En Tiempo Real: Déjenlo descansar en paz por @carlosvalero08

Los funerales del presidente de la República se han prolongado por 10 días. Hemos visto auténticas manifestaciones de dolor de una parte importante del país y de respeto por parte del pueblo que piensa distinto y de la dirigencia opositora, pero también el mundo ha observado con estupor la forma grosera como el PSUV ha utilizado las ceremonias para hacer campaña a favor de su candidato y atizar el odio entre los venezolanos. En medio de los rezos, se escuchaban frases como “amo a Chávez, no volverán” o la lectura de la carta de la hija del presidente para atacar a Capriles y a la oposición. La desaparición física del presidente ha sido utilizada por el poder para dividir aún más a la sociedad venezolana, para promover una confrontación irracional entre el mismo pueblo y para entregarse ideológicamente de manera descarada a la dictadura Castrista, al modelo cubano.

La desaparición física del presidente tendrá consecuencias políticas por el peso de su figura y por el hecho de haber muerto siendo presidente en ejercicio y reelecto sin llegar a ser juramentado. Chávez se va en medio de una sensación de bonanza producto del incremento del gasto público en el año 2011 y 2012, lo que contribuye con el sentimiento de agradecimiento hacia él. Esto simultáneamente resulta un problema para su heredero, ya que el gobierno está inmerso en una crisis económica que necesariamente lo obligará a seguir aplicando medidas restrictivas del gasto público, continuar con la devaluación cuando ponga en práctica el mecanismo sustitutivo del SITME y probablemente veremos ventas escandalosas de empresas estratégicas a China, Brasil, Rusia u otros países. En otras palabras, cuando el presidente se fue el pueblo estaba, como dice el refrán popular, con la barriga llena y el corazón contento. A 100 días del gobierno de Maduro el pueblo está triste y comienza a complicarse llenar el estómago.

La entrega ideológica de Maduro a los hermanos Castro es tan profunda que las primeras reacciones del heredero, una vez conocida la muerte del presidente, fue la misma que tuvo Stalin cuando Lenin murió o el tratamiento dado a la muerte de Mao. El materialismo histórico, ateo por definición, en la época del comunismo real soviético o chino despreciaba profundamente las creencias religiosas y privilegiaba el culto a la personalidad como elemento de cohesión social. Cuando Maduro dice que el cuerpo del presidente sería embalsamado y que no se le daría cristiana sepultura no habla el pensamiento político y religioso del presidente sino los intereses de dominación social y la necesidad de tener una herramienta propagandística que sostenga su débil jefatura.

Imagino que la decisión de no introducir la enmienda sobre el panteón se debió a la presión de la familia, quienes realmente estuvieron con el presidente en su lecho de muerte y les tocó vivir la larga agonía de una enfermedad que avanzó sin piedad.

No es de católicos, ni ético, ni mucho menos solidario el tratamiento propagandístico que se ha hecho de la muerte del Presidente, sin tener la más mínima consideración con la familia ni con el mismo presidente, quien en muchas ocasiones expresó su deseo de ser enterrado en su pueblo natal, expresó públicamente su desprecio por el embalsamamiento y murió con un Cristo en la mano.

El cuerpo del presidente como todo ser humano merece descansar en paz y no ser exhibido como un trofeo de ninguna contienda política. Estoy seguro que la mayoría del pueblo venezolano está de acuerdo con esto y que cuando pasen los días de luto quedará al descubierto la manipulación y el uso político del dolor.

Carlos Valero

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