Gaviria: “transición serena aunque con ajuste económico”

Venezuela va a vivir “una transición democrática pacífica” y “serena” tras la muerte del presidente Hugo Chávez, aunque no será simple ya que coincidirá con un momento de “ajuste económico”, declaró hoy el exgobernante colombiano César Gaviria.

“Creo que ese país (Venezuela) tiene por enfrentar una serie de problemas económicos que ha venido acumulando y que pueden hacer difícil la tarea del eventual presidente”, dijo Gaviria en entrevista con Efe.

El exmandatario colombiano (1990-1994) participa desde ayer en el foro regional “Seguridad Ciudadana, Políticas sobre Drogas y Control de Armas”, que se celebra en las instalaciones del Tecnológico de Monterrey (TEC) en la capital mexicana y hoy se refirió al escenario que se ha abierto con la muerte de Chávez (1954-2013).

El político colombiano considera que “la simple continuidad” en Venezuela “no va a ser tan simple porque es muy probable que venga un proceso de ajuste económico que va a determinar que la simple sucesión no sea tan tranquila”.

Sin embargo, se mostró convencido de que el proceso, para el que se perfila una probable elección entre Nicolás Maduro y Henrique Capriles, “democráticamente va a ser muy tranquilo”, y de que “el Gobierno que va a surgir de esa elección va a ser legítimo”.

“Y eso es muy necesario, eso es lo más importante de todo”, que la sucesión al frente del Gobierno “sea incontestada desde el punto de vista político”, agregó.

Cuidadoso para no especular quién será el próximo presidente venezolano, Gaviria comentó que “suceder a un caudillo es muy difícil” y representa un reto por la “situación económica compleja que va a heredar” quienquiera que ocupe el poder.

“Venimos de un Gobierno con cierta tradición populista y eso, digamos, crea un poco de indisciplina social. Es muy difícil tomar cierto tipo de decisiones, sobre todo económicas”, apuntó.

En este sentido, vaticinó que ante el posible ajuste la “solidaridad internacional que aplicó Venezuela a tantos otros países puede empezar a mermar un poco con los propios problemas económicos” del país suramericano.

Sobre el impacto que podría tener la muerte de Chávez en el contexto político latinoamericano dijo que su figura es “prácticamente insustituible” para un conjunto de Gobiernos que en los últimos años han definido líneas de actuación parecidas en algunos temas clave.

Para Gaviria, un político liberal, con la muerte de Chávez se pierde “un liderazgo importante” no solo en Venezuela, sino entre una corriente de izquierda instalada en varios Gobiernos de la región y que en los últimos años ha propiciado “una mucho mayor intervención del Estado, menor papel de los mercados, mucho más nacionalismo”.

Sobre su labor como promotor de la Iniciativa Latinoamericana sobre Drogas y Democracia (ILDD), que comparte con los también expresidentes de México, Ernesto Zedillo, y Brasil, Fernando Henrique Cardoso, Gaviria dijo estar convencido de que “la sociedad debería avanzar hacia el camino de la regulación y no al de la prohibición”.

“Cada vez hay menos simpatía en América Latina” y en el propio “Estados Unidos por el prohibicionismo, esa idea sobre todo dirigida a considerar que el consumo de drogas es un delito, un acto criminal y no un problema de salud, como efectivamente lo es”, señaló.

“Ese prohibicionismo ha llevado a excesos que han generado un mercado gigantesco” y esa se la razón por la cual hay tanta violencia en México, Centroamérica y Colombia, agregó.

Gaviria sostiene que el gran dilema no es una discusión ideológica como la “legalización o no” de sustancias como la marihuana, sino “cómo disminuir la violencia, la corrupción, cómo pagar un costo social menor frente a la lucha contra el consumo de drogas”.

En este sentido, lamentó el “absoluto silencio” de la Administración encabezada por Barack Obama y de los dos grandes partidos estadounidenses, el Demócrata y el Republicano, tras la aprobación en dos estados, Colorado y Washington, de la despenalización de la producción, la venta y el consumo de la marihuana en noviembre pasado.

“Eso es algo que no es justificado. Creo que uno de los derechos que tiene América Latina, y en particular México, es pedirle a los norteamericanos que hagan su debate” y “no vivan en esa actitud cómoda de una política que sienten fallida, que creen que lo es, pero que no la quieren cambiar por no tomar los riesgos del cambio”, sentenció. EFE