Gustavo Azócar: Los enemigos de Henrique Capriles

Publicado en: Opinión

Lo advertimos en el año 2012, y lo volveremos a decir en el año 2013. Los enemigos de Henrique Capriles no son las máquinas de votación. Tampoco son las célebres captahuellas. Los verdaderos enemigos del candidato de la unidad en los comicios del 14 de abril son: la cedulación y la abstención

ENEMIGO NO 1: LA CEDULACION: Nadie, a excepción del propio gobierno, sabe que hay detrás de las cuatro paredes del SAIME, el organismo todo poderoso encargado de entregar las cédulas de identidad, único documento necesario para ejercer el derecho al sufragio en Venezuela.

La cédula venezolana es el documento más vulnerable del mundo. Es un simple papel, sin ningún código de seguridad, que se entrega en las calles, en unidades móviles instaladas en las esquinas. La misión Identidad, inaugurada por la revolución con bombos y platillos dejó de ser una buena idea, que pretendía dotar de documentos a una gran cantidad de venezolanos, para convertirse en una poderosa arma política y electoral, cuya única finalidad ha sido incrementar el Registro Electoral mediante la entrega de cédulas a decenas de miles de extranjeros, algunos de los cuales ni siquiera viven en el territorio nacional.

Gracias a las maravillas de la cedulación express y la Misión Identidad, el Registro Electoral venezolano ha experimentado uno de los crecimientos más grandes y más sospechosos del mundo entero. Entre 1998 y 2012, casi duplicamos la cantidad de electores.

Paralelamente, en la medida en que fue aumentando el número de electores, también fue aumentando el número de votos obtenidos por el oficialismo. La organización civil Súmate denunció que entre los años 2003 y 2005, fueron incorporadas al RE más de 3 millones de nuevos electores. Según Súmate, entre agosto de 2003 y agosto de 2004 el RE creció 18% y entre agosto de 2003 y noviembre de 2005 el RE creció 21%.

Basta con revisar las estadísticas que se encuentran publicadas en la página web del CNE para darse cuenta cómo han aumentado los números: en el año 1998 el RE tenía 11.013.020 electores. En el 2000 el RE aumentó a 11.720.660. En el año 2005 el RE se incrementó a 14.546.246 electores. En el año 2006 el RE fue de 15.784.777. Y en el año 2012 el RE tenía 18.854.935 electores. Entre el 98 y el 2012, el RE venezolano ha aumentado casi un 90%.

El problema es que nadie ha podido auditar la cedulación. La entrega de cédulas es un misterio. La inspectoría general de cedulación, el órgano encargado de supervisar la entrega de esos documentos, está en manos del gobierno (en la era democrática siempre estuvo bajo responsabilidad de la oposición) y eso impide que podamos saber a ciencia cierta cómo y a quienes le hemos estado entregando los documentos de identidad de nuestro país.

Hay denuncias muy bien sustentadas de que la cédula venezolana ha ido a parar a manos de guerrilleros colombianos, así como ciudadanos chinos, rusos, bielorusos, bolivianos, argentinos, cubanos, iraníes, ecuatorianos y hasta sirios que dicen defender la revolución.

Mientras el número de electores fue aumentando, también fue aumentando la cantidad de votos que obtuvo el gobierno en cada elección presidencial. Chávez ganó en 1998 con 3.673.685 votos. En el 2012 Chávez obtuvo 8.191.132 votos. Eso quiere decir que en 14 años, la votación de Chávez creció más de un 100%, mucho más de lo que creció el RE en el mismo período.

La votación obtenida por la oposición venezolana, es justo decirlo, también creció: los opositores obtuvieron 2.863.619 votos en 1998. 2.530.805 votos en el 2000. 4.292.466 en el 2006. Y 6.591.304 votos en el 2012.

ENEMIGO NO, 2: LA ABSTENCION. El segundo enemigo del candidato de la unidad es la falta de participación. Pero ojo: este mal no solamente ha perjudicado las expectativas de triunfo de Henrique Capriles, sino también la de todos los candidatos que compitieron contra Chávez. En 1998 hubo 4.024.729 venezolanos que se quedaron sin votar. En el año 2000, 5.120.464 electores no fueron a sufragar. En el 2006 la abstención fue de 3.994.380 electores. Y en el 2012, la abstención fue de  3.678.682 votantes.

Las cifras demuestran que hay un universo cercano a los 4 millones de venezolanos a quienes parece importarle un comino el futuro del país. Hay gente que no sale a votar por la sencilla razón de que no le da la gana. Gente que no se deja convencer por el gobierno, pero que tampoco se deja convencer por la oposición.

El mensaje de Henrique Capriles, por tanto, debe ir en dos direcciones: 1) motivar y estimular a los 6 millones 500 venezolanos que ya votaron por él en el 2012. Y 2) intentar enamorar, persuadir y convencer a los casi 4 millones de electores abstencionistas que han sido más duros que una piedra. Si Capriles logra moverle el piso a los abstencionistas y los convence de ir a votar el 14 de abril, tendrá el triunfo asegurado.

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