Pablo Aure: Farsa macabra

Publicado en: Opinión

Los abogados siempre damos explicaciones jurídicas a lo que viene ocurriendo con la sucesión de Hugo Chávez. Desde antes del 7 de octubre del año pasado ya decíamos que su postulación era contraria al espíritu del constituyente del 99, pues en aquella oportunidad se estableció que la reelección solo podía ser permitida por una sola vez. Intentaron modificar la norma mediante el mecanismo de la reforma y el pueblo le dijo que no. Luego, aunque existía una imposibilidad jurídica en la propia Constitución porque no podía pretenderse reformar por referéndum una misma norma y en un mismo período presidencial, cogieron el atajo de la enmienda. Así fue como fraudulentamente (como casi todo lo del régimen) le dieron la posibilidad al Presidente de que se reeligiera ad infinitum. Como cosas del destino, se reeligió pero no pudo ni siquiera asumir el tercer período.

El asunto no se queda allí. Seguimos intentando explicar jurídicamente el camino a seguir una vez que Hugo Chávez tuvo que viajar a Cuba a someterse a la cuarta operación del cáncer, y dijimos ante su desaparición de los medios, que era necesario que el Tribunal Supremo de Justicia nombrara una junta médica que evaluara al paciente para que con criterios científicos se le dijera al país si estaba o no capacitado para ejercer el cargo de Presidente. La petición la  realizamos junto al profesor David Rutman, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Carabobo, el 8 de enero de 2013, es decir, dos días antes de la fecha estipulada constitucionalmente para la toma de posesión. El TSJ, no se preocupó por la junta médica sino por avalar la “continuidad administrativa”. Y fue así como de manera invisible -y quizás ya muerto-, Chávez “gobernaba”, elaboraba decretos y hasta conversaba permanentemente con el Sr. Nicolás Maduro. En este país, al parecer, el Derecho está reservado solo a las aulas de clases, porque en las instituciones no cuenta. Y lo peor, no les importa lo que diga la letra de la Constitución, porque, al fin y al cabo, se impone la voluntad de los hermanos Castro, que dominan al Supremo Tribunal.
Retahíla de mentiras
Durante los actos fúnebres recibí algunas amenazas de muerte de supuestos seguidores de Chávez. El odio y el resentimiento quisieron volcarlo hacia mí por nuestras opiniones y manera de escribir y decir las cosas. Pero es que no tengo otra forma de hacerlo. Expreso lo que pienso. No hablo ni escribo para recibir elogios, sino para tratar de dibujar la Venezuela que yo veo. No odio a nadie, pero aborrezco la utilización de la mentira para estafar y burlarse de la voluntad del pueblo.
El Alto Gobierno sabía que Chávez desde diciembre estaba agónico, sin posibilidad alguna de encargarse de la presidencia. Es más, muchos pensamos que su deceso se produjo en Cuba hace varias semanas y lo mantuvieron oculto para preparar el escenario. Eso es un crimen. Eso es ofender no solamente la memoria de los muertos sino, en este caso, de todo un pueblo. Eso si es menospreciar al pueblo. No tengo dudas de que desde diciembre, a lo interno algunos de ellos lo lloraban (aunque maquinaban el asalto al botín), pero a lo externo, nos decían que se estaba recuperando. Llegaron a la exageración de afirmar que Chávez ya estaba haciendo ejercicios, y que con una fortaleza gigantesca apretaba la mano. Todas esas mentiras salían de la boca del hoy presidente de la república por voluntad del Tribunal Supremo de Justicia que está al servicio de Cuba y no de la justicia venezolana. Otras de las falsedades que se atrevió a decirnos Nicolás Maduro es que todas las medidas económicas las ordenó Chávez, con quien -decía- se reunía para trabajar por más de cinco horas. ¡Qué mentiroso! Para no hablar del decreto y de la dudosa firma que lo acompañó, o de la enfermera que vio a Chávez entrar caminando al Hospital Militar.
En los últimos días, como para ir preparando la noticia, fueron dando los supuestos partes (no médicos) sobre sus complicaciones respiratorias. Recuerdo ver y escuchar al ministro de Información leerlos con una entonación que más bien parecía un narrador de carrera de caballos.
Al fin la noticia
