¿Por qué escuchamos conversaciones ajenas?

A todos nos ha pasado, estás concentrado en clase, en el trabajo, contestar correos o hacer una tarea cuando de pronto alguien cercano te distrae irremediablemente ya no por que sonó el celular si no por que se para junto a ti a conversar por teléfono. Si te criticaban por lo que decían era una molestia exagerada, debes saber que no es así. Te distrae más escuchar a alguien que habla por teléfono que una conversación entre dos personas en vivo cara a cara.

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No es que seas un chismoso, resulta que para tu cerebro las conversaciones por teléfono son, generalmente, inevitables de prestar atención, revelaron investigadores de la Universidad de San Diego quienes se preguntaron ¿cómo afecta ésto a nuestras actividades cognitivas?

Para averiguarlo, el equipo encabezado por Verónica Galván reclutó a 164 estudiantes de psicología, 15 de ellos como grupo de control y los 149 restantes se dividían en 110 mujeres y 39 hombres de 18 a 21 años en promedio de diferentes orígenes étnicos.

A los voluntarios no se les dijo que el estudio tenía como propósito medir qué tanto se distraían cuando otros comenzaban a hablar durante un examen. Algunos de los estudiantes escucharon conversaciones entre dos personas que pretendían estar resolviendo el mismo examen, mientras que otros escucharon a una persona conversar con otra por celular.

Después del examen, los investigadores les aplicaron un test de anagramas para medir el nivel de distracción e indagar qué tanto podían recordar de la conversación.

Para su sorpresa, el desempeño de los estudiantes en el examen fue similar, tanto para los que escucharon las conversaciones entre dos personas, como para los que escucharon a alguien hablando por celular. Los investigadores creían que estos últimos tendrían peores resultados, pero no fue así.

Sin embargo, los estudiantes admitieron que las conversaciones por celular resultaban más molestas, notorias y distraían más y, efectivamente, recordaban más palabras que aquellos que escucharon la conversación entre dos personas.

En conclusión, es más difícil ignorar a una persona hablando por celular que a un par de individuos sosteniendo una conversación cara a cara.

Otros estudios sugieren que este efecto ocurre porque anticipamos o intentamos llenar los espacios de la conversación que no podemos escuchar del otro lado de la línea telefónica.

En cuanto a la poca diferencia de los resultados en el test de anagramas, los especialistas suponen que se debe a que no se utilizan los mismos recursos de atención en las imágenes visuales que en conversaciones y por ello, los participantes podían prestar atención a las conversaciones por igual.

Este estudio puede ser un argumento para aquellos lugares de trabajo en donde se les permite a los empleados hablar por teléfono sin ninguna restricción o para ser más estrictos a la hora de prohibir hacer llamadas en escuelas.