Gerver Torres: Los peligros del chavismo sin Chávez

En su momento, algunos abrigaron la esperanza de que quien sucediera a Chávez en el campo del chavismo, principalmente Nicolás Maduro,  tendría la visión y la habilidad para entablar un diálogo con la oposición y llamar a la reconciliación nacional.  El asunto no va resultando así. Por ahora todo indica que el chavismo sin Chávez pretende ser más chavista que el propio Chávez. ¿Por qué? Por tres razones: miedo, confusión y  dependencia de una asesoría extranjera con agenda propia.

Los personeros del régimen sienten miedo porque en medio de una operación de ataque y asalto a la sociedad entera (que ellos presentan como combate al capitalismo) se han quedado sin su jefe mayor. No un jefe cualquiera,  sino uno que nunca les permitió desarrollarse como políticos con criterio propio. Sienten miedo porque han cometido todo tipo  de desmanes e ilegalidades y temen que en algún momento la justicia venga por ellos. Sienten miedo porque han sembrado mucho odio y el que siembra odio acumula miedo. También están confundidos.  Lo están  por la magnitud  y complejidad de los problemas que enfrentan y porque las recetas con las cuales operan, las del socialismo del siglo XXI, de estatizaciones y controles, no solo no resuelven esos problemas, sino que los agravan. Para rematar,  se encuentran  asesorados o dirigidos por un gobierno extranjero que solo sabe de represión y muy poco o nada de pluralismo y amplitud; que además tiene su agenda propia.  A ese gobierno extranjero no le interesa que se dé en el país ningún acuerdo amplio de gobernabilidad que pueda demandar el cese de las enormes transferencias de recursos de que disfruta. La combinación de esos factores es lo que explica, por ejemplo, la crueldad contra Sinomovis,  la imputación a Leopoldo Lopez o las amenazas a Globovision. Un régimen lleno de miedo, confundido y asesorado por intereses oscuros es siempre peligroso; pero en esencia es un régimen débil.

 

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