Tamara Suju Roa: ¿Venezuela: Apartheid político del Siglo XXI?

Según Wilkipedia, por extensión se denomina apartheid a “cualquier tipo de diferenciación social dentro del contexto de una nación, mediante la cual un sector de la población tiene plenos derechos y otro sector se relega a un estatus de marginalidad”. En los últimos 14 años, sobre todo la última década, los opositores al gobierno de Hugo Chávez hemos sido de una u otra forma víctimas de algún tipo de discriminación, bien sea verbal, de trato, laboral, de acceso a la justicia, entre otras. El discurso de odio constante hacia una parte de la población ha causado división y rupturas de familias completas, enemistades e incluso ha puesto fin a lazos laborales de años.

Expresar contrariedad y oponerse a decisiones de este régimen ha significado persecución penal, cárcel y exilio para miles de venezolanos.  A muchos se les  ha dejado sin derecho a la defensa, sin derecho al debido proceso, se les ha perseguido a tal punto de influir para que no consigan trabajo -como les ha pasado a los ex trabajadores de PDVSA- se les ha dejado cesantes o sin cargos -como les ha sucedido a militares activos- o se les ha expuesto al escarnio público, violando su derecho a la privacidad y el respeto a la dignidad e integridad que tenemos todos los seres humanos por el mero hecho de serlo.

Ante esto, las instituciones garantes de que se cumpla con lo establecido en la Constitución y en los Convenios y Pactos  Internacionales sobre Derechos Humanos se han hecho la vista gorda, siendo esto motivo de que Instancias Internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, estén llenas de denuncias de víctimas del poder en nuestro país.

Hoy quiero expresar mi profunda preocupación por el devenir inmediato que le espera a los venezolanos que no simpatizan o se niegan a someterse al sistema de gobierno que comenzó Hugo Chávez y que ahora pretenden continuar quienes se mientan sus sucesores, de continuar en el poder. Algunos han dado declaraciones muy claras, que lamentablemente han pasado casi desapercibidas ante tanta calamidad que vivimos día a día y nos agobia de tal forma que la gran mayoría no entiende lo grave de su significado.  El primero en no esconder su odio hacia la mitad de la población es el propio Nicolás Maduró, copiando el mismo discurso de Chávez, tratando quizá de acentuar la brecha que divide hoy a la población para asegurar el voto duro que tenía quien en vida fuera su mentor y quien le levantó la mano de forma monárquica, para designarlo como su sucesor político.

Seguidamente hemos escuchado el mismo discurso agresivo y amenazador del propio  Ministro de la Defensa, quien violando de forma flagrante la Constitución, dijo que garantizaría la continuidad de Nicolás Maduro al frente del Estado y lo apoyaria con toda su fuerza para darle en la madre a los fascistas.  ¿Quiénes son los fascistas, señor Molero?  También están las declaraciones del Ministro de Turismo Alejandro Fleming que en su cuenta twitter prohibió el acceso a los hoteles Venetur  a “todo aquel que haya Ofendido la memoria del Comandante Chávez”, como si dichos hoteles fueran de su propiedad, y además ordenó a sus gerentes estar pendientes de que esto se cumpla.  Hoteles que además fueron construidos por la democracia para el uso de todos los venezolanos.  Aunque en lo personal he constatado cómo los opositores no tenemos acceso a estos hoteles; que lo diga este funcionario público, que le debe respeto a todos los ciudadanos, es otra cosa.

Imaginen entonces ustedes cómo sería si quienes se hacen llamar “hijos de Chávez” continúan en el poder? Usted que se opone a lo que ellos llaman revolución, será un ciudadano de segunda, como ya lo es, pero ahora señalado y rechazado públicamente, sin los mismos derechos que tendrán aquellos que calladamente se someten y aceptan las migajas que les ofrecen para que sigan viviendo sin calidad de vida, sin seguridad, sometido casi a una cartilla de alimentación para que compre 1 kg de harina, 1 de azúcar, porque si compra más lo pueden acusar de acaparador, pero eso si, con derecho a disfrutar de los hoteles Venetur.  ¿Cosa más grande no?

Así son  los regímenes dogmáticamente totalitarios, estimados lectores. Acechan, amedrentan,  discriminan, persiguen y encarcelan a quienes no se someten cuando están en sus primeros pasos, mientras acaban con empresarios y la industria privada y tratan de controlar la producción y distribución de alimentos, medicinas y servicios básicos.  Esto lo hacen para controlar a la sociedad, someterla y hacer que funcionen como a ellos les conviene.  Luego, la historia tiene muchísimos ejemplos de lo que pudiera suceder, y que lamentablemente pensábamos que formaba parte del pasado negro  de la humanidad que nunca más volvería.  Los venezolanos tenemos la oportunidad que Dios nos dio, de cambiarle el rumbo al país.  ¿Seremos capaces de entender cuál es el rumbo a donde se dirige el timón del régimen actual y cuál es el que nos ofrece la alternativa democrática en manos de Henrique Capriles? Cuando voten, piensen en sus hijos y en sus nietos y en su futuro. ¿Ciudadanos o súbditos?