Maduro presentó a su hijo al público, negó ser homofóbico y besó a Cilia

Foto VTV

En el marco de la inauguración de la cancha  “Tito Sport” en el estado Miranda, el presidente encargado Nicolás Maduro presentó a su hijo Nicolás, de 22 años de edad, y a su esposa; refutó ser homofóbico y le dio un beso a su esposa Cilia Flores.

Maduro dijo que ya es abuelo por partida doble y que su nieta mayor tiene siete años de edad.

Además aseguro que era presidente “porque he asumido la bandera de Chávez. Pero antes soy pueblo de la gente, de a pie”.

Al llegar, Maduro fue recibido por el colectivo urbano “Miranda es Otro Beta” y por el rapero El Prieto, que le hizo bailar con su tema “Petare barrio de Pakistán”, que denuncia la violencia en esta barriada donde, como dice la letra, “todos los días matan, todos los días roban y si eres asesino y tienes plata te condecoran”.

“Los vengo a invitar, vamos todos juntos. Yo quiero ser el presidente de la paz, de la paz absoluta de la convivencia, de la vida”, dijo Maduro al poner la inseguridad como argumento central de su precampaña, siendo el tema que más preocupa a los venezolanos según todas las encuestas.

Venezuela tiene uno de los índices de asesinatos más altos de América, con 50 homicidios por cada 100.000 habitantes, según cifras oficiales, aunque algunas ONGs sitúan esa cifra en 70 por cada 100.000 habitantes en un país con algo menos de 30 millones de ciudadanos.

Recordando a los presentes sus orígenes humildes, Maduro dijo que, igual que hizo Chávez en sectores como la salud, la educación y la economía, él se comprometía a dar resultados en materia de inseguridad.

“Estoy seguro que dentro de dos, cuatro o seis años yo voy a estar aquí otra vez y vamos a decir: hemos avanzado, tenemos una sociedad mejor, más justa, más igualitaria, de más paz”, señaló.

Maduro se presentó en el acto junto a su compañera, Cilia Flores, a quien volvió a besar a petición de los asistentes y aprovechó el acto también para presentar públicamente a su hijo Nicolás, su nuera y sus dos nietos.

EFE