Thaelman Urgelles: La prolongación del duelo impide que el pueblo reflexione

Los asesores de Nicolás Maduro están sometiendo a millones de honrados seguidores del fallecido presidente Chávez a una prolongación artificial de la etapa más dolorosa e irreflexiva del duelo. Con ello están sometiendo a esa importante franja de la población a una situación de estrés continuado y prolongado que puede afectar la salud mental de millones de compatriotas.

La extensión de la Ley Seca hasta el 16 de marzo y la fijación del viernes 15 para un nuevo cortejo fúnebre por calles de Caracas revelan la intención de Maduro y compañía de prolongar al máximo el duelo de los seguidores del presidente Chávez, con el fin de bloquear la necesaria reflexión que ellos necesitan para poner sus ideas en orden, tras el duro golpe que para recibieron con la muerte de su líder. Es muy probable que esta perversa manipulación esté siendo ideada por los mismos inescrupulosos asesores que fraguaron la cadena de mentiras que hemos vivido desde el 8 de diciembre de 2012.

Es sabido que todo individuo o colectividad que sufre una pérdida irreparable necesita transitar por un proceso sicológico que se denomina “duelo”, mediante el cual el doliente expresa y vive su sufrimiento con intensidad, incluido un período de negar la pérdida, hasta que asume su realidad irreversible y luego alcanza una etapa de elaboración reflexiva de su experiencia que le permite superar el trauma y reorganizar su vida para seguir adelante con su vida, sin la persona que ha perdido.

Este proceso es indispensable para que las personas o grupos humanos que sufren grandes pérdidas afectivas sean capaces de superar sanamente el duro trance y regresen a su condición normal de personas activas, productivas y autosuficientes. Algunas personas se quedan por meses, años y hasta de por vida “enganchadas” en el duelo, lo cual representa una psicopatología que las minusvaloriza como seres humanos y les impide disfrutar una vida plena. Precisamente, los funerales y el acto de entierro o cremación del fallecido cumplen con una función ceremonial que ayuda a los dolientes a transitar con mayor fluidez y menores obstáculos el proceso completo de duelo.

Pues bien, el grupete encompinchado alrededor de Maduro, y sus asesores, están sometiendo a millones de honrados seguidores de Chávez a una prolongación artificial de la etapa más dolorosa e irreflexiva del duelo. Con ello están sometiendo a esa importante franja de la población a una situación de estrés continuado y prolongado que puede afectar la salud mental de millones de compatriotas. Todo ello para impedir que estas personas, en su mayoría de condición social humilde, pasen a la etapa de elaboración positiva de su duelo y comiencen a reflexionar sobre las alternativas presentes para la reconstrucción de sus vidas sin el ausente.

Todo ese periplo fúnebre con los restos del presidente tiene un único antecedente: la tragedia de Juana La Loca, la infortunada Reina española que recorrió España con el cadáver de su marido el Rey Felipe El Hermoso, para que todo el reino llorara junto a ella al difunto. El circo de llevarlo relancinamente al Panteón, violando las previsiones constitucionales y la más elemental lógica humana, forma parte del mismo proyecto, cuyo único fin es un mezquino cálculo electoral para mantenerse en el disfrute de un poder que no merecen.

 

Publicado originalmente en el Diario de Caracas