Alemania insta a Corea del Norte a no “jugar con fuego”

AP

El Gobierno alemán instó hoy a Pyongyang a dejar de “jugar con fuego” tras su decisión de declararse en estado de guerra con Corea del Sur y advirtió sobre una posible escalada de la violencia en la región.

“El irresponsable juego de Corea del Norte con el fuego tiene que acabar”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, en una columna en el popular diario alemán “Bild”.

El titular de Exteriores apuntó que aunque “las imágenes y el tono procedentes de Corea del Norte parecen de otros tiempos”, la comunidad debe entender las últimas acciones de Corea del Norte como un “serio peligro para la paz de toda la región” del extremo oriental de Asia.

Por eso, Westerwelle agregó que su ministerio continúa trabajando con sus socios internacionales para “que el régimen de Pyongyang cambie de rumbo y deje de lado sus amenazas y su ilegal programa de armas nucleares”.

Por su parte, el responsable de los servicios secretos exteriores de Alemania (BND), Gerhard Schindler, aseguró al periódico “Bild am Sonntag” en una entrevista que se difundirá completamente mañana que parte de la premisa de que “Corea del Norte no quiere una guerra”.

No obstante, advirtió de que el peligro de “una escalada de la violencia en la región es muy probable.

“Corea del Norte está ahora esgrimiendo una retórica especialmente agresiva, lo que no es totalmente nuevo”, reconoce el jefe del BND.

Corea del Norte se declaró hoy en “estado de guerra” con su vecino del Sur a través de un comunicado, un anuncio que tanto Seúl como Washington consideran un episodio más en la campaña retórica de amenazas de Pyongyang, aunque extreman la vigilancia ante la posibilidad de un ataque.

Pyongyang también declaró “finalizado” el “estado de la península coreana en el que no hay paz ni guerra”, en referencia a la situación entre Norte y Sur desde la Guerra de Corea (1950-53), concluida con un armisticio que, al no haber sido reemplazado por un tratado de paz, sitúa a ambos lados como enemigos técnicos. EFE