Adiós a Chávez en precampaña electoral

(Foto Afp)

Los venezolanos le dan el último adiós al fallecido presidente Hugo Chávez en un país que se debate entre la incertidumbre generada por la pérdida del más importante líder de la historia contemporánea, y un tenso ambiente preelectoral en el que los actos fúnebres han pasado a formar parte de la contienda política para los comicios del 14 de abril.

Fabiola Sánchez/Associated Press

La mezcla entre el pesar por la muerte del gobernante y el uso de su imagen para la campaña electoral del presidente encargado y candidato oficialista Nicolás Maduro se hace evidente en las calles de la capital, donde puede observarse en los postes algunos carteles con el rostro de Chávez con mensajes como “de tus manos brota lluvia de vida. ¡Te amamos¡”, así como propagandas “Maduro desde mi corazón”.

Este curioso ambiente preelectoral se ha visto atizado por duras declaraciones de parte de Maduro y el candidato presidencial opositor Henrique Capriles, quienes nos escatimado oportunidad para lanzarse feroces críticas e insultos. Algunos miembros de la familia de Chávez y dirigentes oficialistas han fustigado al opositor con adjetivos como “miserable” y “sucio” por denunciar el uso de los sepelios como parte de la campaña y expresar dudas sobre la fecha de la muerte del gobernante.

Luego de once días de velatorios y de un fastuoso funeral de estado el 8 de marzo, las autoridades trasladan el cuerpo de Chávez desde la Academia Militar del Ejército, donde fue visitado por centenares de miles de seguidores, hasta su morada temporal en la sede de las milicias en el popular barrio capitalino 23 de Enero, donde permanecerá por tiempo indefinido hasta que pueda ser llevado al Panteón Nacional donde están los restos del Libertador Simón Bolívar.

El féretro de Chávez será despedido en las instalaciones del Fuerte Tiuna con un desfile militar, y luego será llevado en una caravana multitudinaria que atravesará algunas de las principales autopistas y avenidas del oeste de la ciudad hasta la sede de las milicias conocida también como el “Museo de la Revolución” y el “Cuartel de la Montaña”.

Las calles y avenidas de la capital amanecieron este viernes desoladas luego que el gobierno decretó un feriado por los actos de sepelio. Las principales autopistas de Caracas fueron cerradas desde comienzos de la mañana para facilitar el tránsito del féretro y la caravana.

Así como se manejó por casi dos años el cáncer del gobernante como extremo sigilo, las autoridades también han mantenido gran reserva sobre el funeral de Chávez. Aunque desde un principio se habló que el cuerpo del mandatario sería embalsamado, Maduro anunció a mediados de semana que existen dificultades para ejecutar ese proceso, pero no indicó que sucedería en el caso que se descarte esa opción.

El secretismo oficialista también se hizo evidente en la víspera cuando las autoridades restringieron el paso a los alrededores del “Cuartel de la Montaña”, antiguo museo militar donde Chávez se reguardó durante el fallido golpe que encabezó en 1992. Hasta el momento las autoridades no han suministrado mayores detalles sobre los cambios y arreglos que se hicieron en la instalación para recibir y preservar el cuerpo del mandatario que falleció el 5 de marzo.

La amplia difusión de los actos fúnebres y los recurrentes llamados del gobierno a apoyar a Maduro para garantizar la continuidad del proceso chavista, han llevado a Capriles y otros líderes opositores a denunciar que el funeral de Chávez está siendo utilizado con fines políticos, hecho que ha sido rechazado por las autoridades.

El analista político Edgar Gutiérrez afirmó el viernes que los actos funerales de Chávez “constituyen la columna vertebral del esfuerzo electoral de Maduro”.

Gutiérrez dijo a la AP, en entrevista telefónica, que el presidente encargado tiene que sacar “el máximo provecho” a esos actos para “reforzar el testamento” que dejó Chávez meses antes de morir cuando designó a Maduro como su heredero político.

“Capriles encara una situación difícil en la que debe ser muy cuidadoso y a la vez agresivo ante el evidente uso emocional del momento que hace el chavismo”, agregó.

Pero en el sector de Monte Piedad de la populosa barriada del 23 de Enero, en el oeste de la capital, los humildes habitantes de la comunidad, que en su mayoría son considerados chavistas de izquierda radical, se aprestan a recibir a su nuevo vecino.

En todas las azoteas de los edificios y en algunas de las humildes viviendas de los alrededores de cuartel fueron izadas pequeñas banderas venezolanas y rojas, y colocados carteles con el rostro de Chávez en señal de bienvenida.

Uno de los grupos pro oficialistas armados que controlan la zona, conocido como “La Piedrita”, colocó en la fachada de una de las casas cercanas a la sede de las milicias una pancarta en las que se lee en letras rojas “hasta siempre comandante”.

La tranquilidad del lugar fue alterada el jueves desde un pequeño kiosco, a un lado de la entrada del cuartel, donde fue instalado un portentoso equipo de sonido que transmite a un alto volumen música popular, canciones de protesta y de la trova cubana.

Augusta Estrada, una ama de casa de 67 años. Informó que como parte de los actos de bienvenida un grupo de habitantes de la comunidad formará una cadena humana para garantizar el orden al momento de la llegada del féretro.

“Sentimos un orgullo por tenerlo aquí en el 23 de enero que era su parroquia especial y sigue siendo porque él se fue pero lo tenemos presente en nuestro espíritu, en nuestro corazón”, afirmó Estrada. Relató que en su comunidad de Los Arbolitos fue levantado un pequeño altar con un afiche del gobernante fallecido, velones, flores, y una imagen de Bolívar a un lado, para honrar a Chávez y rezarle el rosario en su memoria.

Gray Betancurt, un jubilado de 52 años, afirmó que toda su comunidad está de acuerdo con que Chávez sea traído al “Cuartel de la Montaña” porque allí se sentaron “las bases de la revolución de donde él comenzó”.

Chávez, siendo teniente coronel del Ejército, encabezó una intentona golpista el 4 de febrero de 1992, y tras el fracaso de la rebelión militar se guareció por varias horas en el antiguo museo militar hasta que se entregó a las autoridades.

Desde la tarde del jueves los alrededores del cuartel fueron tomados por decenas de guardias nacionales, policías y miembros de las milicias para reforzar la seguridad en los alrededores.