La firma de Chávez en algún momento se convirtió en un símbolo y muchos han tenido la valentía de tatuarse con la famosa “rabo e cochino”.
Asumimos que por ser la firma del presidente el tatuador no cobró ni un centavo.
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La firma de Chávez en algún momento se convirtió en un símbolo y muchos han tenido la valentía de tatuarse con la famosa “rabo e cochino”.
Asumimos que por ser la firma del presidente el tatuador no cobró ni un centavo.
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