próximas horas se van a sumar más estudiantes y anunciaremos nuevas protestas, siempre pacíficas, hasta que se restituya el hilo constitucional”, agregó el estudiante, que denunció “el plan conspirador que trae (el vicepresidente) Nicolás Maduro junto a los hermanos (Fidel y Raúl) Castro para ir en contra del pueblo venezolano”.

Este grupo de estudiantes protagonizó semanas atrás una protesta de varios días frente a la embajada de Cuba en Caracas para pedir el regreso de Chávez a Venezuela y el fin de “la injerencia” cubana en el país.

Chávez se mantuvo desde diciembre y hasta la semana pasada hospitalizado en La Habana, donde fue operado de una recurrencia del cáncer que padece desde 2011.

El 18 de febrero, Chávez volvió sorpresivamente al país y según el gobierno se encuentra ingresado en el hospital militar de Caracas, aunque no ha sido visto en video ni escuchado durante su larga convalecencia.

Desde diciembre, el gobierno sólo ha mostrado cuatro fotos del mandatario, en las que se le veía sonriente junto a sus dos hijas mayores en la cama de un hospital de La Habana.