Brian Fincheltub: 100 días, dos devaluaciones

Si revisáramos el libro de records de los gobiernos malos, el desgobierno de Nicolás ganaría sobrado, tanto por tiempo como por lo desastroso que ha sido. En tan solo cien días nos ha clavado dos devaluaciones, sin importarle absolutamente nada, ni siquiera que estemos a menos de un mes de las elecciones. Así será el panorama económico que no les importó la campaña electoral, no pensaron en el costo político que implica empobrecer por partida doble al país, sobre todo a quien menos tiene.

Porque el final de cuentas los más pobres son los que más sufren producto de la improvisación económica. Pese a que algunos pudieran pensar que una devaluación es algo que “solo afecta a los ricos”. La verdad es que nos afecta a todos, pero es el pueblo llano que se las ve peor, porque sus pocos ingresos los gasta en comida y los alimentos son los primeros en subir cuando un gobierno devalúa.

La verdad es que comer hoy cuesta más que hace cien días. Hoy es más común ver en el supermercado a las amas de casa tachando de su lista productos que antes compraban o dejando artículos en la caja porque los reales no alcanzan, el sueldo es cada día más pírrico, como el gobierno actual. Pagar se ha vuelto un reto, con la mirada fija en la cuenta la gente está pendiente que el mercado no se pase de su presupuesto.

No exagero con lo que digo, cualquiera puede llevarse quinientos bolívares “fuertes” a un supermercado y ver que con ese dinero no llena ni dos bolsas. Cuando antes alcanzaba para medio comer una semana, ahora la mayoría del país vive del día a día, se come hoy, pero mañana no se sabe. Las amas de casa deben ser reconocidas como grandes administradoras, con sueldos de miseria estiran las quincenas como los niños estiran la plastilina en un jardín de infancia.

La verdad es que si colocamos a cualquier digna ama de casa en los puestos de Giordani, Merentes o Maduro harían una mejor distribución de los recursos venezolanos, de eso no tengo la menor duda. Porque darle de comer a cinco muchachos cuando la comida no solo está más cara sino que escasea, no solo merece un ministerio, sino el reconocimiento de la iglesia, porque estamos frente a un verdadero milagro.

Este es el gobierno de Maduro, el socialista que dice ser hijo de Chávez pero le ha dado la espalda a los más pobres. Paquetazo tras paquetazo, ilegalidad tras ilegalidad mientras Henrique Capriles recorre pueblo por pueblo llevando el mensaje del progreso. Se cayeron las mascaras y quienes antes hablaban de paquetazo oculto son los que ahora lo aplican a plena luz del día. Venezuela no merece esto, merece oportunidades y Nicolás no te las da, te las quita.

Brian Fincheltub
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