ONU cree que para América Latina y el Caribe llegó la hora de la igualdad

El desarrollo de América Latina y el Caribe tiene su gran reto en lograr la igualdad, aunque todavía ha de trabajar en materia de educación, salud, equidad de la mujer y medio ambiente, según un documento de 17 agencias de Naciones Unidas presentado hoy en Bogotá.

“Creemos que para América Latina y el Caribe ha llegado la hora de la igualdad”, enunció la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, en la inauguración de la conferencia que hoy arrancó en Bogotá y que se extenderá durante los próximos tres días.

Bárcena explicó que una de las principales conclusiones del informe preliminar “Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe: seguimiento de la agenda para el desarrollo post-2015 y Río +20″ es que la región debe terminar de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y luego en el futuro mirar más allá.

Los ODM nacieron de la Declaración del Milenio del año 2000, fruto de un consenso entre la comunidad internacional de los ocho puntos principales para garantizar el desarrollo humano en todo el mundo, con el 31 de diciembre de 2015 como fecha límite.

“Hay una profunda urgencia de que en nuestra región transitemos de una agenda asistencialista de pobreza a una agenda para la igualdad”, dijo Bárcenas después en una entrevista con Efe.

Y explicó que la región “ha hecho progresos muy importantes en materia de disminución de la pobreza”, al reducirla del 48 % en 1990 al 28 % en 2012, y al bajar la pobreza extrema del 22 % en 1990 al 11 % el año pasado.

Ello implica que todavía quedan en América Latina y el Caribe “unas 167 millones de personas en la pobreza, de las cuales 66 millones están en pobreza extrema”.

“Este es el continente más desigual del mundo, en el que hay una muy delicada concentración del ingreso entre ricos y pobres, del acceso a la educación, a la tecnología, a la ciencia, a los bienes de producción, entonces esta región tiene que pensar muy bien cómo va a hacer este cambio estructural”, opinó Bárcenas.

Y es que para la ONU, según la secretaria de la Cepal, es vital acometer un cambio en la estructura productiva, basada en la innovación, el trabajo formal con derechos, el valor agregado y nuevas políticas industriales que vayan “más allá de la explotación de recursos naturales y de la exportación de materias primas”.

En esta fórmula sería necesario incluir “un nuevo paradigma tecnológico” que nos ayude a transformar nuestras sociedades de consumo “en sociedades de bienestar” que contribuyan a detener el deterioro medioambiental.

Para ello, América Latina y el Caribe deben “fortalecer la institucionalidad en materia fiscal, que debe tener una estructura progresiva”, además de incrementar la inversión pública y contar con “Estados fuertes y mercados corresponsables que estén al servicio de una sociedad civil poderosa”.

“Nosotros pensamos que la igualdad debe ser el horizonte, el camino el cambio estructural y los instrumentos la política, empezando por una política macroeconómica mucho más amigable con la productividad genuina”, aseveró Bárcena.

Sobre esas bases que recomienda el informe preliminar de 17 agencias de la ONU, los expertos y representantes de los países deberán darle forma a una nueva agenda que debe aspirar a ser única y universal, según las propuestas de la canciller colombiana, María Ángela Holguín, anfitriona de la cita.

Asimismo, ha de atender “los temas emergentes, como seguridad ciudadana, violencia, medio ambiente y cambio climático”, según el director regional del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Heraldo Muñoz.

La nueva agenda propondrá además ampliar el espectro de indicadores para que el producto interno bruto (PIB) deje de ser el único que permite medir el progreso humano, pues quedan por fuera de sus baremos la desigualdad, la pobreza, el bienestar, la calidad de la educación y la salud y la actividad económica. EFE