Al mediodía del 5 de marzo nos habló el embustero para decirnos algo así como que no nos equivoquemos y que no alborotemos al pueblo, que Chávez estaba muy mal. Tuvo el tupé de atreverse a acusar a enemigos de una posible inoculación del cáncer al líder de la “revolución” y, sin estar facultado para ello, pues, supuestamente Chávez aún estaba vivo, expulsó a dos agregados estadounidenses, por ser supuestamente conspiradores. Listo. El mensaje era claro: a Chávez lo mataron los americanos en complicidad con los escuálidos criollos apátridas. Aproximadamente cinco horas más tarde, las líneas telefónicas colapsaron cuando anunció entre sollozos la muerte del comandante. El ejército estará en la calle para evitar cualquier alteración del orden público. Al día siguiente, efectivamente, organismos de seguridad estaban en las calles, pero escoltando a los motorizados rojitos que con pistola en mano y disparando al aire amenazaban a los comerciantes para obligarlos a sucumbir ante el dolor, y cerrar so pena de ser saqueados.
Revueltas inoculadas
Lamentablemente estos comunistas no tienen paz con la miseria y aprovecharán el nombre de Hugo Chávez hasta más no poder. Y si es necesario matar en su nombre lo harían sin pestañar.
Desde hace varios meses preparaban el libreto. El día de la fraudulenta juramentación de Nicolás Maduro, también dijo el embustero ratificado y juramentado que si llegare a ocurrir algo parecido al “caracazo”, y el pueblo se lanzaba a las calles, él lo acompañaría. Imagínense la irresponsabilidad de quienes hoy se encuentran en el alto poder.
Incitando al saqueo que ellos mismos puedan provocar por su desastre gubernamental.
Las causas que originaron aquel “caracazo” del año 1989 fueron las medidas económicas.
Hoy, y desde hace catorce años, quienes están en el poder serían los únicos causantes de cualquier alzamiento popular. Así que, apriétense los pantalones y asuman su responsabilidad, porque el pueblo les reclamará es a ustedes y a nadie más.
¿Y ahora qué?
Este luto pasará. Nicolás y su comarca no tienen el carisma de Hugo Rafael. El hambre se va y vuelve. Al pueblo hay que alimentarlo todos los días. A Maduro le tocará lidiar con un pueblo acostumbrado a las dádivas y a las limosnas de su comandante-presidente, lo cual solo depende de los altos precios del petróleo. Repito: Maduro no es Chávez. Podrá intentar cocinar con los mismos ingredientes dados por los hermanos Castro desde Cuba, pero el plato no le quedará igual. Chávez, aunque no compartíamos sus lineamientos, era un hombre hábil -sobre todo comunicando-, mientras que, sus herederos políticos no tienen esa cualidad y no tienen la misma conexión con el soberano, al que Chávez supo cautivar más o menos en un 50%.  Aquí habrá un pandemonio en menos de lo que canta un gallo. No es difícil predecirlo. Remarco: el luto pasará, y las peleas entre los herederos, pronto aparecerán.
No es lo mismo con guitarra que con bandola, ellos lo saben. Por eso ocultaron la muerte de Chávez por bastante tiempo, hasta que los estudiantes y la comunidad internacional comenzaron a presionar.
Tan convencido estoy de lo que escribo y de lo que va a pasar en los próximos meses, que el CNE suspendió las elecciones municipales previstas para julio. Si estuvieran seguros de la fortaleza de Maduro y de su liderazgo, no las hubiesen suspendido. Todos sabemos que el chavismo programa las elecciones siempre y cuando los tiempos le favorezcan. No se olviden: las del 7-O eran en diciembre; pero como la salud de Chávez estaba mermada las adelantaron.
Elecciones en abril
Ya el CNE aprobó el cronograma electoral. ¡Sorpresa! Las elecciones serán el 14 de abril. Casualmente un día después de aquella fatídica fecha que exclamaban ¡Volvió, volvió, volvió! Y el once será el cierre de campaña. Ya veremos y escucharemos al usurpador y embustero vociferando a los cuatro vientos, insultando a su adversario: golpista, apátrida, terrorista.
Recuerden: la terminación de este régimen también representaría la muerte de la moribunda revolución cubana, la supervivencia de la guerrilla colombiana, la permanencia de Evo en Bolivia, de Correa en Ecuador, de Ortega en Nicaragua y de otros tantos vividores del mundo, pues el petróleo de Venezuela es lo que los mantiene. Por eso, los verdaderos terroristas y golpistas y la narcoguerrilla se jugarán el todo por el todo para que Nicolás, el usurpador cobero, siga manteniéndolos.
Mi pregunta: ¿ustedes creen que el sector democrático en estas condiciones sería capaz de ganarle unas elecciones a Nicolás Maduro, cuyo jefe de campaña es el almirante Morante ministro de la defensa? No puedo mentirles; a esta hora en la que escribo la columna pienso que no. Pero, del mismo modo debo decirles que la política es la ciencia de lo posible. A Carlos Andrés Pérez en el 88 lo aclamaban, meses más tarde pedían su cabeza.
En el supuesto de que Maduro gane, No significaría que pueda gobernar. Necesitará llamar a la conciliación y a la concordia, y por lo que veo ese mensaje no está en su repertorio.
@pabloaure

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